El chupete: ¿es necesario? ¿cuándo está desaconsejado?

El chupete: las 5 dudas más habituales ¡resueltas!

Siempre se habla del lado negativo del chupete pero ¿cuáles son las ventajas? ¿Hasta qué edad es normal? ¿Cómo podemos ayudarle para dejarlo? ¿Es malo llevarlo hasta los 4 años? La psicóloga Lalu Gómez nos resuelve todas las dudas.

¿Es necesario ofrecerle al bebé el chupete? ¿a qué edad debemos retirarlo? Las decisiones en torno al chupete constituyen uno de los temas que más dudas genera en la primera infancia en las consultas y escuelas infantiles. Hablamos con Lalu Gómez, psicóloga y psicoterapeuta, que nos da algunas claves para que cada familia pueda decidir:

¿Para qué sirve el chupete?

1. El chupete tiene una función fundamental de regulación, es decir, permite al bebé volver a la calma y la tranquilidad ante una situación que le produce molestia o estrés. Succionar constituye un acto reflejo, que se pone en funcionamiento de manera natural. Cuando el bebé succiona (ya sea el chupete, el pecho de mamá o la tetina del biberón), obtiene sensaciones de calma, placer, tranquilidad y bienestar.

2. A diferencia de la succión a través de la alimentación (pecho o biberón), el chupete es un elemento que está a disposición del bebé en cualquier momento, es decir que será uno de los primeros recursos que el bebé pueda poner en marcha por sí mismo, ayudándole a crear sus primeros acercamientos a la solución de problemas y la planificación de conductas. Al principio solo será capaz de calmarse a través de la intervención del adulto, y poco a poco irá incorporando nuevas formas de calmarse por sí mismo. El control de las manos le permitirá agarrar el chupete y tratar de llevárselo a la boca, aunque quizá lo pierda al rato o se caiga si está agitado y mueve las manos sobre la cara. Es una acción aparentemente simple con grandes implicaciones a nivel mental, ya que permite establecer una relación causa efecto y estimula el reconocimiento y la manipulación a través del tacto y la propiocepción (el simple hecho de localizar dónde está la boca y dirigir la mano hacia ella es un gran hito evolutivo).

3. El bebé va oscilando entre momentos de molestia en los que se queja, protesta o llora a momentos de calma y tranquilidad cuando su necesidad es satisfecha. Lo importante en lo que tiene que ver con el chupete es que seamos capaces de mantener un equilibrio. No tiene sentido que se lo pongamos todo el tiempo ni a la mínima protesta (no es lo mismo que balbucee o emita sonidos de incomodidad a que llore desconsolado). Si ponemos el chupete a la mínima, podemos llegar a interferir en sus primeros balbuceos e intentos comunicativos. A veces es mejor establecer un diálogo con ellos y mostrarles que nos interesa entender aquello que está tratando de expresar, ya que más allá del chupete, el pecho o cualquier otro elemento, lo que favorece un apego seguro y una vinculación positiva, es la relación de cercanía, intimidad y exclusividad que el bebé establece con sus cuidadores. Y es importante que permitamos la expresión del displacer y la incomodidad, ya que eso irá construyendo su capacidad de expresarse, elegir, decidir y configurar todo eso que llamamos inteligencia emocional (adaptarse al entorno y aprender desde la vivencia y la expresión de todas las emociones). El adulto que cría y acompaña al niño, observa y está preparado para intervenir ante sus demandas. Este círculo se repite a través de todas las rutinas (el bebé demanda-el adulto responde) y configura las bases para el establecimiento de un apego seguro.

¿Qué pasa si no le damos chupete?

La boca es la principal forma en la que los bebés descubren y exploran el mundo. Al principio a través del pecho, el chupete o el bibe, poco a poco irá siendo capaz de coger objetos por sí mismo y llevárselos a la boca, por eso los psicólogos hablamos de la etapa oral. A través del tacto y la boca el bebé va descubriendo todas las opciones disponibles en su entorno, haciendo pruebas y estableciendo sus preferencias. Es importante que dejemos a los bebés chupar sus juguetes y los elementos que están a su alcance (dando por hecho que se encuentra en un entorno revisado, con materiales seguros), y así irá evolucionando hacia formas más elaboradas de exploración.

