Ser Padres

La inteligencia: ¿se hereda en gran parte de la madre?

La inteligencia es una particularidad que nos define y que resulta muy difícil de definir. Como lo es también establecer su procedencia. Es una de las cuestiones sobre las que muchas investigaciones giran y son varias las que aseguran que la genética de la madre es la que realmente determina la inteligencia de los hijos. ¿En qué se basa esta teoría y de dónde proviene?

Es un tópico que se repite en muchas familias. Y bien… ¿De quién heredamos la inteligencia, de mamá o de papá? Alto. Antes de seguir y contestar esta pregunta, deberíamos considerar otra cuestión: ¿Qué es lo que determina la inteligencia de una persona?
Muchos son los estudios que defienden que nuestro intelecto está condicionado por el código genético. Sin embargo, también podría ser cierto que el coeficiente intelectual podría no depender exclusivamente de los pares de cromosomas que todos tenemos.
Aunque la inteligencia es una característica bastante compleja, para describirla podemos tomar como referencia una definición que data de 1997 y que está apoyada por 52 expertos:
Pero, ¿qué es lo que produce que haya diferencias individuales en estas competencias tales como razonar o resolver ciertos problemas? Lo cierto es que saberlo con exactitud siempre ha sido un auténtico reto y el objeto de muchas investigaciones.
Por ejemplo, tal y como recoge el medio británico The Independent, para un equipo de científicos de la Universidad de Glasgow es la herencia genética la que da forma a esas habilidades de las personas. Y para más inri, es la de la genética de la madre la principal encargada de determinar la inteligencia de los hijos.
El estudio fue llevado a cabo por la Unidad de Ciencias Sociales y de Salud Pública del Consejo de Investigaciones Médicas (Medical Research Council Social and Public Health Sciences Unit) en Glasgow en Escocia. Durante un tiempo, 12.686 jóvenes de entre 14 a 22 años fueron entrevistados analizando en ellos distintas variables como el color de piel o el nivel socioeconómico.
Tras finalizarlo se llegó a la conclusión de que el mejor indicador de la inteligencia de cada sujeto era el coeficiente intelectual de su madre. No obstante, hay algunos estudios científicos que discrepan con esta teoría porque afirman que hay otros factores que también podrían determinar de dónde se hereda la inteligencia.
Y es que, algunos incluso matizan que entre un 45% y un 55% de la inteligencia podría venir descrita en los genes y que el resto, aproximadamente la mitad, podría desarrollarse en función de los diferentes condicionantes familiares, sociales y personales. Estudios como el publicado en la revista Genetic Reference habla de que el entorno es uno de los verdaderos condicionantes para que podamos alcanzar o no nuestro potencial cognitivo.
La verdad es que parece lógico pensar que tanto la genética como el ambiente influyen en la inteligencia de una persona, pero es difícil determinar cuál es el peso de cada uno.

Estudios anteriores

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niño inteligente

Antes del estudio de los científicos escoceses ya se habían realizado análisis previos sobre esta materia. Estos son algunos de los más conocidos, pero no por ello, sus argumentos tienen que ser tomados como verdad universal:
Para ello trabajaron con embriones de ratones que modificaron genéticamente para que algunos solo reprodujeran los genes de la madre y otros, los del padre. Los ratones que tenían más genes maternos desarrollaban un encéfalo muy grande y tenían el cuerpo diminuto. Por otro lado, los que poseían mayor cantidad de los paternos tenían una cabeza pequeña con respecto a un cuerpo hiperdesarrollado.
Según estos investigadores, existen áreas cerebrales que tienen más áreas maternas y otras con más células paternas. Afirmaron que las células con más genes paternos se agrupan en la zona del cerebro que tiene que ver con la alimentación, la fuerza y el comportamiento sexual. Y las que cuentan con un origen materno se acumulan en la zona del cerebro que se encarga del lenguaje, el pensamiento, la memoria y la inteligencia.
Cabe señalar que aun llegando a estos resultados no existen partes del cerebro donde se ubiquen por separado las habilidades que cada persona tiene, como tampoco el considerar que el tamaño del cerebro está unido a la inteligencia. Un ejemplo muy claro: el cerebro de Einstein era más pequeño de lo normal.

Factores que desarrollan la inteligencia

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apego

Otras investigaciones muestran que las madres ejercen un papel esencial en el desarrollo de la inteligencia de sus hijos y lo hacen cada día y mediante estímulos. Hablamos del apego. Según estos análisis, los niños que desarrollan un buen apego con sus madres son más constantes y más tolerantes ante la frustración.
En la Universidad de Washington también observaron que el amor de las madres y el apego seguro se asocia con el crecimiento de algunas partes del cerebro, entre otras, el hipocampo. Muy ligado a la memoria, el aprendizaje y la respuesta al estrés.
Además, como contraposición a algunos pensamientos de los que hemos hablado, no existe un área en concreto donde ubicar la inteligencia, y deberíamos tener en cuenta otros factores que podrían intervenir en el estímulo de la misma. Factores tales como un entorno lleno de incentivos, el nivel cultural de los padres o la propia estabilidad emocional. Sin olvidarnos de la nutrición, ya que una alimentación rica y adecuada puede jugar un papel muy importante en el desarrollo intelectual del niño.

¿Qué pueden hacer los padres?

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familia

Con lo que debemos quedarnos de todo esto es que los padres más que prestar demasiada atención al coeficiente intelectual de sus hijos, lo que deben hacer es contribuir a que vayan desarrollando y adquiriendo habilidades. Para ello, lo ideal sería desarrollar algunos aspectos que realmente van a influir en su inteligencia:
Podríamos considerar, por tanto, que la inteligencia se hereda en buena parte de la madre, sí. Pero también del padre. A la vez que se ve determinada por factores ambientales y puede verse estimulada con esfuerzo y ejercicio mental. ¿El objetivo? Un progreso cognitivo adecuado. Es decir, lo que está claro es que proceda de donde proceda, los padres tienen muy en su mano contribuir al buen desarrollo de la inteligencia de los más pequeños.
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