Personas con hijos que ligan

Madres y padres en solitario, solteros, divorciados, separados...el ligoteo y búsqueda de pareja cuando se es padre o madre tiene sus cosas...hoy Carmen Encantada reflexiona sobre esta situación y descubre qué es eso de "Tinder".

Estábamos en los columpios. Mi hija Lourdes, mi nieta Alba, mi nieto Leo y yo. Es un parque muy mono que hizo Esperanza Aguirre en Madrid, que le puso un golf que luego hubo que quitarlo, y la verdad es que no sé por qué lo quitaron porque tener un campo de golf en plena ciudad viste mucho, y yo creo que había espacio para todo. Que hay una esquina donde se ponen las familias filipinas y, oye, se las ve la mar de felices, viniendo de un archipiélago estarán acostumbrados a las estrecheces. En definitiva, los niños lo que más aprecian es una buena zona de juegos y de eso hay un rato. Vamos, que hay columpios. Y allí estábamos: Alba, despejando de niños el tobogán para tirarse ella primero; Leo, tratando de montarse en un columpio, que como es tan menudito, el pobre, casi no llega; mi hija Lourdes consultando el móvil, que aunque era sábado estaba resolviendo unos temas de trabajo, porque ella tiene un puesto de peso en la empresa; y yo, pues disfrutando el momento, explicándole a mi hija una receta de pisto que hago yo con patata en lugar de calabacín, que diréis: eso no es pisto, y tenéis razón, pero es que los niños lo del calabacín, como que no.

Total, en esto aparece una amiga de mi hija Lourdes con su niñita, poco más o menos de la edad de Leo, cinco añitos. Una niña monísima, con trenzas, llevaba un chupachús en la boca y otro en la mano, vestida de rosa de arriba a abajo, que yo pensé que venía de una fiesta de disfraces, pero no. Antía, se llama la niña, igual que su madre. Mi hija y su amiga se pusieron a hablar, que hacía mucho que no se veían fuera de la oficina, así que yo dejé para más tarde mi explicación del sofrito y ayudé a la niñita a subirse en el columpio, que a estas alturas yo ya podría ser entrenadora de gimnasia deportiva de lo acostumbrada que estoy a asistir niños en aparatos.

Antía (la madre) venía algo contrariada. Que no es que yo pegara la oreja, pero se oía, se oía. Yo a esta chica no la conozco mucho porque es amiga del trabajo, no es como otras amigas de mis hijas que las conozco desde pequeñas. Por cierto, hay una que se ha cambiado el nombre y ha pasado de llamarse Maricarmen a llamarse Madreselva, porque es guresa de cosas esotéricas, tiene una tienda en Carabanchel de piedras mágicas y gotas relajantes, y lleva a su hijo a un colegio monteflori, que yo no sé lo que es, pero dice mi hija que es de jipis. Bueno, a lo que voy, el caso es que Antía, la amiga del trabajo de mi hija, después de dos o tres preguntas y comentarios sobre la oficina, va y suelta (y perdonad el exabrupto): “esto de ser madre es la antilujuria, se me acaba de fastidiar otro rollo”. Yo me quedé escandalizada, claro. No sé qué carantoña le hice a Antía (la niña), para que no oyera a su madre hablar así, casi la tiro del columpio, pobre mía, se le cayó al suelo uno de los chupachuses.

Pero yo no pude evitar oírlo, y no perdáis detalle porque la cosa tiene miga. Igual ya lo sabíais todo, pero yo no tenía ni idea del tema. Resulta que hay personas que son padres monoparentales o separados o divorciados o, bueno, solos. Padres y madres, quiero decir. Que, hasta aquí, todo normal, más o menos. Digamos que es lo de ahora. Pero lo que yo no sabía es cómo se organizan para ligar. Que no te digo yo que se vayan a quedar solos para siempre, tendrán derecho a rehacer su vida si no han sabido mantener una relación, o les ha salido mal, cada uno con su caso. Pero ojito a la parafernalia que tienen montada.

Al parecer hay una cosa que se llama Tínder, que es como un Nétflix de personas. O sea, se configuran un catálogo de candidatos en el móvil y como si fuera una colección de cromos, si-le, si-le, no-le, no-le (así se cambian cromos en Madrid, disculpad mi centralismo). Y van pinchando según les guste o no. Y si el otro también les ha pinchado, pues salta una especie de alarma. Esto os lo cuento tal cual yo lo oía porque Antía (la madre) le explicaba el funcionamiento a mi hija Lourdes. Y ella la miraba con cara rara, yo no sé si de condescendencia o de envidia. Porque, a lo tonto, a lo tonto, mi hija lleva casada con mi yerno una caterva de años. Yo es que esas cosas ni me las planteo, después de toda la vida con Rafa, pensar en otro hombre me parece ciencia ficción. Que a veces me asalta el hastío, no os lo niego, pero casi siempre llego a la conclusión de que un trabajo menos, qué queréis que os diga. No me gustaría a mí estar en la piel de esa chica ahora mismo, que si esto, que si lo otro, que si estudias, que si trabajas. Mi hija Lourdes, sin embargo, tengo mis dudas, pero me callo que se enfada mucho si hablo de sus cosas.

Bueno, os sigo contando. El caso es que en el invento este, se escoge a la gente así, por la foto y un texto cortito, ¿os lo podéis creer? ¿Qué criterio es ese para elegir una pareja? Que digo yo que deberían añadir unas referencias o un certificado médico, un informe de patrimonio, no sé. Porque vete tú a saber si esas personas son de fiar. Pero a Antía eso no le preocupa nada, lo único que decía es que si pones en el parrafito que tienes hijos, no le gustas a ninguno. Así que ahí ocultan su ficha parental, ponen que son alegres y que carpe diem y una foto saltando en la playa y después a macerar esperando a que llegue la bolita roja, como el que oye en la radio la lotería de Navidad. Porque se conoce que es como el guasap, que te aparece un circulito rojo cuando tienes mensaje o le has gustado a alguno.

