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Recetas con brócoli para niños que no quieren verdura

El brócoli es una de las verduras más odiadas por los niños. Para conseguir que acabe gustándoles, el secreto está en presentárselo de diferentes maneras. Estas recetas con brócoli para niños te ayudarán a conseguirlo.

La mayoría de los niños rechazan algunas verduras de hoja verde oscura como el brócoli, la col, las coles de Bruselas o la coliflor. ¿Te has parado a pensar lo que todas ellas tienen en común? Efectivamente, el olor fétido que desprenden, sobre todo, cuando se cocinan.
Pues bien, este olor, precisamente, sería el motivo de que los niños repudien su sabor, tal y como afirmó hace poco un nuevo estudio científico. Y es que según una investigación llevada a cabo por la Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation de Australia la causa de esa animadversión de los niños por esta clase de verduras se encontraría en algunas bacterias que residen en las mucosas bucales y que, combinadas con las enzimas presentes en estas verduras, producen un olor fuerte (similar al azufre) que hace que aparezca el asco. Se asemeja a la podredumbre.
Sin embargo, a medida que crecemos, las bacterias de la boca se acostumbra a ese olor y eso hace que asimilemos mejor el sabor de estas verduras. En algunas personas adultas, sin embargo, esa animadversión continuará para toda la vida.
A relación de las conclusiones de esta investigación conviene recordar que es incorrecto obligar a un niño a comer lo que no le gusta. Pero, sí que pueden intentar educarle para que se familiarice con todos los sabores y sea él el que decida con qué se queda y qué decide descartar.
En el caso del brócoli, por ejemplo, antes de deducir que no le gusta, los expertos aconsejan presentarlo en diferentes recetas y, sobre todo, con diferentes cocinados que puedan variar su textura y un poquito su sabor. Por eso, hemos preparado una lista bastante larga de recetas con brócoli para niños. Son todas bastante atractivas.
Si no tolera ninguna de ellas, quizás llega el momento de deducir que el pequeño, simplemente, no tolera el sabor del brócoli y no perder más el tiempo intentándolo introducir en su alimentación.
Quizás, como dice el estudio, cuando sea mayor logre tolerar más su sabor.
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