Hay niños que mantienen la tendencia a explorar preferentemente a través de la boca más allá de los dos o tres años (chupan el cuello de la camiseta o succionan el pulgar), y en esos casos hemos de preguntarnos si el niño tuvo la oportunidad y “el permiso” para hacerlo cuando era el momento (el bebé y el niño de 1 y 2 años ha de tener permiso para llevarse los juguetes a la boca, son materiales seguros y preparados para ello). Por eso la decisión de poner el chupete o no, tiene que ir unida a las necesidades evolutivas naturales del bebé, más que a la idea o expectativa que tenemos los adultos (por ejemplo “me costó tanto quitarle el chupete a la mayor que al siguiente no se lo pienso ofrecer”). Si no le das el chupete, pero se chupa el dedo, el niño está buscando una forma de satisfacer su necesidad, cada niño es único y nos irá mostrando la forma de sintonizar con él.

¿Cuándo es el momento de retirarlo?

chupete

La mayor parte de los niños no usan chupete más allá de los dos o tres años, de hecho el paso al segundo ciclo de infantil (con tres años) suele ser un buen momento. A veces se trata de una retirada gradual, según vemos que el niño lo demanda menos y es capaz de calmarse de otras formas y sólo lo reclama para coger el sueño o en momentos de mucho cansancio o alteración. Algunas ideas que podemos poner en marcha para favorecer la retirada del chupete llegado el momento:

  1. Pactar el momento de retirar el chupete con el niño: podemos hacer una especie de negociación con él. A medida que van conquistando mayor autonomía en todos los aspectos, todos los niños se sienten contentos de hacer cosas de mayores, poco a poco le iremos hablando y poniendo palabras a todo lo que ha ido aprendiendo y adquiriendo y vamos dando forma a la idea. Hay muchas familias que organizan una despedida y lo celebran juntos a través de una historia que da forma a esa “celebración”. Puede ser que se lo lleven los reyes magos, hay quien lo echa en un buzón para que llegue a otro bebé que lo necesite… las historias y los cuentos les ayudan mucho a darle sentido a los dilemas que atraviesan, y calmarse cuando echen en falta aquello que ha desaparecido.
  1. Desarrollar la autonomía
  1. Generar reacciones y respuestas alternativas: si está enfadado porque otro niño le ha quitado un juguete en el parque, le contamos cómo puede hacer para resolverlo. Si es la hora de comer y se pone impaciente le explicamos que hay que esperar un poco y cantamos una canción o contamos una historia para captar su atención y facilitar la espera. La idea es darle opciones y enseñarle estrategias para que pueda expresarse, pedir y resolver por sí mismo.
  1. No debemos privar a los niños de la experiencia de esperar, o de frustrarse: si el entorno del niño hace que a la mínima incomodidad alguien de fuera actúe para que esa incomodidad cese, no estamos ofreciendo una experiencia real. Por tanto no estamos favoreciendo la adaptación al mundo (al mundo de fuera, más allá del hogar y de la familia). Los niños que están escolarizados o que tienen varios hermanos están más acostumbrados a esperar y aceptar que no siempre son los primeros o los elegidos, es una cuestión de adaptación. Es verdad que en casa es un poco más difícil trabajarlo (cuando un bebé es muy intenso en sus demandas, si quiere algo, lo quiere ya), pero merece la pena hacerlo. Poco a poco hemos de facilitar la incorporación de esas “normas del juego”. Así se podrá adaptar perfectamente a las situaciones sociales y la vida escolar.

Cuándo es especialmente recomendable el uso del chupete

El uso del chupete ayuda mucho a los niños que son especialmente irritables o tienen un umbral de excitación muy bajo. Los bebés muestran una serie de reacciones y un patrón de comportamiento único desde que nacen, y que se irá convirtiendo en lo que después llamamos temperamento, carácter o personalidad.

