Ser Padres

Nunca te vayas a dormir sin dar un beso de buenas noches a tus hijos

Lo vemos como acto cotidiano pero, lo cierto, es que dar un beso de buenas noches a nuestros hijos es mucho más que eso.

Nos parece un acto cotidiano que, en muchas ocasiones, ni siquiera nos acordamos de practicar. Los besos de buenas noches, sin embargo, tienen mucho más significado para nuestros hijos de lo que puedas imaginar y, por eso, reivindicamos que ningún día te vayas a la cama sin dárselo y sin recordarle todo lo que les quieres. Estarás reforzando vuestro vínculo y, además, otorgándoles una ayuda de suma importancia para su desarrollo.

El poder de los besos

El poder de los besos está avalado por la ciencia. Sin ir más lejos, un estudio publicado en el ‘Journal of epidemiology & community health’ llegó a la conclusión de que las personas que habían disfrutado de más afecto de sus padres en la infancia, tenían niveles más bajos de angustia y ansiedad en la etapa adulta.
“Lo mimos y el placer que proporcionan los besos, abrazos y caricias forman parte de nuestro repertorio conductual y son esenciales durante los primeros meses de vida de nuestros bebés”, afirma Mamá Psicóloga Infantil.
Según ella, los beneficios de abrazar y besar a los niños son muchos más que los perjuicios. Y esta es la principal razón por la que no deberíamos perder la oportunidad de llenarlos de ellos a cada momento. Entre esos beneficios, de acuerdo a sus palabras, están los siguientes:
  • Fortalecen el vínculo entre padre e hijo
  • Les tranquiliza y les relaja en momentos de intranquilidad
  • Tienen efecto calmante ante pequeñas dolencias

La importancia del beso de buenas noches

Teniendo en cuenta que los besos son perfectos para que nuestros hijos liberen el estrés acumulado durante el día, para sentirse tranquilos, que facilitan que duerman mejor y que les aporta paz, ¿qué mejor que un beso de buenas noches antes de dormir?
Además de ello, el beso de buenas noches ayuda a los niños a fortalecer su autoestima y la confianza en sí mismos y también en su figura de apego. Además, ayudará a que se sientan importantes y valiosos, algo fundamental para su desarrollo afectivo-emocional.
Un beso antes de dormir es la plena demostración de que estaremos ahí siempre para ellos, para atender sus necesidades, sea cual sea el momento. Y eso generará en los niños un equilibrio entre control y autonomía que les durará para siempre.

Acompaña el beso con tiempo de calidad

Lo importante es que nunca falte el beso de buenas noches acompañado de un ‘te quiero’ hacia nuestros hijos, otro de los indispensables para su autoestima y su correcto desarrollo. Diciendo te quiero activamos áreas del cerebro determinada y se liberan algunas sustancias como la oxitocina (la hormona responsable de fortalecer el vínculo afectivo), la dopamina (la hormona de la relajación y el placer) y la serotonina (que regula el sueño). Es cóctel de sustancia hace que nos sintamos mejor.  Además, si nuestros hijos se sienten queridos a través de estos pequeños actos, ayudaremos a que puedan aceptarse y quererse a sí mismos.
Pero es que, ese vínculo que fortalece puede verse aun más beneficiado si acompañamos ese beso con un ratito de calidad al borde de la cama.
¿De qué hablamos? Por ejemplo, de utilizar las rutinas de antes de ir a dormir para leer un cuento con nuestro peque, establecer una conversación para saber cómo le ha ido el día o recordarle que estamos ahí para ayudarle en cualquier problema que pueda tener.
Pasar tiempo de calidad, alejados de pantallas o cualquier otro elemento de distracción, ayuda a que nuestro peque desarrolle una buena capacidad empática con los demás y que su autoconfianza se vea fortalecida.
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