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Cómo utilizar una hamaca o columpio para bebés de forma segura

Partiendo de la base de que una hamaca, balancín o columpio no son adecuados para que el bebé se quede dormido y duerma en ellos, te descubrimos algunas claves para usarlos de forma segura.

Cómo utilizar una hamaca o columpio para bebés
Foto: Istock

Hoy en día existen infinidad de hamacas o columpios especialmente diseñados para los bebés, útiles para que el pequeño permanezca en ellos mientras la mamá y / o el papá realiza algunas tareas domésticas (siempre y cuando, claro está, esté vigilado y tenga la edad adecuada para usarla).

De hecho, es enormemente común que incluso se convierta en una de las opciones para regalar al recién nacido. De forma que, de repente, los padres se ven con uno de estos dispositivos en casa incluso sin haberse planteado para qué funciona o si en realidad sería útil.

Suelen ser utilizadas para conseguir que el bebé se duerma, ya que, por lo general, se trata de un dispositivo que se balancea suavemente hacia adelante y hacia atrás, lo que permite que el pequeño se relaje y se duerma más rápidamente, mientras que la mamá o el papá descansan los brazos. 

Sin embargo, como ya te hemos mencionado en una ocasión anterior, en realidad las hamacas y columpios para bebés no siempre pasan la prueba de seguridad a los ojos de las organizaciones pediátricas y expertos en sueño. Y lo que es aún más importante: no han sido diseñadas para que los bebés duerman en ellas, independientemente de la edad que tengan.

¿Cuáles son los riesgos de las hamacas y columpios para bebés?

El principal peligro de este tipo de dispositivos es que, originalmente, no han sido diseñados para que el bebé duerma en ellos. Es lo que, de hecho, ocurre con las típicas sillitas del coche, en donde el riesgo de asfixia postural se incrementa notablemente cuando el bebé se queda dormido.

Es más, usar una cuna para que el bebé mayor de 9 meses duerma puede suponer también bastantes peligros, especialmente cuando ya ha aprendido a gatear y a darse la vuelta. Por un lado, el niño podría girarse, lo que puede causar lesiones graves. Además, la asfixia también se convierte en un problema cuando el pequeño empieza a moverse.

Cómo usar balancines y columpios de manera segura
Foto: Istock

Como alertan muchos expertos, el niño puede darse la vuelta y, luego, es posible que no pueda volver a hacerlo hacia atrás, lo que significará que su rostro podría permanecer enterrado dentro de la tela de la hamaca, lo que podría causar asfixia si el padre o el cuidador no lo atiende de inmediato. Y lo que es aún peor: la asfixia podría producirse en menos de dos minutos. 

Además, la conocida como asfixia lenta también se convierte en una posibilidad cuando el bebé descansa en una hamaca. Ocurre cuando el colchón se curva hacia arriba debido al movimiento, lo que origina que su pequeña cabeza sea empujada hacia su pecho, impidiéndole respirar y llorar.

Por otro lado, los bebés con solo unos pocos meses de vida no poseen la fuerza ósea necesaria como para poder levantar la cabeza. Por lo que, cuando su cuello cae en una determinada posición, continuará permaneciendo así a menos que el adulto lo coloque de otra forma. De ahí que sea imprescindible vigilar al pequeño siempre que se encuentre sentado en la hamaca infantil o columpio.

Consejos útiles para usar una hamaca infantil o columpio

¿A partir de qué edad puede usarla un bebé?

Como manifiestan los expertos, la mayoría de las hamacas y balancines son aptas para su uso desde que el bebé nace, dado que el pequeño siempre se encuentra tumbado boca arriba, en una posición inclinada o semi-inclinada, momento en el que tanto su cuello como su espalda permanecen correctamente apoyados sobre el respaldo.

Eso sí, es conveniente asegurarnos de que la hamaca o el balancín ha sido homologado para su uso desde el nacimiento.

¿Hasta qué edad puede usarla un bebé?

La mayoría de balancines y hamacas pueden ser usadas hasta los 6 meses de edad. A partir de ese momento no es tan adecuado colocar al bebé en ellas, ya que es probable que ya sepa gatear y sentarse solo, por lo que el riesgo de caída o de lesión puede incrementarse. 

No son para dormir

Aunque muchos fabricantes publicitan hamacas y balancines para que el bebé duerma, en realidad, como hemos visto, no son dispositivos muy adecuados en este sentido, ya que el riesgo de asfixia existe, sobre todo cuando el bebé es todavía muy pequeño y no tiene la capacidad para moverse ni para mover su delicado cuello.

Es más, muchos pediatras recomiendan colocar al bebé inmediatamente en una posición plana desde el momento en que se queda dormido en la hamaca.

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Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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