Ser Padres

Si dos niños pelean, no regañes a ninguno

Las peleas entre niños son totalmente normales, especialmente si son hermanos. Saber cómo debemos actuar los adultos es fundamental.

Quizás has elegido leerme mientras te preguntabas "¿Cómo no voy a regañar a dos niños que pelean?" ¡No sabes cómo son mis hijos, están todo el día a la gresca! Lo primero que quiero decir es que no regañar no significa no hacer nada, sino que se pueden hacer muchas cosas excepto la única que no les ayuda a relacionarse de forma positiva porque cuando regañamos hacemos de todo menos escuchar. Ante una pelea podemos actuar de muchas maneras pero regañar por algo que todavía no han aprendido no es lo más conveniente. Sigue leyendo y te cuento más.
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Qué deben hacer los padres cuando sus hijos se peleanFoto: Istock

La mayoría de las veces la conducta de los hijos responde a su inmadurez cerebral, todavía el órgano del aprendizaje no ha tenido tiempo suficiente para desarrollarse. Quizás ya lo sabes y, si no, te lo recuerdo: el cerebro no termina de madurar y desarrollarse hasta aproximadamente los 24 años, por eso las experiencias que les damos durante la infancia y en plena adolescencia son vitales.
El cerebro cambia físicamente a lo largo de toda la vida, es moldeable, plástico y cambiable, por eso es tan importante aprovechar las experiencias cotidianas para influir positivamente en nuestros hijos con el fin de que su cerebro sea lo más resistente e integrado posible. Y esto, ¿Qué tiene que ver con las peleas? precisamente que entendemos que dos niños que de normal no pelean, cuando lo hacen es evidente que les falta autorregulación emocional, por lo tanto si no han podido resolver su conflicto de otra manera mejor, escuchar y digerir tu discurso repetitivo de “hay que portarse bien, tenéis que ser amigos” no les ayudará tanto como crees.

¿Qué debemos hacer los padres (o los adultos en general)?

Entonces empecemos por el principio, o por lo menos por lo importante: aportemos calma, esperemos a que se calmen, hablemos de lo sucedido y tomemos decisiones. Creo que no somos del todo conscientes de lo que supone que un cerebro esté en continuo desarrollo, pero si éste se moldea en parte por las experiencias que le ofrecemos, el estilo educativo que tengamos y la manera de ejercer la paternidad influirá en la crianza, para bien o para mal, lo queramos o no.
Esto nos pone frente a un reto, conocer el funcionamiento del cerebro, aunque sea de forma básica, para entender mejor a los hijos, responder mejor a sus conductas y ayudarles a desarrollarse aprovechando las situaciones de la vida cotidiana para que sean niños resilientes y felices. ¡Ahí es nada!
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Peleas entre niños qué hacerFoto: Istock

Un niño es mucho más receptivo cuando su hemisferio izquierdo está activo y conectado con el derecho. Generalmente ponemos el foco en lo que ha hecho “mal”, pelearse por ejemplo, pero ¿y si habláramos de conductas en proceso de mejora? Os pongo algunos ejemplos sencillos a continuación que puedes tomar como referencia para cambiar el foco, del problema a la acción educativa:
  • En una pelea, lo que podemos mejorar es la regulación emocional para poder expresar lo que siente sin violentar a nadie, sin aplicar siempre castigos por una conducta que claramente es educable.
  • Ante el desorden podemos hablar de lo importante que es encontrar lo que necesitamos cuando lo buscamos, pero no dañar la autoestima con etiquetas de tipo “eres un desordenado”
    Cuando no tienen ganas para estudiar, podemos hablar de las emociones que hay detrás, desgana, desmotivación o apatía, es bueno nombrarlas para enfrentarlas y no hablar tanto del futuro que les espera a los que no estudian.
  • Si no quiere lavarse los dientes, no es necesario ponerle ante el peor escenario imaginable, “se te caerán los dientes si no te los lavas”, conviene tener claro que a la cama no se va a ir sin lavarlos pero que generando miedo no aprenderá mejor las acciones de autocuidado.
A modo de conclusión, si dos niños pelean no regañes a ninguno pero habla con los dos, habla de lo sucedido, escucha sus versiones, no son excusas que deben ser ignoradas sino razones que tienen que ser escuchadas, se están desarrollando, están aprendiendo y si manejamos de forma positiva ese momento se generarán conexiones neuronales imprescindibles para que en un futuro el diálogo sea su primera opción para resolver conflictos de todo tipo.

Pedagoga. En 2010 fundó Padres Formados, desde donde imparte cursos de  formación a familias y profesionales en temas relacionados con la Educación Emocional y la Parentalidad Positiva tanto presencial como online, a nivel nacional e internacional (Colombia y México).

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