Ser Padres

Dolor de cabeza: ¿debemos preocuparnos?

Cada vez más niños acuden a la consulta del médico con dolor de cabeza, cuando hace años apenas se comentaba. Salvo que haya otros síntomas importantes, esta molestia no es un motivo de alarma, pero no podemos evitar preocuparnos.

Lo que antes se pasaba descansando ahora es motivo de consulta. ¿Consultamos solo porque nos preocupamos más, o es que ahora a los niños les duele más la cabeza?
Nos preocupamos más, pero también les duele más a menudo y por nuevas razones relacionadas con nuestro estilo de vida.

¿Por qué nos agobia?

Ahora pensamos en la posibilidad de que haya "algo malo" mucho más de lo que se hacía antes. Además, han aumentado los dolores de cabeza debido sobre todo al incremento del estrés en las familias y en el entorno del niño.
Finalmente, por la falta de tiempo no siempre tenemos una relación de confianza con el pediatra de nuestro hijo. Ante un dolor de cabeza crónico esta relación puede ser la diferencia entre sentirnos tranquilos y confiados con su diagnóstico o vivir cada episodio con ansiedad. A veces unas palabras pueden calmar más que cualquier medicina.
Existen básicamente dos tipos de dolor de cabeza: el dolor agudo, que es breve, y el dolor subagudo o crónico, que se repite. ¿Por qué se producen?

Dolor agudo

Es el clásico dolor de cabeza que acompaña a un resfriado, a una gripe o a cualquier otra enfermedad viral. La gran mayoría de las cefaleas agudas son benignas.

Dolor crónico

Es un dolor de cabeza que aparece regularmente en la vida del niño, desencadenado por determinados factores. En general no acompaña a ninguna otra enfermedad, y es el que más nos suele preocupar. Hay dos tipos de dolores crónicos: la migraña y la cefalea tensional.
  1. Descansar en una habitación limpia, fresca y semioscura. Posiblemente le molestarán la luz y los sonidos.
  2. Respirar despacio y relajarse.
  3. Un paño húmedo sobre la frente también puede aliviarle en ciertos casos.
  4. Permitirle descansar o dormir el tiempo que necesite, sin mostrar ansiedad.
  1. Se mantiene en el tiempo, por ejemplo, suele durar siete horas, pero lleva ya dos días.
  2. Es creciente, en lugar de disminuir.
  3. Se acompaña de otros síntomas.
La cefalea tensional afecta ahora a más niños por un exceso de estrés, que provoca tensión y dolor en los músculos del cuello. Es más habitual en épocas de exámenes y cuando hay nerviosismo en casa.
  1. Cuando aparece seguiremos las mismas pautas que con la migraña.
  2. Puesto que puede tratarse de la manifestación de una tensión de fondo, revisaremos nuestro estilo de vida y las posibles dificultades por las que puede estar pasando nuestro hijo.
  3. Debemos evitar los excitantes (bebidas de cola, etc.) y repasar el día a día del niño: ¿demasiadas actividades extraescolares, horarios muy ajustados, ansiedad en casa?
  4. Revisar nuestra forma de vida, muchas de las tensiones de los niños son las nuestras, y aprender a tomarnos la vida con más calma.

¿Y si se debe a un problema de la vista?

Los problemas de visión pueden causar dolor de cabeza debido al sobreesfuerzo que implican para los músculos de los ojos.

¿Se puede prevenir?


Asesor: Dr. Jacinto Martínez Antón, jefe de sección de Neurología Pediátrica del Hospital Materno Infantil de Málaga.
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