Salud del bebé

Fiebre de los tres días: ¿qué es? ¿cómo se trata? ¿cómo se cura?

Si a tu hijo le sube la fiebre de repente, y cuando le baja le aparecen unas manchas en la piel, especialmente en el tronco y en las extremidades, es posible que estemos ante la llamada fiebre de los tres días. Si quieres saber cómo tratarla y curarla, esto te interesa.

Aunque no existe una edad límite para que aparezca, la llamada fiebre de los tres días suele darse en niños de entre seis meses -antes de ese tiempo los bebés suelen estar protegidos por los anticuerpos de la madre- y dos años. Independientemente de la edad que tengan, el pediatra Carlos Canduela Fernández sostiene que dicha fiebre es consecuencia de una infección vírica que se origina por un virus (el herpesvirus 6), puede producirse a lo largo de todo el año, ya que no es estacional, y es bastante común.

Cuando aparece, los menores que la sufren tiene básicamente una brusca subida de fiebre que puede incluso llegar hasta los 40 grados. Eso sí, al igual que su subida es rápida también lo es su bajada por lo que su desaparición es frecuentemente inmediata. Ahora bien, eso no quiere decir que haya desaparecido por completo, ya que es en ese momento cuando suelen aparecer unas manchas en la piel. Según matiza el doctor Canduela Fernández se trata de un exantema puntiforme que aparece principalmente en el tronco y en las extremidades y que perdura unas 48 horas.

De ahí que la fiebre de los tres días reciba este nombre. Y es que en la mayoría de los casos desde la aparición de la fiebre hasta la desaparición de ese exantema suelen transcurrir unas 72 horas. Aunque no siempre. El pediatra consultado matiza que la fiebre de los tres días “puede durar tres días de media, pero también entre un día y medio y hasta cuatro días”.

¿Es contagiosa?

Independientemente de cuántos días tenga su duración, esta fiebre es “muy contagiosa entre los niños de hasta dos años”, advierte el doctor Canduela, quien también subraya que ese contagio no es válido para los padres de los niños que la tengan ni para los adultos que les rodeen, ya que el 99% de la población ya ha pasado la enfermedad de pequeño.

La principal vía de contagio de esta fiebre son la saliva (contacto con el chupete, etc) y las manos sucias. De ahí que la fiebre de los tres días sea muy típica de la guardería.

Cuando un menor se contagia de esta fiebre los pediatras suelen tratarla con antitérmicos. Y es que según matiza Carlos Canduela la fiebre de los tres días no tiene tratamiento como tal. “Lo que se hace es tratar los síntomas y el malestar general de los pequeños con antitérmicos”. Eso y, alerta, vigilar a los niños que la tengan ya que existe el riesgo de que presenten convulsiones febriles por la fiebre alta.

Pese a la alta temperatura a la que suele llegar esa fiebre y al exantema que aparece en su piel cuando la fiebre desaparece, la fiebre de los tres días no deja secuelas de ningún tipo a los menores que la sufren, más allá del típico cansancio del que suelen recuperarse en un máximo de 48 horas.

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