Alimentación en el embarazo

Cómo comer huevo de forma segura en el embarazo

Muchos nutricionistas consideran al huevo como un alimento sumamente completo, especialmente rico en proteínas, vitaminas y minerales. Pero una manipulación deficiente o mal cocinado puede convertirse en un auténtico riesgo para la salud de la embarazada.

El huevo es considerado como uno de los alimentos más completos que existen, fundamentalmente por su increíble riqueza nutricional. Además, su consumo está recomendado en cualquier etapa de la vida, convirtiéndose en una opción nutritiva, segura (siempre y cuando sea cocinado debidamente). Sin embargo, ¿sabías que durante el embarazo es necesario extremar las precauciones? Es algo que ocurre no solo con el huevo, sino también con otros alimentos, como el pescado o la carne (sobre todo en preparaciones crudas).

Se trata de uno de los pocos alimentos que podrían ser clasificados como “superalimentos”, en especial por su aporte nutricional. Por ejemplo, un solo huevo aporta el 9% de la cantidad diaria recomendada de vitamina B12, el 7% de vitamina B5, el 15% de vitamina B2, el 6% de vitamina A, el 5% de vitamina B9 o ácido fólico, el 9% de fósforo y el 22% de selenio.

Contiene cantidades bastante decentes de otros nutrientes igual de importantes, como la vitamina B6, calcio, zinc, vitamina E, vitamina E y vitamina K. Y, además, aporta 6 gramos de proteínas y 5 gramos de grasas saludables.

Podríamos decir, por tanto, que el huevo podría convertirse en la comida perfecta, al contener un poco de casi todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita cada día. Lo que es aún más importante durante el embarazo, cuando las necesidades nutricionales aumentan considerablemente.

¿Por qué hay que tener cierto cuidado con el consumo de huevo en el embarazo?

Los huevos crudos o poco cocinados pueden transportar Salmonella, una bacteria que puede causar una intoxicación alimentaria conocida médicamente bajo el término de salmonelosis.

Si te enfermas con salmonella es probable que tengas vómitos, diarrea, fiebre alta y deshidratación. Mientras que, durante el embarazo y en especial en casos graves, puede causar un aborto espontáneo o un parto prematuro.

Pero el riesgo no solo ocurre con los huevos crudos o mal cocidos. Incluso los huevos cocidos (se encuentren o no pasteurizados), pueden suponer un riesgo para la salud de cualquier persona si no se consumen de inmediato, aún cuando se conserven en el refrigerador.

¿El motivo? Cualquier alimento que no sea manipulado o refrigerado de forma adecuada, incluyendo los huevos, pueden albergar una serie de bacterias que podrían causar una enfermedad conocida con el nombre de listeriosis, que en el embarazo puede causar aborto espontáneo, muerte fetal o un riesgo mayor de parto prematuro.

Por suerte, para destruir las bacterias que podrían estar presentes en el huevo es necesario cocinarlos el tiempo suficiente y a la temperatura adecuada, hasta que tanto la yema como la clara esté bien firme.

Consejos para comer huevo de la forma más segura posible

Durante la gestación no se recomienda comer huevos escalfados, demasiado líquidos o que, en definitiva, hayan sido cocinados de forma mínima.

Lo mismo ocurriría con aquellas preparaciones -y postres- en los que se utilice huevo crudo en su elaboración, especialmente si son elaboraciones caseras: tiramisú italiano, ponche de huevo, natillas, cualquier tipo de mousse, salsa holandesa, salsa mayonesa, salsa bernesa o incluso la popular salsa César. En estos casos, lo más aconsejable es utilizar siempre huevos pasteurizados.

Además, cuando te encuentres preparando en casa unas deliciosas galletas, un pastel, unas tortitas o un bizcocho a base de huevo, no es aconsejable probar la masa, ya que se aumenta el riesgo de infección alimentaria.

Al comer dentro de casa, debes asegurarte de lo siguiente:

  • Al manipular los huevos: A la hora de manipular el huevo es fundamental lavarte siempre bien las manos, con jabón y agua caliente, especialmente después de haber tocado la cáscara del huevo. Es adecuado limpiar tanto la superficie donde hayas trabajado con los huevos como los utensilios que hayas utilizado para ello. Por otro lado, evita salpicar otros alimentos con el huevo crudo, y trata de no colocarlos cerca de otros alimentos (en especial si éstos van a ser consumidos crudos, como las ensaladas).
  • Utiliza la temperatura mínima recomendada: Para que el consumo de huevos sea seguro durante el embarazo es necesario que estos se cocinen a una temperatura de al menos 70 ºC. Una forma útil de controlar que se alcanza esta temperatura es utilizando un termómetro de cocina.
  • Asegúrate que el huevo esté bien cocido: Debes evitar huevos que tengan la clara o la yema crudas, lo que significa que aún no se han cocinado del todo. ¿Lo mejor? Pasarlos otra vez por aceite si los fríes o por agua si los preparas cociéndolos hervidos.

Al comer fuera de casa debes extremar las precauciones:

  • Rechaza cualquier comida que contenga mayonesas u otras salsas elaboradas con huevo crudo.
  • Evita postres elaborados con huevo crudo. Un buen ejemplo es el mousse de chocolate.
  • No consumas aquellas comidas que contengan huevos si percibes un olor inusual, o si observas que el huevo está líquido.

Los beneficios del huevo en el embarazo

El huevo es un alimento muy versátil, cuyo consumo está especialmente recomendado en el embarazo, gracias -como te hemos comentado- a su riqueza nutritiva.

Se convierte en una fuente excelente de proteínas (las cuales destacan por ser de buena calidad), que proporcionan los aminoácidos que tanto la futura mamá como el bebé necesita.

Además, como hemos visto, también contiene más de una docena de vitaminas y minerales, incluyendo la colina, lo que es sumamente positivo y beneficioso para favorecer un correcto desarrollo del cerebro del bebé. Gracias a su vez a su riqueza en ácidos grasos omega-3, que destacan por ser unas grasas saludables.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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