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Primeros alimentos sólidos

Introducción de los alimentos sólidos: ¿Cómo hacerlo bien?

Muchas madres tenemos dudas sobre cuándo y cómo debemos comenzar con la alimentación complementaria de nuestro hijo. No sabemos en qué comidas darle a los pequeños alimentos sólidos y en cuáles darles leche materna.

Los temas relacionados con la alimentación complementaria siempre suscitan muchas dudas entre los padres. Uno de los más problemáticos es la transición a sólidos o la introducción de sólidos.

¿Y si se atraganta?

Este es el miedo principal de los padres a la hora de ofrecer alimentos sólidos a sus hijos. Muchas veces el bebé está preparado para aumentar texturas, pero se retrasa este proceso por el miedo a que se atragante.
Es importante explicar a los padres que una cosa es el atragantamiento, y otra muy diferente, un ahogamiento. Pasar por situaciones de atragantamiento es completamente normal cuando estamos empezando a aumentar texturas. Existen dos mecanismos naturales que tenemos todos y que nos ayudan a resolver esta situación: la tos y el vómito.
Introducción de los alimentos sólidos

¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de introducir los primeros alimentos sólidos en la alimentación del bebé?Istock

La tos es el mecanismo más eficaz para resolver una situación de atragantamiento. Por eso, es esencial explicar a los padres que, en estas situaciones, si el niño tose con energía, lo mejor es dejarlo toser, sin introducir el dedo en la boca para intentar sacar el alimento, ya que podemos empeorar la situación.
Aunque en muchas ocasiones el hecho de que el niño presente una situación de atragantamiento que gestiona por si mismo es motivo para que los padres se asusten y dejen el tema de los sólidos para “más adelante”, la realidad es que precisamente que los mecanismos de la tos y el vómito funcionen significan que estamos ante una situación de normalidad, que se dará más veces sin que eso signifique que el niño no esté preparado.

¿Cuándo introducir los sólidos?

La alimentación guiada por el bebé, más conocida por las siglas BLW del inglés Baby Led Weaning, ha supuesto una revolución en cuestiones de sólidos en la alimentación infantil. Hasta hace pocos años nadie pensaba que un bebé de 6 meses estuviera preparado para iniciar sólidos. Sin embargo, esta forma de alimentación ha demostrado ser segura siempre que se aplique correctamente. Eso sí, el bebé debe cumplir los criterios que nos indican que tiene madurez suficiente como para empezar.
Se ha demostrado que retrasar la introducción de sólidos más allá del primer año de vida puede ser perjudicial. Al comer debemos masticar, mover la lengua, deglutir…todos estos movimientos favorecen el adecuado desarrollo de la musculatura orofacial. También es importante recalcar que los niños aceptan mejor los diferentes sabores y texturas cuanto más pequeños son, de modo que ofrecer variedad de alimentos y presentados de diferente manera podría evitamos conductas caprichosas o selectivas con las comidas en un futuro.
Primeros sólidos del bebé

Existen alimentos que pueden suponer un riesgo para el bebé cuando aún es pequeño.Istock

Se ha demostrado que retrasar la introducción de sólidos más allá del primer año de vida puede ser perjudicial

Por lo tanto, podemos introducir sólidos desde los 6 meses y no retrasarlos más allá de los 12. Para un niño que esté alimentándose con triturados sería recomendable empezar a ofrecer texturas más gruesas o trozos adaptados a su edad a los 8-9 meses.

¿Cómo introducir los sólidos?

La introducción de sólidos o el paso a sólidos desde una alimentación originalmente triturada es un proceso lento, progresivo y sobre todo, una fase de descubrimiento. Para los adultos puede ser difícil ponernos en el lugar del bebé que no ha visto una patata cocida en su vida, cuando para nosotros es algo habitual.
Al principio, lo más frecuente es que el bebé coja el trozo del alimento, lo aplaste, hunda su dedito, se lo pase de una mano a otra, lo olisquee, le de un lametón y lo tire por el borde de la trona. Prácticamente lo mismo que haría con un juguete nuevo. Esto es absolutamente normal y es esencial explicar a la familia que, al inicio de la alimentación complementaria, pueden pasar varios días o incluso un par de semanas hasta que su bebé decida dar un mordisco al alimento. Por eso, es esencial cargarnos de paciencia al inicio y disfrutar viendo como el pequeño va descubriendo diferentes comidas y texturas.

¿Vale cualquier alimento?

No. A la hora de aumentar texturas o empezar a ofrecer alimentos sólidos existe un listado de alimentos prohibidos que es importante conocer, porque se relacionan con riesgo de atragantamiento.
  • Frutos secos. No se recomiendan antes de los 5 años
  • Zanahoria cruda. Lo adecuado es darla cocida.
  • Manzana. Se trata de una fruta muy dura, lo adecuado es ablandarla en horno o microondas. Dependiendo de su madurez y dureza, una pera también podría ser peligrosa.
  • Alimentos redondos y pequeños. Tomates tipo Cherry, arándanos, uvas, cerezas, aceitunas… Lo adecuado es cortarlos en cuartos.
  • Salchichas cortadas transversalmente. Además de ser alimentos cuya carne es de escasa calidad, ofrecerlas en forma de moneda es muy peligroso.
  • Caramelos, chicles, palomitas de maíz… además de ser superfluos en una dieta sana tienen alto riesgo de atragantamiento
  • Embutidos tipo salchichón, lomo, chorizo, jamón…además de llevar sal son alimentos muy fibrosos que al masticar pueden formar una bola en la boca difícil de gestionar para un bebé.
Un truquito más: Para saber si un alimento está lo suficientemente blando, cocido, asado… para ofrecer al bebé intenta aplastarlo con tu lengua contra el paladar, si lo consigues con facilidad, puedes ofrecerlo a tu bebé. Con este truco podrás asegurarte de que el grado de cocción sea el adecuado. Además, siempre es recomendable informarse sobre qué hacer en caso de atragantamiento e ideal hacer un curso o taller en primeros auxilios.
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