Ser Padres

Olvídate de la jeringuilla para hacer un lavado nasal a tu bebé

Aunque es una técnica que no está prohibida, es preferible aplicar suero en la nariz en formato spray que a presión.

El suero fisiológico es una herramienta imprescindible en los hogares con niños pequeños que todavía no saben “sonarse los mocos”. Tal y como lo define la Asociación Española de Pediatría, el suero es “el pañuelo” de estos peques, que necesitan lavados nasales con este producto para poder respirar mejor cuando la mucosidad excesiva se lo impide.
Es importante recalcar este último mensaje, ya que una cosa es hacer limpiezas nasales cuando es necesario para que el niño o niña respire con normalidad, y otra hacerlas de forma constante hasta que se eliminen completamente los mocos, cosa que no es necesaria porque “Hay que tener en cuenta que el moco en sí mismo no es algo malo, es natural y protege las fosas nasales”, inciden desde la Sociedad Valenciana de Pediatría.
Dicho esto, en general, los especialistas y las asociaciones médicas suelen recomendar la utilización de una jeringa pequeña para aplicar el suero en la nariz de los menores. Sin embargo, sin que esta técnica de lavado nasal esté prohibida o desaconsejada, hay otros especialistas que abogan por sustituirla, al menos con los recién nacidos, por el spray nasal por la sencilla razón, explica Lucía Álvarez, fisiopediatra de Babyfisio Granada, de que “es una opción mejor, sin riesgo alguno y con beneficios siempre”.

Pulverizar mejor que presionar

En opinión de Álvarez los lavados clásicos de toda la vida utilizando suero fisiológico a presión en niños que están tumbados de lado deben desaparecer. Defiende el uso del pulverizador de microgotas por dos cuestiones fundamentales. Por un lado, porque “es más cómodo y agradable para el bebé”, y por otro, porque “llega mucho más lejos por la nariz para adentro” gracias al formato en microgotas. “En lugar de sacar el moco a presión, vamos a ir a calmar ese generador de moco que está más adentro”, afirma. Además, alerta de que sacar a los mocos con suero fisiológico aplicado a presión puede hacer que estos se vayan empujados hacia el oído y el problema derive en una otitis.

Por todo ello, para Lucía Álvarez es especialmente importante utilizar el spray cuando el pequeño empieza a generar moco en gran cantidad por la presencia de un virus en su organismo. Las adenoides, que son una especie de parche de tejido en la parte alta de la garganta, justo detrás de la nariz, que conforman el sistema linfático junto a las amígdalas —ambas atrapan gérmenes que entran por nariz y boca—, “muchas veces no saben parar de generar moco; se les junta un virus con el siguiente y necesitan ayuda”, explica la fisiopediatra.
El objetivo en estos casos según la experta no debe ser “sacar los mocos como se limpia una tubería sino calmar la fábrica de mocos”, asegura. Por eso, recomienda llegar a las adenoides con un spray nasal de agua de mar, que no deja de ser la misma solución que el suero fisiológico,  cloruro sódico disuelto en agua. “Sabemos que ayuda a disminuir la inflamación (de las adenoides) de tanto trabajar, por lo que es la solución ideal”, asegura.

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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