Pros y contras

Fútbol o fútbol sala, ¿qué disciplina es mejor para que empiecen a jugar los niños?

Siendo ambas actividades extraescolares recomendables, como lo son todos los deportes, para los niños más pequeños, el fútbol sala se impone en la comparativa por pequeños matices.

Fútbol (Foto: iStock)
Fútbol (Foto: iStock)

El fútbol no es el deporte rey por casualidad en España. Ahí están sus audiencias, lo que mueven sus clubes profesionales masculinos, el crecimiento reciente a nivel mediático de la categoría femenina, y también el número de licencias federadas, que en 2019 superó la barrera del millón según el CDS, de largo la disciplina que más tiene.

Miles de niños, millones incluso, desean jugar al fútbol como actividad extraescolar. Es más, muchos de ellos piensan en el balón buena parte de su tiempo: en el recreo, en el parque y hasta en casa cuando pueden verlo por la televisión. La duda para los padres en todos estos casos no reside en si apuntarles o no generalmente, sino si hacerlo a fútbol sala o a fútbol, entendiendo por este el que se juega al aire libre.

No son pocos los progenitores que se hacen la pregunta del millón: qué disciplina es mejor para empezar. Y la respuesta depende mucho de factores como la edad del niño, pero teniendo en cuenta que la mayoría empiezan en edades muy tempranas, aunque las dos son disciplinas recomendables, parece que el fútbol sala se impone. 

Cómo iniciarse

Muchos expertos apuntan hacia el fútbol sala como la mejor opción, ya que ven con muy buenos ojos el espacio reducido en el que se juega. Esto ayuda a los niños, que tienen que abarcar menos espacio, y también les permite entrar más veces en contacto con la pelota, tanto por las dimensiones de la pista como por el número de compañeros, cinco en total por equipo. En el fútbol no se juega a su modalidad de once jugadores por equipo hasta la edad alevín -niñas y niños de 11 años-, pero ya desde chupetes, a partir de los 3 años, se juega a fútbol 8, o dependiendo de la región, a fútbol 7, en ambos casos más espacio que recorrer y más compañeros por escuadra. 

Estudios como el publicado hace un par de años por la Universidad Pontificia de Salamanca que comparaban ambas modalidades de balompié en grupos de benjamines refrendan estos argumentos en favor del fútsal porque concluye que se toca en este más veces la pelota y con más precisión y calidad. Y estos pases de más concluyen a su vez en jugadas más ricas, que demuestran un dominio superior de conceptos espaciales como la amplitud y la profundidad y también en lo que respecta a la calidad técnica individual de los niños. 

El fútbol sala se impone

Muchos de los futbolistas que jugaron de pequeños al fútbol sala -Ronaldinho o Neymar son dos ejemplos- también opinan parecido, ya que consideran que esta disciplina les ayudó a depurar el dominio de la pelota y también a pensar más rápido porque su dinámica así lo requiere. Al desarrollarse el juego en un espacio reducido apenas hay descanso ni tiempo para elegir la mejor opción, lo cual es un gran entrenamiento. 

Y además, todas las virtudes descritas que desarrollan los niños que juegan al fútbol sala son extrapolables al fútbol 7, 8 y al fútbol 11 si deciden cambiar de disciplina más adelante. 

¡Ah! Y desde el punto de vista de los padres tiene una ventaja más: salvo casos en los que se entrene y juegue en pistas exteriores, es un deporte que se disputa bajo techo, y esto es ideal contra el frío que se pasa en invierno viendo a los peques desde la grada y el calor que se soporta cerca del verano o a comienzo de la temporada. Calor y frío respectivamente que también padecen ellos mientras entrenan y juegan, así que eso que se ahorran si se decantan por el fútbol sala. 

En definitiva, para niños muy pequeños, el fútbol sala se impone como la mejor disciplina de las dos, pero esto no quiere decir que no sea recomendable el fútbol. Simplemente son pequeños matices que decantan la balanza ligeramente por el primero hasta alevines, pero insistimos en puntualizar que cualquiera de las dos es una actividad recomendable porque lo verdaderamente importante en esas edades es que adquieran el hábito saludable para su vida que supone mantenerse activos.

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