Lengua de signos para bebés

Enseñar el lenguaje de signos al bebé se reduce la frustración y se refuerzan los vínculos

Entrevistamos a Ruth Cañadas, autora del libro ‘Lengua de signos para bebés’, un libro que nos ayuda a comunicarnos con nuestro bebé antes de que empiece a hablar. La comunicación es un aspecto crucial en el desarrollo cognitivo, social y emocional de cualquier niño. Con apenas dos meses de vida, los bebés ya son capaces de distinguir ritmos; con seis, melodías.

Lengua de signos para bebés

¿Imaginas poder comunicarte perfectamente con tu hijo antes de que aprenda a hablar? El lenguaje de signos ofrece muchas posibilidades. A partir de los seis meses, los niños tienen suficientes capacidades para poder aprender a comunicarse a través de signos. Las pautas para comenzar a hacerlo las tenemos en el libro ‘Lengua de signos para bebés’ de Ruth Cañadas. Además de ser una perfecta herramienta para padres, es un sistema que fomenta la integración de las personas sordas en la sociedad, ya que los pequeños podrán saber comunicarse con ellas sin dificultad.

Ruth es intérprete de lengua de signos y, además educadora infantil. Es la fundadora de la página Otanana.com, a través de la cual comparte su experiencia como madre que ha enseñado a sus hijos la lengua de signos desde que tuvieron capacidad para poder comprenderla. Tal y como ella misma afirma en esta entrevista “los signos nos sirven para mejorar el vínculo cuando ha sido perturbado por circunstancias ajenas a nosotras y también nos ayudan a mantener un vínculo fuerte cuando el nacimiento y el parto se han dado en circunstancias favorables".

Cuéntanos para quien no haya leído el libro, ¿por qué es más sencillo comenzar aprendiendo signos que palabras habladas?

signos

Los gestos o signos se pueden introducir de manera muy temprana. Las palabras aparecen más tarde, cuando el aparato fonador está preparado para ello. Sin embargo el bebé imita los gestos de su entorno desde muy temprano. Alrededor de los 6 meses ya empieza a copiar gestos como lanzar besos, decir hola o adiós, pedir brazos para que le cojan, señalar, dar palmitas… Con los signos lo que hacemos es mostrar al bebé un vocabulario amplio para que pueda empezar a nombrar lo que necesita al principio y poco a poco ir ampliando su abanico de posibilidades en relación a la comunicación.

¿Cuáles son los beneficios del lenguaje de signos en bebés?

Los beneficios del uso de signos en bebés son muchos. Para mí los más importantes son que se fortalece el vínculo afectivo y mejora de manera considerable la comunicación. Esto lleva implícito otras muchas ventajas, como que el bebé se siente más seguro y confiado, mejora su autoestima y su relación con la persona adulta, disminuye de manera considerable su frustración y la de la persona que le acompaña... En definitiva, es una herramienta que mejora y facilita enormemente la crianza.

Hay otras muchas ventajas, como que facilita el aprendizaje de la lengua oral, desarrolla la parte del cerebro relacionada con el aprendizaje de lenguas nuevas, disminuye la agresividad, mejora la atención visual y la psicomotricidad fina…

¿Nos daría una serie de pautas para quién no sabe lengua de signos, de por dónde empezar? Pon un ejemplo

Para empezar quiero aclarar que no hace falta saber lengua de signos para aplicar este método. Simplemente se usan algunos signos de la lengua de signos como herramienta comunicativa para mejorar la comunicación y el vínculo.

Para comenzar puedes elegir 4 o 5 signos que estén en la rutina del bebé y empezar a mostrárselos siempre que puedas. En el libro hay un apartado específico de herramientas que podemos utilizar para facilitar el aprendizaje de los signos en los bebés.                 La manera de hacerlo sería siempre acompañar el signo de las palabras, haciendo un par de frases para que el bebé vaya integrándolo poco a poco. Un ejemplo, si queremos enseñarle el signo de “manzana” sería…:

  • “¿Quieres un poco de manzana?”
  • “¿Te apetece comer un trozo de manzana?”

