Ola de calor

Golpes de calor: ¡cuidado con los menores de un año!

Nuestro bebé lo pasará en grande en su primer verano, si tomamos algunas precauciones para que esté cómodo tanto en la calle como en casa. Los bebés menores de un año sufren un mayor riesgo de padecer golpes de calor, pero también hay que tener cuidado con las quemaduras solares y la deshidratación, ya que son accidentes comunes que podemos evitar.

Mamá y bebé protegiéndose del calor del verano

Cuando suben las temperaturas en los termómetros, los colectivos más vulnerables tienen mayor riesgo de padecer problemas como los temidos golpes de calor. La Asociación Española de Pediatría (AEP) ha querido recordar que los bebés, sobre todo los menores de un año, son más sensibles a padecer los daños que pueden provocar los golpes de calor, por lo que hacen un llamamiento para extremar las precaucipones. 

Un golpe de calor se produce por un aumento brusco de la temperatura corporal debido a un elevado calor ambiental. Las situaciones de calor y humedad aumentan el riesgo de que se produzca. 

Síntomas de un golpe de calor

Los síntomas de los golpes de calor suelen ser vómitos, confusión, sueño, sensación de mareo, debilidad...si no se presta atención a los síntomas y se reacciona rápido, el golpe de calor puede ocasionar problemas mucho más graves, pudiendo llegar a provocar un fallo multiorgánico. En el caso de los bebés, como no pueden expresar su malestar, desde la AEP advierten que hay que prestar especial atención a su comportamiento y, en el caso de sospechar que el niño puede estar sufriendo un golpe de calor, es necesario tumbar al pequeño en un lugar fresco y bien ventilado, sin ropa o solo dejando ropa holgada y fresca, poner compresas de agua fría, darle agua en el caso de que esté consciente y acudir lo antes posible al médico para que valore la situación. 

 

Cómo evitar golpes de calor

Ernesto Sáez Pérez, pediatra y asesor de neonatología de Ser Padres, nos da unos consejos muy prácticos para evitar golpes de calor y proteger al bebé del calor del verano:

Una máxima que siempre vale: no abrigues al bebé más de lo que te abrigarías tú. 

El niño pequeño siente la temperatura igual que el adulto. Si en verano la madre está acalorada, el bebé también lo está. No es buena idea abrigarle por si acaso: el exceso de calor puede provocar sudamina, una erupción de la piel que se produce por la obstrucción de las glándulas sudoríparas o, en el peor de los casos, un golpe de calor.

En el recién nacido podemos notar las manos y los pies fríos, pero eso no indica que esté destemplado; por el contrario, la sudoración en el cuello o la cabeza es un signo de que tiene calor.

Si moja la ropa, hay que cambiarle (conviene llevar siempre una muda de repuesto). Eso sí, por la noche debe dormir tapado al menos con la sábana.

Temperatura en casa y aire acondicionado con el bebé

El niño se sentirá a gusto con una temperatura ambiental de 20 o 22º C. En lugares calurosos, la casa se puede refrescar con aire acondicionado, bien sea encendiendo y apagando el aparato de forma intermitente o manteniéndolo encendido en las horas de más calor a una temperatura uniforme.

No hay que poner al bebé bajo el chorro de aire ni dejar el aparato encendido por la noche en la habitación donde descansa el pequeño. Para evitar la sequedad extrema que produce este sistema de refrigeración se debe ventilar la casa y, si es necesario, encender el humidificador a ratos. De lo contrario, el aire seco irritará las vías respiratorias del niño.

Los paseos en verano: solo por la sombra

Pasear un cuarto de hora al aire libre proporciona al bebé toda la vitamina D que su cuerpo necesita para evitar el raquitismo.

Los mejores momentos para estar al aire libre son por la mañana temprano o al atardecer, cuando el calor y la intensidad de las radiaciones solares van declinando.

Aunque la temperatura sea suave, el niño debe ir protegido por una sombrilla y una gorra con visera o un sombrero de ala.

Cuidado con el sol

Evitar el sol es el mensaje. El bebé tiene la piel muy sensible, una exposición aunque sea breve puede producirle una quemadura de primer grado.

En los primeros seis meses está contraindicado proteger su piel con crema solar por el riesgo de alergia, a partir de esta edad no debe salir a la calle sin una crema infantil con factor alto. Además, no hay que olvidar que las cremas solares deben ser aplicadas siempre 30 minutos antes de la exposición y renovadas cada dos o tres horas. 

Ofrécele agua, también si toma el pecho

En verano hay que ofrecer agua al bebé entre las tomas; si la rechaza, no se debe insistir porque es señal de que no la necesita. Los bebés alimentados al pecho suelen tomar menos agua que los alimentados con biberón, pero, cuidado, pueden pedirla en ambientes muy calurosos.

Combatir el calor en el coche

Durante los desplazamientos en coche es aconsejable ventilar el interior del vehículo abriendo de vez en cuando las ventanillas y hacer paradas de descanso en áreas con sombra. Como el aire acondicionado reseca las mucosas de las vías aéreas, hay que tener la precaución de desconectarlo a ratos y ofrecer agua al niño.

Nunca se debe dejar al bebé dentro del coche, aunque esté a la sombra y sea por un breve espacio de tiempo. En los últimos años se han producido varias muertes de niños pequeños en el interior de un coche por golpe de calor o deshidratación.

Ernesto Sáez Pérez es Pediatra y asesor de neonatología de Ser Padres. Autor de "Mi primer hijo" y "¿Qué le pasa a mi hijo?

Vídeo: Decálogo para proteger la piel del bebé del sol

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