Sueño infantil

De pronto, tiene miedo por la noche. ¿Por qué?

Muchos niños que no tienen ningún problema para dormir empiezan a pasarlo mal por la noche a partir de los tres años. Se despiertan varias veces, tienen miedo a las sombras, las brujas o la oscuridad...

Así duerme tu hijo, así es

A partir de los tres años, los niños juegan con su imaginación y pueden empezar a asustarles algunas cosas que antes no les daban miedo. Podemos preguntar al profesor de nuestro hijo si le nota más inquieto en el cole, o si habla en clase sobre esas cosas que le asustan por la noche.

A esta edad, los niños también empiezan a darse cuenta de qué cosas son las que hacen que los adultos accedan a sus necesidades.
Si cuando dicen que tienen miedo, nos conmovemos y les transmitimos con la cara 'pobrecito, mi niño', aunque con las palabras les digamos que no pasa nada, volverán a utilizar este truco cuando quieran reclamar nuestra atención.

Conviene observar qué sucede durante el día

Muchos niños de tres o cuatro años no pasan ningún momento sin la presencia cercana de un adulto y por eso luego les resulta difícil entender por qué de noche han de pasar entre 8 y 12 horas solos.
Habitualmente esto es lo que no les gusta. Más que tener miedo, no han aprendido a estar solos y la sensación de soledad en medio de la noche les produce inseguridad y hacen lo que harían por el día: 'Llamar a mamá o papá'. Como además saben que cuando se duerman los papás se irán de su cuarto, se duermen en alerta y cuando tienen un despertar (cosa muy frecuente a esta edad, al cambiar de un ciclo de sueño a otro), necesitan al adulto para volver a conciliar el sueño.

Cómo cambiamos la situación

Para cambiar la situación hay que trabajar primero el día. Procuremos que el niño pase ratos a solas en un cuarto, mientras los padres hacen otra cosa o van de una habitación a otra. Por la noche, es necesario acudir a tranquilizar al niño si nos reclama, retrasando cada vez el tiempo de reacción en el que acudimos.
Es importante situarse en un lugar donde no pueda tocarnos ni sentir el peso de nuestro cuerpo, ya que cuando nos suelte o nos vayamos de la cama, lo notará.

Gonzalo Pin Arboledas es pediatra y director médico de la Unidad del sueño infantil de la clínica Quirón de Valencia.

 

 

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