Salimos de dudas

Verrugas en el embarazo, ¿por qué pueden aparecer?

Esos pequeños colgajos blandos y suaves que aparecen de la noche a la mañana en el cuello, las manos o las axilas durante el embarazo suelen ser benignas pero, cuidado, es importante no confundirlas con dolencias que pueden llegar a ser más grandes.

Verrugas en el embarazo
Verrugas en el embarazo (Foto: depositphotos)

Puede que si te hablamos de acrocordones no te diga nada esa palabra pero, si te decimos que son esos pequeños colgajos blandos y suaves que aparecen en el cuello, las manos o las axilas seguro que ya sabes a qué nos referimos. Estas verrugas pueden aparecer en cualquier momento de nuestra vida -especialmente tras la menopausia-, pero es en el embarazo cuando la mujer tiene más posibilidades de que broten en su piel. No duelen, no se extienden por la piel y no son contagiosas, pero es importante diferenciarlas bien de otro tipo de dolencias aparentemente similares a la vista como las verrugas causadas por el virus del papiloma humano (VPH) porque estas últimas sí que conllevan graves riesgos para la salud. Acudir al especialista es por tanto lo principal para poder determinar si es una u otra afección.

En el caso de los acrocordones propios del embarazo, son benignos y, aunque pueden ser molestos por el roce al ponerse o quitarse la ropa, lo normal es que no presenten ningún problema cuando se manifiestan. La cara, las manos, los pies, el cuello, las axilas, las ingles o el pecho son las zonas más frecuentes de la aparición de estos también conocidos como "fibromas blandos” que son delgadas capas de piel muy blandas que no presentan peligro porque suelen ser inofensivas para las personas que las sufren.

Las causas de su aparición

Estas mal llamadas verrugas no suponen por tanto ningún inconveniente que vaya más de lo estético pero lo malo es que se desconocen las causas exactas que provocan su aparición más allá de los cambios hormonales que vienen detonados por el aumento en la producción de progesterona y de estrógenos durante el embarazo. Esto hace que, aunque estas fibras de colágeno sean benignas, resulte imposible prevenirlas. Al no haber peligro, lo mejor es esperar al parto porque lo habitual es que en ese momento desaparezcan. Si no, siempre pueden extirparse de un modo sencillo con cirugía o con láser si el dermatólogo así lo cree conveniente.

También te puede interesar:

Continúa leyendo