De esta manera el bebé relaciona la manzana que tenemos delante, con la palabra y con el signo.

¿Cómo se consigue que el bebé entienda cada gesto y lo interprete de la forma que nosotros queremos que lo haga?

 Se consigue porque nunca dejamos de hablar al bebé. No utilizamos los signos como sustitución del habla sino como una herramienta comunicativa que complementa a la lengua oral. De esta manera el bebé identifica los signos con las palabras, las acciones, las emociones, los objetos…

De una forma natural el bebé relaciona el “dar palmitas” con un estado de ánimo en el que se siente bien y contento porque es así como la persona adulta se lo enseña. Lo mismo pasa con el resto de gestos o signos, que van acompañados de un significado porque van de la mano de la propia palabra.

¿Se pueden observar facilidades en el aprendizaje en los niños que han aprendido la lengua de signos cuando eran bebés? Explícanos cuáles

Las facilidades que podemos observar son que los bebés que usan signos aprenden de manera más rápida la lengua oral, tiene más recursos comunicativos, más vocabulario y más destreza en el lenguaje.

 Hay estudios que demuestran que los bebés que han usado signos tienen más facilidad para aprender lenguas nuevas y un coeficiente intelectual más elevado cuando son personas adultas. Aun así a mí me gusta recalcar que las facilidades y los beneficios que más nos aportan, a peques y grandes, son los que podemos disfrutar en el presente, mejorando el vínculo y la comunicación en el ahora.

En el libro hablas de que la lengua de signos puede mejorar el vínculo entre adulto y bebé. ¿De qué forma lo haría?

Vivimos en una sociedad donde estamos bastante desvinculados unos de otros. La forma de nacer influye mucho porque todavía son muchos los hospitales que no siguen las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y todavía hoy en día se producen muchas separaciones bebé-mamá, se da muchísima medicalización por protocolo y los partos son, muchas veces, demasiado instrumentalizados.

Los signos nos sirven para mejorar el vínculo cuando ha sido perturbado por circunstancias ajenas a nosotras y también nos ayudan a mantener un vínculo fuerte cuando el nacimiento y el parto se han dado en circunstancias favorables.

La forma en la que esto se da es muy sencilla y es que al mejorar la comunicación y entendernos de manera inmediata se dan muchos más momentos de bienestar y placer con el bebé y esto sencillamente hace que nos sintamos mejor. Por desgracia nuestra sociedad no premia la maternidad y enseguida nos encontramos solas en casa, después de una baja de maternidad y paternidad irrisorias. El pasar 24 horas en plena atención a las demandas de nuestro bebé es muchas veces agotador y si el bebé llora y no sabemos qué le pasa puedes ser, muchas veces, desquiciante. El uso de signos es una herramienta muy facilitadora en la crianza porque nos permite entender lo que nuestro bebé nos está pidiendo. Esto facilita que nos vinculemos con él desde compartir muchos más momentos placenteros.

¿Tiene algo que ver la naturaleza y la propia evolución del ser humano en el significado de algunos signos universales?

Yo creo que está más relacionado con la evolución de la cultura que nos rodea. Está en sintonía con las lenguas habladas. Las lenguas están vivas. La gente de mi generación no habla de la misma manera que en generaciones pasadas y la gente más joven ya usa un argot cambiado.

Con las lenguas de signos pasa lo mismo. Evolucionan y se crean signos nuevos en relación con el entorno donde habita la lengua. Por eso un signo amoroso aquí, puede ser grosero en otra parte del mundo. Al fin y al cabo somos seres sociales que nos comunicamos bastante de manera corporal.

Los signos de los que hablas, ¿son signos asociados al lenguaje de signos o cada papá y mamá puede asociar los signos que quiera a cada palabra?

Los signos que yo propongo son los mismos que usa la lengua de signos española. Tiene ventajas usar estos signos ya creados. La primera es que no es fácil inventarse un signo que no se parezca a otro. Al usar los de la lengua de signos siempre pueden ver una foto o vídeo del mismo para recordar cómo se hace correctamente y así facilitar el aprendizaje en los bebés y no crearles confusión por hacerlos diferentes cada vez. Otra ventaja es que si en tu vida te encuentras con una persona sorda puedes tener un recurso para comunicarte con ella.

