Ansiedad de separación

Ansiedad de separación: cuando tu hijo no soporta estar lejos de ti

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Si tu hijo no consigue adaptarse a situaciones en las que no podéis estar juntos, quizás sufre un trastorno por ansiedad de separación. Te enseñamos a detectarlo.

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Colegio

Ya ha pasado más de un mes desde que iniciaron las clases, los peques siguen adaptándose al nuevo espacio, a una nueva profe o a nuevos compañeros. Hay quienes, a estas alturas, van de maravilla al cole. Otros, aún no lo consiguen.

Te han hablado de un periodo de adaptación, pero además de que el “periodo” parece estar alargándose, empiezas a notar que la angustia no se debe únicamente al hecho de asistir a la escuela. Crees, más bien, que tu hijo no soporta estar lejos de vosotros, sus padres, o lejos de su hogar. Cada vez que tienen que separarse, se muestra muy angustiado, llora y hace cualquier cosa que pueda deteneros; otras veces, antes de que llegue el momento de despedirse se queja de dolor de cabeza, de estómago o vomita. La situación parece empeorar.

Entonces, escuchas sobre una tal ansiedad de separación, ¿tu hijo tiene algo malo? ¿qué le pasa? ¿Cuándo el malestar deja de ser parte de la adaptación normal, y se convierte en algo que interfiere con su funcionamiento?

Vayamos un poco atrás. Los bebés, alrededor de los 9 meses (o incluso desde los 6 o 7 meses) empiezan a manifestar malestar cuando alguna persona que no le es familiar lo coge en brazos. Antes era un bebé risueño, que se iba con quien se lo pidiera. Ahora no. Este cambio es normal, e incluso esperado dentro de un desarrollo adecuado. Cuando tenga entre 12 y 18 meses es posible que esto se agudice, para luego poco a poco ir disminuyendo hacia los 2 años de edad.

Sin embargo, encontramos niños que, ya habiendo pasado estas edades hace pocos o varios años, muestran altísimos niveles de ansiedad cuando son separados de sus padres o de quienes son más cercanos afectivamente, o incluso cuando se alejan de sus hogares. Cuando prevén la separación pueden llorar, tener rabietas, mostrarse muy angustiados o más bien apáticos o retraídos. ¿Qué les sucede a estos niños? En primer lugar, es importante aclarar que estos montos de ansiedad excesivos no son esperados. Se supone que los niños han ido desarrollando un sentimiento de confianza y seguridad que les permite separarse y esperar el futuro reencuentro con quienes aman.

Claro, también es verdad que hay situaciones o cambios en la vida de los niños, que permiten entender que durante un tiempo estos muestren mayor dificultad para separarse de sus figuras de apego: divorcios, mudanzas, enfermedades físicas son algunas de ellas. Tampoco debemos olvidar que, a lo largo del desarrollo infantil, aparecerán diversos miedos (a la oscuridad, ruidos fuertes, animales, monstruos o a los ladrones) que se irán desvaneciendo. No obstante, cuando estos miedos aparecen el niño se siente en peligro y reclama mayor atención de sus padres. Pero, cuando este tiempo se alarga, la ansiedad por la separación es exagerada e interfiere con su funcionamiento cotidiano, o si, aunque no parece haber mayor cambio, observas estos síntomas, podría estar indicando un trastorno de ansiedad por separación.

¿Cómo saber si esto es lo que le pasa a mi hijo?

Si tu hijo muestra de forma sostenida (al menos un mes) una ansiedad excesiva e inapropiada para su nivel de desarrollo cuando se separa, o se plantea separar de las personas más importantes para él, podremos pensar en un trastorno de ansiedad por separación. Lo particular de esta angustia intensa que presenta el niño, es que se activa únicamente cuando se separa o piensa que será separado de sus figuras de apego o de su hogar. 

Entonces, si están presentes varias de las conductas, pensamientos o síntomas físicos que se puntualizan en el siguiente listado y, el funcionamiento de tu hijo en la escuela, en su casa o en ambientes sociales parece afectado, es recomendable que visiten a un especialista: 

  • Muestra un malestar excesivo y recurrente cuando anticipa que va a separarse de sus padres o salir de casa. 
  • Está, continuamente, muy preocupado por la posibilidad de que sus figuras de apego se enfermen, mueran o sufran algún daño, y no existe justificación para tal angustia. 
  • Le preocupa excesivamente que pueda ocurrirle algo que lo separa de dichas figuras, como ser secuestrado o perderse.
  • Por el temor a separarse, tu hijo se resiste o rechaza ir al colegio o no puede dormir fuera de casa o lejos de sus figuras de apego.
  • Presenta síntomas físicos, como pueden ser dolores de cabeza, de estómago, mareos o vómitos, cada vez que prevé que se separará.
  • Tiene pesadillas repetitivas sobre sobre la posibilidad de separarse, se despierta durante las noches para verificar que está cerca de quienes ama, o tiene dificultades para irse a la cama sin alguna de las personas más significativas para él.

Un especialista podrá evaluar lo que sucede a tu hijo y los ayudará a comprender el porqué de su malestar. Además, una vez se aclaren estas cosas, si resulta pertinente, podrá comenzar a trabajar con él niño y sus padres con el fin de retomar su bienestar.

Es posible que te preguntes, qué sucede si la ansiedad de tu hijo solo se activa cuando tiene que asistir a la escuela. Hay casos en que la angustia es muy específica a una situación como puede ser la escuela, y pudiese más bien tratarse de una fobia escolar (que no explicamos en esta oportunidad). También, puedes preguntarte qué pasa cuando tu hijo parece estar ansioso continuamente y muchas situaciones diversas le activan este malestar. Pues habría que revisar si se trataría de una ansiedad generalizada, en la cual la preocupación excesiva responde a múltiples situaciones. ¡Ambas Son temas a tratar en una próxima oportunidad!

Patricia Pizzolante es psicóloga y psicoterapeuta en Sens Centro de Atención Psicológica. Si quieres saber más sobre esta tema, puedes acudir a los cursos o talleres que ofrece Sens Centro de Atención Psicológica. Escribe a contacto@senspsicologia.com

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