Embarazo

La importancia del peso en el embarazo: afecta a la mamá y al bebé

Vigilar y controlar el peso durante el embarazo es muy importante, ya que afecta tanto a la madre como al bebé.

Los índices de obesidad se han disparado en los países industrializados por los cambios en la dieta y, sobre todo, por el sedentarismo. Y las tasas de obesidad en el embarazo no escapan de esta tendencia. El problema es que el sobrepeso hace que la gestación entrañe más riesgos tanto para la madre como para el bebé.

Aunque el caso de cada mujer es diferente y debe ser su médico quien aconseje cuántos kilos más o menos puede aumentar en estos nueve meses, algunas consideraciones pueden servir de guía.

  • La importancia de la consulta preconcepcional

Una vez tomada la decisión de ser madre, lo primero es realizar una consulta preconcepcional. En ella, el ginecólogo evalúa si la mujer necesita perder unos kilos antes de la gestación y podrá darle recomendaciones básicas sobre cómo debe comer antes de quedarse embarazada y durante el primer trimestre, siguiendo una dieta saludable que le ayude a controlar el peso sin restringir nutrientes esenciales, así como recomendaciones de ejercicio.

En casos de obesidad mórbida, el especialista puede desaconsejar el embarazo.

Cuando la mujer tiene un índice de masa corporal (IMC) igual o superior a 30, se recomienda una ingesta de ácido fólico preconcepcional de 5 mg para prevenir los defectos del tubo neural.

Luego, cuando llega el embarazo, lo habitual y saludable es engordar 1 kilo el primer trimestre; entre 3 y 4 kilos, el segundo, y 8 kilos, el tercer trimestre.

  • La referencia, el IMC

El índice de masa corporal (IMC) en mayores de 20 años se calcula dividiendo el peso entre la altura en metros al cuadrado. Por ejemplo, el IMC de una mujer que pesa 70 kilos y mide 1,73 metros de altura es 23,4 (70 divido por 2,99). Se considera que una persona tiene un peso adecuado cuando su IMC está entre 18,5 y 25.

PESO/ALTURA 2 =IMC70/1,73X1,73=23,41

Con esta referencia, el tocólogo calcula cuántos kilos puede engordar la futura madre a lo largo de estos meses.

- Con un peso normal, puede engordar entre 12 y 16 kilos. Si sigue una dieta sana y realiza ejercicio físico, puede continuar con su mismo estilo de vida.

- Si está extremadamente delgada (con un IMC por debajo de 18), puede engordar entre 12 y 18 kilos.

- Si tiene sobrepeso (su IMC está entre 25 y 29,9), solo debe aumentar entre 7 y 12 kilos.

- Si es obesa (el IMC es superior a 30), la ganancia de peso se restringe a 7 kilos, pues se considera que ya tiene suficientes reservas en el tejido adiposo.

- Las indicaciones se mantienen cuando el embarazo es gemelar.

  • El efecto de esos kilos de más

La obesidad en el embarazo entraña riesgos tanto para la mujer como para el futuro bebé, ya que el peso de la madre repercute en el crecimiento intrauterino del feto.

- Para la madre: mayor riesgo de hipertensión gestacional, diabetes gestacional, apnea obstructiva del sueño y enfermedad cardiaca o pulmonar. Estos problemas suelen desaparecer tras el parto, pero hay ocasiones en las que no es así y la diabetes se convierte en diabetes crónica tipo 2.

- Para el feto: aumenta la posibilidad de que sea más grande de lo que corresponde a su edad gestacional, es decir, el niño nacerá obeso. Además, se incrementa el riesgo de cesárea y del número de casos de anomalías congénitas, sobre todo de los defectos de cierre de tubo neural y las cardiopatías congénitas, y es más difícil detectarlas mediante las ecografías.

- Durante el parto: se eleva el riesgo de parto prematuro y cesárea y de que el parto sea más largo.

- En el posparto: existe mayor riesgo de infección en las heridas quirúrgicas, también de sangrado, de fallo de lactancia y de complicaciones trombóticas.

Estos riesgos también son superiores cuando se engorda demasiado en el embarazo, con independencia del IMC con el que iniciamos la gestación.

  • ¿Y si engordo demasiado poco?

Pues es tan peligroso engordar en exceso como en defecto. Si la futura madre no engorda lo suficiente, al feto no le llegará la energía necesaria para desarrollarse y puede nacer demasiado pequeño e inmaduro.

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