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Lactancia materna

Candidiasis del pezón durante la lactancia materna

La candidiasis es una infección producida por un hongo, conocido con el nombre de Candida albicans, el cual vive normalmente en nuestro cuerpo sin causar problemas. Sin embargo, cuando se dan las condiciones óptimas, puede acabar provocando una infección, como la candidiasis del pezón, que habitualmente surge durante la lactancia materna.

La lactancia materna se convierte en una etapa maravillosa y única, llena de beneficios no solo para el bebé, sino también para la mamá. Por ejemplo, proporciona al pequeño todos los nutrientes -y otros elementos- que tanto necesita tanto para su desarrollo y crecimiento como para su inmunidad, mientras que ayuda a la madre a recuperar el peso más rápidamente. Y les brinda, a los dos, la creación de un lazo emocional e íntimo aún más profundo y especial. Pero no está exenta de problemas, molestias y afecciones.

La mastitis y la candidiasis del pezón tienden a ser dos de los problemas más importantes, por las repercusiones que para la salud de la mamá tienen, pero no son los únicos. Los agarres incorrectos, el cansancio, las pequeñas mordidas cuando al bebé le empiezan a salir sus primeros dientes…

En este sentido, la candidiasis suele ser considerado como un problema enormemente común de la lactancia materna. Si bien es cierto que es posible ocuparse personalmente de algunos problemas relacionados con la lactancia de forma individual, y por su cuenta, si surge candidiasis este no es uno de ellos. La candidiasis es una infección, la cual necesita tratamiento médico. Por tanto, si surgen algunas señales o síntomas de aftas, es fundamental acudir al médico de inmediato.

¿Qué es la candidiasis del pezón y por qué se forma?

La candidiasis consiste en una infección causada por hongos, los cuales crecen y se propagan principalmente en ambientes húmedos, cálidos y oscuros. Es causada por el crecimiento excesivo de un tipo de hongo, conocido con el nombre de Candida albicans.

Aunque la Candida se encuentra normalmente en nuestro cuerpo, y no causa ningún daño gracias a la presencia de bacterias buenas, que mantienen a esta levadura bajo control (no permitiendo que crezca y se reproduzca), cuando se produce un cambio en el equilibrio saludable tanto de las bacterias como de las levaduras, este tipo de hongo puede acabar creciendo y causando problemas.

Son varias las causas que pueden influir en que el equilibrio natural de las bacterias y levaduras en el cuerpo se vean afectadas. Una de ellas es el consumo de antibióticos. Por tanto, si la mamá o el bebé tiene que tomar un antibiótico con el fin de combatir alguna infección bacteriana, este fármaco también podría reducir la presencia de algunas bacterias buenas. Así, cuando existen bacterias menos saludables, deja una posibilidad para que la levadura crezca.

Por otro lado, tal y como coinciden en señalar muchos especialistas, se cree que es mucho más probable que una mamá desarrolle candidiasis en sus senos y pezones si tiende a tener infecciones vaginales por hongos. Además, también existen algunos factores que pueden influir en su desarrollo, como por ejemplo podría ser el caso del uso de píldoras anticonceptivas, o enfermedades como la diabetes.

Además, cuando se utilizan discos de lactancia y almohadillas para los senos, éstos gotean leche materna o se usan incluso almohadillas tibias y húmedas contra la piel, son ambientes que pueden acabar proporcionando otra oportunidad casi maravillosa para que la levadura crezca.

Los principales síntomas de la candidiasis del pezón en la lactancia materna

La candidiasis puede surgir tanto en los senos como en la boca del bebé. Por ejemplo, si de repente la lactancia materna se vuelve muy dolorosa para la mamá, o si el bebé se pone inquieto y se niega a alimentarse, es imprescindible verificar qué síntomas se relacionan con la candidiasis del pezón para identificar si se padece esta condición o no:

  • Dolor en los pezones y en los senos. Suele ser uno de los síntomas más comunes. La candidiasis puede ocasionar la aparición de un dolor intenso, el cual se siente habitualmente en los pezones. Se puede sentir un dolor punzante y agudo en el seno, acompañado de ardor y picazón.
  • Hinchazón (inflamación). Los pezones, y la areola, pueden volverse hinchados y enrojecidos.
  • Irritación. Los pezones pueden verse escamosos o brillantes. Además, también pueden surgir manchas blancas en la piel situada alrededor de los pezones, así como ampollas de pequeño tamaño.

¿Se puede seguir con la lactancia materna?

Tanto si crees que puedes tener candidiasis como si acabas de ser diagnosticada con esta infección, es común que te preocupe -e incluso un poco asustada- si es posible continuar con la lactancia materna, y sobre todo, si es posible transmitir la infección al bebé.

Lo cierto es que, para cuando una mamá se da cuenta que tiene candidiasis del pezón, posiblemente el pequeño ya ha estado expuesto, y posiblemente incluso también lo tenga. Incluso pudo haber ocurrido al revés: es posible que el bebé la haya tenido primero, y posteriormente se haya pasado al pezón.

Sea como fuere, es posible continuar con la lactancia materna si se tiene candidiasis del pezón. Es algo totalmente seguro. No obstante, sí es necesario tener en cuenta algunas cosas importantes. Por ejemplo, quizá necesites proporcionarle un descanso a los senos mientras te sometes al tratamiento médico; si es así, puedes utilizar un sacaleches para mantener el suministro de leche materna, al menos hasta que te sientas lo suficientemente bien como para volver a amamantar.

El bebé también puede volverse quisquilloso, molesto e incluso puede llegar a negarse a amamantar. Si esto ocurre, es posible que tanto los pezones como los senos duelan mucho. Como opinan los expertos, si puedes soportar el dolor, es fundamental continuar amamantando. 

¿Cómo se trata? Algunos consejos útiles

Dado que la Candida crece y se propaga muy rápidamente, en ocasiones puede ser un poco difícil deshacerse de ella. Además, dado que puede propagarse con mucha facilidad a otros miembros de la familia, como por ejemplo podría ser el caso del bebé, es posible que el tratamiento médico sea recomendado no solo para la mamá, sino también para él.

Los medicamentos antimicóticos se utilizan para el tratamiento de las infecciones por hongos (o levaduras). En caso de que los dos necesiten seguirlo, evidentemente el medicamento que se tomará el pequeño será diferente al de la mamá. 

También es recomendable lavarse bien las manos, lo que ayuda a prevenir la propagación de un buen número de infecciones, entre las que precisamente se encuentra la candidiasis. Así, lavarse adecuadamente las manos antes y después de tocar los senos, o después de usar el baño, es siempre fundamental.

Igualmente, es aconsejable mantener los pezones y senos limpios y secos. Así, después de amamantar, es fundamental enjuagar los pezones con agua para limpiarlos bien y dejar que se sequen al aire. Algunos expertos aconsejan utilizar una solución de vinagre (una parte de vinagre por cuatro partes de agua), para enjuagar los pezones y dejar que se sequen.

Si utilizas almohadillas y discos de lactancia es imprescindible cambiarlas cada vez que se humedezcan. El motivo es más que evidente: si las dejas húmedas en contacto con los pezones, éstas tienden a mantenerse húmedas y calientes, convirtiéndose así en el caldo de cultivo perfecto para el crecimiento de la levadura.

Lo mismo ocurre con el sujetador de lactancia; debe permanecer limpio y seco. Por lo que lo más recomendable es limpiarlo todos los días, y cambiarlo siempre que se humedezca o moje.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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