Ser Padres

Bluey, la serie de Disney que siempre está destacada porque gusta a niños y mayores

La historia de la familia Heeler es una de las sorpresas más agradables del último lustro en el campo de la animación infantil. Te contamos por qué.

Es probable que, al entrar en Disney+, hayas visto entre los productos destacados en su portada la serie infantil Bluey. Puede que la conozcas de pasada o solo de haberla visto en esa publicidad de la aplicación de casa del ratón Mickey, pero hay muchos argumentos para que se convierta en la serie de dibujos favorita de tus hijos e hijas… ¡y que tú la veas con ellos!
Esta producción del estudio Ludo, con sede en la ciudad australiana de Brisbane, fue adquirida hace unos años por Disney, que tuvo excelentes registros de audiencia en Estados Unidos cuando empezó a emitirla. En España, cada vez son más las familias que están enganchadas a la serie creada por Joe Brumm a partir de su experiencia con la paternidad. Se nota y mucho que así está concebida la serie, donde historias familiares cotidianas se desarrollan en capítulos cortos de entre 5 y 7 minutos aproximadamente, poco más que los de Peppa Pig, por ejemplo —es mucho menos monótona—.
La serie, premiada con un International Emmy Kids Award, ha estrenado recientemente su tercera temporada, de manera que supera con creces los 100 capítulos, y no está cerrada. La familia Heeler, como se llaman sus protagonistas —Chili, la mamá; Bandit, el papá; Bluey, la hermana mayor y protagonista central; y Bingo, su hermana pequeña— por el nombre de la raza de perro que son, muy habitual en Australia, tienen cuerda para rato.

Virtudes y características de Bluey

Hay una larga lista de virtudes y características que convierten a Bluey en una serie tan especial, que engancha a toda la familia desde su interactiva cabecera, que invita a las familias a participar al dedicar un segundo de gloria a cada miembro del clan.
La producción, que cuenta con la colaboración del Gobierno de Australia en la producción —sus paisajes y localizaciones están inspirados a menudo en lugares reales del país oceánico—, suena a verdad. Nos olvidamos de que son perros sus protagonistas porque las escenas que se suceden las hemos vivido en familia habitualmente. 

Lo es desde el episodio piloto de un minuto que Joe Brumm presentó para intentar sacar adelante la serie:. En él, Bluey se divierte en un columpio mientras su padre la empuja a la vez que juega en el móvil, de manera que la empuja tan fuerte que le da la vuelta por completo. Catalogaron el corto de “demasiado adulto” pero el estudio Ludo sí confió en el proyecto y encargó a su creador un piloto en versión larga, que resultó ser El fin de semana, el episodio 6 de la temporada 1. Se presentó en la Cumbre Asiática de Animación, fue ovacionado y el resto está escrito: Disney adquirió los derechos de la serie, que ha triunfado en todo el mundo. 
El propio Joe Brumm, su creador, explicó en una entrevista con The Vulture el gran valor de la serie: su historia. "Notaba que siempre a la misma historia una y otra vez. Alguien rompe la cosa favorita de papá. Todos dicen: '¡Oh, Dios mío, qué vamos a hacer!' Y pasan toda la tarde haciendo una versión tonta de eso. Y acaba con un 'Todo lo que necesitaba al final era que pidieras perdón''. Pero mis hijos rompen mis cosas todo el tiempo y no intentan hacer una nueva versión de ellas. ¡No les importa una mierda!", dice con honestidad en dicha charla. Hay mucha verdad en Bluey, tanta que los padres nos vemos muy representados en sus capítulos. 

Junto al aroma a verdad que desprende Bluey, a cotidianeidad bien interpretada, en clave infantil pero tan divertida que nos engancha a los adultos, hay otros detalles destacados de la serie de Brumm, en la que hacen un gran trabajo el director de animación,  Rich Jeffery, y el compositor musical, Joff Bush. La música, sin ir más lejos, es una de las grandes protagonistas secundarias de la serie, que por cierto está excelentemente traducida al castellano y doblada.
Se nota muchísimo el trabajo en este sentido de ma directora, Triana Zárate, y de Beatriz García Alvalde en la traducción, que no es una labor sencilla por el lenguaje coloquial y cercano que utiliza en su versión original. Además, lo bordan Daniela Portugués como Bluey, Lucía Pérez como Bingo, Vicenç Miralles como Bandit y Sandra Soria como Chilli, más cuatro voces que dan vida a la familia Heeler en castellano.
La belleza y riqueza de su paleta de colores, donde los tonos pastel parecen brillar como nunca lo hacen en otras superficies, y la atención a los detalles son también elementos diferenciadores es en una serie de animación que demuestra cómo se puede entretener y divertir a toda la familia desde la sencillez y la naturalidad. Si no lo habéis hecho todavía, dadle al play al primer capítulo porque acabaréis todos enganchados en casa a Bluey, una de las sorpresas más agradables del último lustro en el campo de la animación infantil.

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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