Tuve que dejar de escuchar un rato porque Leo estuvo a punto de meterse en la boca el chupachús que se le había caído a Antía (la niña). Cuando recuperé el hilo, estaban hablando de los cuerpos y las estéticas y las pieles de naranja. Decía Antía (la madre) que había que refundar la visión de los cuerpos. Por ejemplo, la barriga en los hombres va a volver a ser síntoma de felicidad. Y los dientes torcidos en nada van a ser el último grito, porque dice que los hombres ahora dan miedo con esas dentaduras tan blancas y tan colocadas, que parecen replicantes (no sé a qué se refería). Ah, y que había que despenalizar la celulitis. Yo, qué queréis que os diga, antes no estábamos todo el día en el gimnasio y en la peluquería, en esto le doy la razón.

Pues luego retomó el tema de los ligues, y decía que ella ya no anuncia la existencia de su hija hasta la primera cita, porque “a los tíos” les da corte salir corriendo si están cara a cara y al menos así le dan una oportunidad. Y parece ser que alguna vez la cosa ha prosperado, normalmente con hombres que también son monopadres. Claro, ahí, más empatía, muy bien. Pero entonces llegan unas complicaciones añadidas, porque los monopadres separados tienen que acompasarse en los regímenes de custodia con las ex parejas, así que necesitan hacer un cuadrante para ponerse de acuerdo. Así que Antía (la madre) va y sentencia (y disculpad otra vez): “vamos, que para un quitameallá de vez en cuando hay que planificar con tres meses de antelación, o comerse a los hijos del susodicho, que son muy majos, pero a mí no me tocan nada. Por no hablar de que luego te vienen con que no les digas esto o lo otro porque luego el niño se lo larga a la ex y se lía”.

Pobre Antía (la niña), tener una madre tan malhablada. Les dije a ella y a Leo que se bajaran del columpio y nos mudamos al balancín. Yo me quedé un poco a medio camino entre las madres y los niños, así podía escuchar a las unas y vigilar a los otros. Lo siguiente que dijo la amiga de mi hija es que se había apuntado a una wed que se titula viajacontuhijo.com, que es como un club de padres y madres solteros. Oye, pues me pareció muy buena idea, por lo menos se conocen en persona. Dice que hicieron una barbacoa que salió regular, porque muchos de los asistentes se lo tomaron como una noche vieja y, claro, había una cama elástica y un castillo inflable y eso con copas y alcoholes pues no pega, no pega. Y al parecer un padre quiso sacar a su hijo del castillo y lo echó todo. En fin, dijo que el próximo fin de semana que le toca la niña se van de excursión a Toledo con otros veinte padres y madres independientes con hijos.

Yo después me he informado, le he preguntado a mi portera, que es como el oráculo de Delfos, todo lo sabe. Tiene un ordenador chiquitín en el chiscón conectado a Internet, y hace investigaciones de wikipedias y eso. Entró en la wed y tenía buena pinta, organizan todo tipo de cosas por rangos de edad de los niños. Yo les propondría que añadieran un filtro por intolerancias y así pueden organizar actividades por grupos de alimentos, que no es lo mismo ir a comer cochinillo a Segovia que una barbacoa vegana, que sé de buena tinta las hay, porque mi hija ha estado en varias.

Mi nieto y Antía (la niña) no se entendieron en el balancín, no se coordinaban, así que aprovechando que Alba huía de una madre a cuyo hijo le había propinado un puntapié por no dejarla subir la primera al tobogán, nos acercamos los cuatro a mi hija y su amiga y pusimos fin a su conversación. Al despedirnos yo le transmití a Antía (la madre) un mensaje conciliador, porque el mundo es mejor conservando los afectos, aunque sea de lejos. Le dije que intentase volver con su ex aunque solo sea para verse de vez en cuando, así no tiene que usar tecnologías. Creo que no le pareció muy buena idea, y a mi hija tampoco. A Antía (la niña) le di un beso y le dije que le iba a gustar mucho el alcázar de Toledo, que es como el castillo de los pitufos, pero de verdad. No sabía ni lo que es Toledo, ni el alcázar, ni los pitufos. Casi me quedo pegada a la cara de la pobre niña de cómo la llevaba de babas con caramelo.

En definitiva, queridos y queridas lectores, especialmente los que no tenéis pareja, yo os digo que uséis esas herramientas de socialización con moderación y que si hacéis planes monoparentales no os penséis que estáis en una discoteca, que los niños de ahora son muy espabilados, pero siguen necesitando control. No en vano tuve yo que ocuparme de que mi nieto Leo dejase de apurar las copas de vino que había por las mesas en la comunión de su hermana.

Y todas aquellas personas solteras que no tienen hijos, que seguramente no me oirán porque estamos en un medio de ser padres, pero yo lo digo igual, quiero que sepan que no hay que tener miedo a la gente con descendencia, porque sin ir más lejos todas mis amigas y yo vivimos como si hubiésemos parido a nuestros nietos y, aunque es cansado, no es para tanto. En general, por favor, sed amables y mirad más allá, que la vida son dos días y una persona con hijos no es necesariamente algo malo, sobre todo si tiene con quien dejarlos.

Un beso, cielos. Hasta el mes que viene.

firma Carmen Encantada

Carmen Encantada

Protagonista de ELLOS ENCANTADOS (¿QUÉ SERÍA DE TUS HIJOS SIN TUS PADRES?)" de Pablo Dávila Castañeda, publicado por MUEVE TU LENGUA.

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