Yo en general no recomiendo que las familias se inventen los signos. Otra cosa es que el bebé tenga la necesidad de comunicarnos algo y genere un signo nuevo para hacerlo.  Ahí sí me parece positivo aceptar el signo del bebé como válido. Aunque sí que es verdad que para algunas cosas que están indicadas en el libro, sí puede ser positivo generar signos inventados desde el núcleo familiar.

¿El aprendizaje de signos puede interferir con el aprendizaje del lenguaje hablado?

El uso de signos interfiere de manera positiva con el aprendizaje del habla. El estudio que llevaron a cabo las Doctoras Linda Acredolo y Susan Goodwyn demostraron que los bebés que usaban signos tenían un vocabulario más amplio y un mejor uso del lenguaje en comparación con los bebés que no habían usado los gestos. Los signos son por tanto, un recurso muy facilitador en el aprendizaje del habla, ya que como he dicho antes, es una herramienta que no sustituye a la lengua oral, sino que la complementa.

- Sabemos que los niños que lloran y no son comprendidos se frustran, ¿saber signos podría contribuir, de esta forma, a la felicidad plena del bebé y a su correcto desarrollo posterior?

Está claro que los signos ayudan muchísimo a que disminuya la frustración del bebé/niño pero esto no quiere decir que el bebé no se vaya a frustrar o a tener una rabieta en un momento determinado. Que el bebé use signos no quiere decir que viva en felicidad plena de manera constante. La frustración es una emoción que está presente en el desarrollo de un niño sano. Lo que tenemos que hacer las personas adultas es acompañarles en su frustración al igual que en el resto de emociones.

 Lo que es muy positivo en relación a la frustración y el uso de signos es que gracias a esta herramienta vamos a poder saber qué está causándole frustración. Esto nos permite acompañar al peque de otra forma, ya sabiendo qué le pasa, y al bebé o niño también le ayuda muchísimo el que nosotros sepamos de dónde viene su inquietud.

Mucha de la frustración que atraviesa el niño es debida a los momentos de incomprensión. Al usar los signos y mejorar la comunicación tanto, claro que influye de manera positiva en su bienestar y desarrollo posterior, así como en su seguridad, autoestima y confianza.

Quizás muchos padres ven ciertas dificultades a la hora de lograr que el niño comprenda los signos que le enseñan, ¿cómo pueden conseguirlo?

Sobre todo teniendo un poco de paciencia al principio. Hay que ser constantes y pacientes al inicio. Una vez que el bebé entiende que con las manos puede comunicar lo que necesita, todo empieza a fluir y será el propio peque el que demandará más y más vocabulario para ampliar su comunicación.

¿Cómo facilitaría este aprendizaje desde, casi, el nacimiento a la inclusión de las personas sordas en la sociedad?

Sería muy facilitador que las personas sordas tuvieran una integración real en la sociedad ya que todos podríamos comunicarnos conociendo la Lengua de Signos. Ya hay colegios donde existe esta integración y se dan clases en lengua de signos y lengua oral, con maestros sordos y oyentes. Es increíble ver cómo los peques aprenden de manera natural los signos y a comunicarse con sus compañeros sordos. Y es maravilloso darse cuenta de cómo integran a sus compañeros sordos sin ver la sordera como una dificultad.

¿Crees que se debería incluir el aprendizaje de la lengua de signos en las aulas?

Creo que sería bonito introducir el aprendizaje de la Lengua de Signos en el aula. Al igual que se aprender otras lenguas… una opción más podría ser la Lengua de Signos, que además es una lengua oficial en España desde el año 2007.

Marta Moreno

Marta Moreno

Periodista graduada, publicista en proceso y amante de todo lo que lleve "comunicación" en su definición. Buscar el producto perfecto en las tiendas y viajar son mis otras grandes pasiones. Y, claro, ¡escribir, escribir y escribir!

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