Ser Padres

5 frases que no decir a una embarazada

Antes de leer la pieza, reflexiona sobre ello: a ver cuántas te salen y cuáles de ellas han salido alguna vez de tu boca.

Igual que con los niños nos tomamos los adultos a veces más confianza de la que deberíamos, o cambiamos nuestra forma de comportarnos y comunicarnos por el mero hecho de que sean personas de corta edad, lo hacemos también con una mujer embarazada.
¿Por qué somos menos discretos, menos respetuosos y, en definitiva, más “bocazas” cuando nos encontramos con una mujer en avanzado estado de gestión? Es la pregunta del millón de euros porque no tiene una respuesta. El caso es que muchas personas son indiscretas e irrespetuosas con sus gestos y, sobre todo, sus comentarios. Y esto es especialmente llamativo y potencialmente dañino cuando lo hacemos con personas que apenas conocemos que además viven un momento de duda, de nervios, de incertidumbre y, a menudo, de inestabilidad emocional.
Para reivindicar que dejemos, aquellos que las tengan, nos hacemos eco de una publicación de La Vida Madre, la comunidad fundada por Ariadne Artiles y su hermana Begoña, donde muchas mujeres comparten experiencias relacionadas con la maternidad, la crianza y el embarazo.
En un tono irónico, con un punto cómico, pero con el objetivo de mostrar y denunciar este tipo de comentarios fuera de tono que tanto se oyen por parte de personas adultas a otras que están embarazadas, han destacado 5 frases que nunca debemos pronunciar a quien esté esperando un hijo. 
Seguramente, si piensas en tu propia experiencia, te saldrá más, pero estás cinco es altamente probable que las escucharas y te molestaran cuando estabas embarazada. Son las siguientes:

Uf la que te espera… aprovecha para dormir

Esta es la frase estrella que se le suele decir a mujeres embarazadas que van a ser madres primerizas al término de la gestación. Como si el sueño se acumulara en un depósito, ¿verdad?

Ay, ¿te puedo tocar la barriga?

Como buen dice el equipo de La Vida Madre, “¿podemos recordar que las barrigas de embarazadas siguen formando parte del cuerpo de una persona?”. Esto no se me dice a ninguna mujer embarazada, y menos si cabe si no tienes confianza con ella. ¡Y no mucho menos se la toques directamente!

¿Otro niño? ¿Vas a ir a por la niña?

Si has sido madre sabrás que la felicidad es plena en el momento en el que tienes a tu hijo o hija en brazos por primera vez y que te congratulas por el hecho de que esté sano y tú también lo estés. No te preocupa lo más mínimo su género. Entonces, ¿a qué viene este comentario que de gracioso tiene cero?

Vas a darle el pecho, ¿no?

Han cantado bingo. Ya estamos otra vez metiéndonos donde no nos llaman. Si te apetece cotillear, con mejor o peor intención, sobre la alimentación del bebé cuando nazca, pregunta sin dar a entender que solo hay una respuesta correcta porque no la hay.

¡Qué delgada estás! No se te nota nada

La que faltaba para completar la manita de preguntas que jamas debes hacer a una mujer embarazada, la que tiene que ver con el físico. Te lo explica el equipo de La Vida Madre: “De la misma manera que no deberías comentar lo grande que me he puesto, tampoco me apetece escuchar si se me nota o no se me nota. […] No es un momento en el que me sienta supersegura de mi físico, así que mejor te lo ahorras”. Pues eso. Ahórratelo, por favor.

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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