Dentro de esos temperamentos o formas de reaccionar de los bebés, hay algunos que tienden a mostrarse plácidos, tranquilos. Estos bebés se adaptan bien a los cambios y si algo les asusta o les incomoda lloran, pero son fáciles de calmar en cuanto les coges en brazos o les diriges unas palabras. El uso del chupete también les viene bien a ellos, pero si se lo hemos ofrecido y no lo quiere no es ningún problema, no hace falta forzarlo. Sí que conviene que tenga a su disposición mordedores y objetos específicos que puedan aliviar su molestia en los procesos de dentición (y que vienen muy bien si pasan una época en la que les da por morder. En ese caso le indicamos que puede morder el mordedor o chupete, pero no a los amigos y hermanos. Es importante ofrecer a los niños maneras permitidas de expresar su estado interno y de manejar la impulsividad que caracteriza el cerebro del niño en los primeros años de vida.

Hay otros bebés que muestran reacciones muy intensas y desajustadas, es decir que lloran sin que encontremos una causa aparente, o cada vez que se despiertan entre sueño y sueño, emiten un llanto muy fuerte y desconsolado, como si fueran alaridos de dolor (habiendo sido descartadas las posibles causas orgánicas de esa molestia). En estos niños el umbral de excitabilidad es bajo, lo que significa que el mínimo cambio o alteración le produce efectos muy desagradables. Podemos poner el ejemplo de los dientes, a todos los bebés les salen los dientes, y es un proceso molesto de por sí (el dolor, el exceso de saliva cuya acidez les puede irritar la carita o incluso el culete…). Sin embargo algunos niños atraviesan esa fase sin que te enteres, y otros lo pasan fatal, están más irritables, nerviosos… Normalmente se habla de bebés de alta demanda o de alta sensibilidad, da igual el nombre que le pongamos, la realidad es que en estos casos el uso del chupete es especialmente útil, y que harán falta grandes dosis de serenidad y tranquilidad en el adulto para ayudar al niño a manejar todo ese torbellino de sensaciones y experiencias.

Cuándo no está aconsejado el uso del chupete

En términos generales, el chupete puede ofrecerse a cualquier bebé desde el primer momento. Puede ser que el pediatra desaconseje el uso del chupete si considera que existe algún riesgo, este es el caso de los bebés con síndrome de Down, ya que en ocasiones la hipotonía (tono muscular más bajo) de la boca y la lengua puede hacerlo desaconsejable. Recomiendo hacer una valoración individual de cada caso.

Hay quien aconseja que se espere unos días a que se establezca la lactancia materna y el bebé se enganche bien al pecho. Según mi experiencia cuando existen problemas en el establecimiento de la lactancia materna, no se debe al uso del chupete. Si bien ambas conductas (mamar y coger el chupete) comparten el hecho de succionar, tienen una diferencia fundamental: a través del acto de amamantar no solo se alimenta al bebé, también se nutre a muchos otros niveles, ya que supone un acto de intimidad, de entrega y de cercanía único. Si quieres puedes esperar unos días tras el nacimiento, pero lo mejor para favorecer el establecimiento de la lactancia es tener una actitud de “nos estamos conociendo y vamos a aprender juntos”.

Afortunadamente existen muchas asesoras y grupos de lactancia en los hospitales y centros de salud para las mujeres que desean dar el pecho a su bebé y encuentran alguna dificultad o duda. Acuérdate que lo más importante no es el pecho, ni el chupete, ni el bibe. Lo más importante es que como mamá y papá, tienes todo lo que necesitas para proveer a tu hijo de calidez y calidad en el vínculo mágico que os une y os unirá por siempre. Estáis aprendiendo juntos y tenéis toda la vida por delante para compartir y resolver.

Si quieres saber cómo ayudar a tu hijo a adaptarse a los cambios y regular sus emociones puedes consultar esta entrada.

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Producción del vídeo: Jesús Nicolás y Pablo Cantudo

 

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