Educación

Los límites según los estilos parentales y cómo ponerlos

Definir el concepto de límite en educación es una tarea complicada, al igual que lo es el comprender que “poner límites” también lo es.

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niño y padre

¿Qué son los límites? Definir el concepto es una tarea complicada por lo que para aclarar qué son los límites me apoyaré en la explicación que da Jaime Barylko en su libro: “Los hijos y los límites” donde expone que los límites serían como el marco que sujeta el lienzo donde nuestros hijos pueden crear libremente lo que quieran, pero eso sí, sin salirse de esa demarcación impuesta por la moldura.

La manera de aplicar límites a nuestros hijos dependerá de cuál sea nuestro estilo parental. En ocasiones, el emplear ciertos límites hace que nos generemos dudas sobre nuestra ideología y nos crea conflicto como padres.

¿Qué estilos parentales existen?

Los padres democráticos son exigentes, y al mismo tiempo sensibles, que:

• Aceptan e incitan la progresiva autonomía de sus hijos.
• Tienen una comunicación abierta con ellos y reglas flexibles.
• Tienen un buen cuidado con ellos y un buen afecto.
• Cuando aplican límites se ejercen un control firme. Explican a sus hijos el propósito de las reglas y están abiertos a las argumentaciones sobre las mismas.
• Sus hijos son socialmente competentes. Tienen un mejor rendimiento escolar y elevada autoestima.

“Es el tipo de padre y madre que ofrece un marco sobre el que se sustenta el lienzo donde los hijos podrían crear en libertad”.

Los padres autoritarios son los que:

• Establecen normas con poca participación del niño. Sus órdenes esperan ser obedecidas.
• La desviación de la norma tiene como consecuencia castigos bastante severos, a menudo físicos.
• Ejercen una disciplina basada en la afirmación del poder. Sus exigencias con frecuencia son inadecuadas y los castigos son severos o poco razonables.
• La comunicación es pobre, las reglas son inflexibles, la independencia escasa.
• Por ello el niño tiende a ser retraído, temeroso, apocado, irritable y con poca interacción social. Carece de espontaneidad y de control interno.

“Es el tipo de padre y madre que ofrece un marco muy estrecho sobre el que se sustenta el lienzo donde los hijos crearán lo que puedan o le digan sus padres”.

Los padres indiferentes o negligentes son aquellos que:

No imponen límites y tampoco proporcionan afecto.
• Se concentran en las tensiones de su propia vida y no les queda tiempo para sus hijos.
• Si además los padres son hostiles entonces los niños tienden a mostrar muchos impulsos destructivos y conducta delictivas

“Es el tipo de padre y madre que no ofrece ningún marco para sustentar el lienzo por lo que los hijos no tendrán guía para poder crear y se saldrán fuera”. 

Pero… Cómo pongo las normas y los límites

La crianza respetuosa no propone que los niños hagan lo que les da la gana. Lo que sí propone es que tanto padres como educadores acompañen de una manera consciente en el proceso de reconocimiento de límites e incorporación de disciplina, que deben ser razonables y respetuosos con la integridad del niño como persona. Es decir, no acabar siendo negligentes al querer ser democráticos.

Nos encontramos con que la gran mayoría procedemos de crianzas basadas en el adiestramiento y la obediencia, realizadas a través de métodos autoritarios que incluyen tanto castigos físicos (el bofetón a tiempo) como psicológicos (gritos, silla de pensar, tiempo fuera, carta de puntos).

Esto hace que caigamos muchas veces en el uso de estos recursos “educativos” como respuesta a la pregunta: ¿Cómo logro que hijo me haga caso y respete los límites?

No hay fórmulas fáciles, cómodas, ni estandarizadas

Cada situación debe ser encarada como un desafío único según sea la visión fruto de su propio aprendizaje, recursos emocionales y expectativas del adulto que cuida al niño, tomando en cuenta su momento evolutivo y las características particulares de cada niño, así como las circunstancias que este experimenta en un determinado momento.

Cada familia constituye una identidad particular con sus propias costumbres de lo cual se desprende un conjunto de valores y reglas de convivencia particular. Lo que le funciona a mi vecino, no me funciona a mí.

En todo caso, lo que queremos lograr es que el niño desarrolle el deseo de cooperar sin la amenaza del castigo o la recompensa. Que consiga auto-regularse. Utilizando el estilo democrático donde los padres y las madres sean autoridad, pero no autoritarios.

Etiquetas: familia

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