Actividades extraescolares

¿Debes dejar que tu hijo escoja las extraescolares o debes elegirlas tú?

Bien gestionadas, las extraescolares pueden suponer una oportunidad de crecimiento para los niños. Pero, ¿deben elegirlas ellos o nosotros como padres?

Mucho se ha dicho sobre las extraescolares. Tanto, que tienen los mismos detractores que defensores. Mientras una parte de la población opina de ellas que son actividades perfectas para que los niños desarrollen habilidades y profundicen en aquello que les gusta de verdad y, por ende, trabajen las inteligencias múltiples, otros opinan de ellas que son una prueba más del sobrecargo al que se somete a los peques durante el curso escolar.

¿Debes dejar que tu hijo escoja las extraescolares?
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“Bien gestionadas, suponen verdaderas oportunidades de crecimiento personal”, afirma Sonia Martínez Lomas, psicóloga y directora de los Centros Crece Bien. Pero, la principal incógnita es la que se repite en la cabeza de muchos padres a la hora de reservar unas u otras: ¿tenemos que elegirlas nosotros o debemos dejar que esa decisión recaiga en el niño?

Cada niño es diferente, no se puede generalizar

Desde Ser Padres hemos formulado esta pregunta a diferentes expertos en psicología infantil y las respuestas de cada uno, si bien se relacionan, contienen detalles que hay que destacar.

A este respecto, Jerónimo G. Ugarte, profesor de Filosofía y Psicología, es tajante: si el niño tiene clara su predisposición y se dan las condiciones familiares óptimas para que pueda desempeñarla, hay que respetar su decisión.

“En el caso de niños que tienden a la pasividad, son los padres los que deben asumir la responsabilidad de elegir la actividad extraescolar, en caso de que no suponga una carga excesiva para el niño”.

Mi hijo no quiere ir a ninguna extraescolar: ¿le obligo?

La opinión de Juan Martínez-Mena, psicoterapeuta, es que no se puede obligar a ningún niño a cursar una actividad extraescolar: “Nunca tendrían que ser impuestas, sino elegidas por los niños”. Y es que, de acuerdo a sus palabras, el fin último de este tipo de actividades no es mantener a los niños ocupados esperando a que sus padres salgan del trabajo, ya que las horas de colegio son suficientes para ello. El fin último es que se diviertan y aprendan a la vez, pero no podemos olvidar que aprender a aburrirse también es necesario.

Y si prefiere no elegir ninguna, por supuesto, no han de imponérsele: “No hacer ninguna actividad está igual de bien que hacerlas. Si el niño está jugando con amigos, en el parque, en casa, jugando a juegos de mesa es igual de bueno que ir a alguna actividad”, explica la doctora Martínez. Eso sí, se le puede animar a elegir al menos una para probar, pero nunca obligarle.

¿Y si las extraescolares no fuesen necesarias?

Hay que recordar que los niños aprenden jugando. Y que esto es igual de importante para su desarrollo como poder hacerlo junto a sus padres, sus figuras de apego. Las actividades extraescolares, en algunos casos, no van acorde a estas premisas, ya que tienen lugar en un ambiente no familiar y más educativo que lúdico.

“El niño debe tener tiempo libre para jugar, descansar y estar con los suyos”, explica la psicóloga del Centro Tiban de Madrid, Teresa Muñoz del Toro. “Las extraescolares deben sustituir, en todo caso, horas de televisión, pero nunca al tiempo para estar con la familia o para jugar”.

Por ello, cree que si las extraescolares responden a la necesidad de unos padres que trabajan hasta tarde y no pueden ocuparse de sus hijos hasta que salen de su puesto laboral, se deben priorizar las de carácter lúdico y, en la medida de lo posible, evitarlas antes de los cinco o los seis años.

En la misma línea se sitúa la psicóloga Sonia Martínez Lomas: ”No debemos tener en cuenta el número de actividades que realiza, sino el tiempo que le queda al niño para aburrirse, para elegir libremente cómo quiere entretenerse y cuánto tiempo puede estar tranquilo en casa o en el parque sin hacer nada”. Para esto último, sí hay un tiempo mínimo diario: “Cada uno de estos espacios de libertad deben durar, mínimo, 40 minutos diarios, aunque lo ideal serían entre una hora y media o dos horas al día”.

Extraescolares para niños con necesidades especiales: la importancia de elegir bien

Una de las principales preocupaciones de los padres de niños con necesidades especiales es el fortalecimiento de sus relaciones sociales. Por ello, son cada vez más los centros especializados en ofrecer actividades extraescolares en entornos inclusivos. “Mi experiencia con mi hijo Daniel, al que apenas consigo entender, es que los que le entienden y le han hecho crecer son sus iguales, pero encontrar a esos escasos amigos ha sido una andadura muy largo”, afirma Belén Naz, madre de un niño con capacidades especiales.

Fruto de esa dificultad, hace unos años decidió fundar en Madrid Meninos, una academia que ofrece actividades extraescolares en un entorno abierto a la diversidad: pintura, guitarra, piano, percusión o taller de pinturas para niños de entre 6 y 14 años y en un espacio en el que hay cabida para todos.

Marta Moreno

Marta Moreno

La redactora de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo.

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