Ser Padres

Una encuesta revela que es más duro quedarse en casa con los hijos que salir a trabajar

La encuesta que ha realizado la empresa Aveeno Baby tiene conclusiones tan curiosas y sorprendentes como que las madres y los padres opinan que renunciar al trabajo y quedarse en casa a cuidar de los hijos es más cansado que ir al trabajo.

Cuidar adecuadamente de los hijos requiere mucho tiempo y dedicación. Por ello, algunos padres y madres deciden por voluntad propia (otros se ven obligados a ellos por dificultades para conciliar), durante las primeras etapas, quedarse en casa con sus niños a tiempo completo mientras su pareja sale a trabajar. Y aunque son muchos los que comparan el estar en casa con unas largas vacaciones, no pueden estar más equivocados.
Una encuesta realizada por Aveeno Baby, una marca británica de productos naturales para el cuidado de la piel, confirma que ser un padre o madre que se queda en casa no es nada fácil, es incluso más duro que salir a trabajar.
La mitad de los 1.500 encuestados reconoce que tener un hijo es un "trabajo duro", y un tercio de ellos considera que lo es mucho más cuando nos quedamos en casa cuidándoles. Aunque una sonrisa de un hijo sirva para quitar todos los males, lo cierto es que las dificultades que entraña su crianza y educación son una realidad, se trabaje fuera o se haga en casa.
La intención de la empresa era averiguar cómo perciben los padres y madres del Reino Unido su vida antes y después de la maternidad. Los resultados muestran una realidad a veces divertida y otras muy complicada, pero que no cambiarían por nada del mundo.

Los resultados de la encuesta

Lo que más echan de menos las madres y padres ingleses son cosas con las que toda madre y padre se sentirá identificado: poder ir al baño solos (38%), utilizar las dos manos para comer (33%), tener más tiempo a solas con su pareja, acabar una taza de té sin interrupciones (22%) o disfrutar de una buena copa de vino (13%).
En cambio, no echarían nada de menos si desapareciera, el cansancio continuo y permanente que sufre un 39% o el dolor de espalda que afecta a un 17%.
La encuesta también ha revelado que la maternidad y la paternidad la mayoría de las veces, no son lo que parece. Para una gran parte es muy diferente a como lo habían imaginado y contextos aparentemente simples como salir de casa con el peque se convierten en grandes desafíos. Así, un 25% de las madres admitieron que pensaban que la lactancia sería mucho más fácil de lo que les resultó después.
La crianza de un hijo también supone un enfrentamiento directo con muchos miedos nuevos que surgen y los más comunes para los y las entrevistados son el correcto desarrollo del bebé, sus saludables hábitos alimentarios o sus patrones de sueño.
Eso sí, prácticamente la mitad de los encuestados afirmaron bien alto que no conocían el amor incondicional hasta que miraron los ojitos de su bebé.
La encuesta también ha tratado otros aspectos como las necesidades familiares a la hora de cuidar a los niños y niñas. Aquí el pilar indiscutible son sus propias madres, la mitad de las británicas no se sienten capaces de criar a su bebé sin la ayuda de la abuela del peque.
Sin embargo, el hallazgo quizá más significativo es que tanto las madres como los padres que deciden quedarse en casa tienen una misión más dura dentro que fuera de ella, en sus trabajos habituales.
Sí, un 31% de los encuestados admite su sorpresa ante encontrar que el quedarse en casa cuidando de los niños era mucho más difícil que salir a trabajar. El cansancio en casa se multiplica y se vuelve imposible desconectar de las funciones, los miedos y las preocupaciones que envuelven la aventura de tener un hijo.
Cuando cae la noche y con todos los juguetes recogidos, la ropa lavada, la cocina limpia, el biberón esterilizado, la lista de recados completa y la comida del gato en su sitio, miras al pequeño conciliar el sueño con el chupete en la boca y unos ojitos brillantes que casi parecen decir "gracias papás" un sentimiento de gran amor parece dar una palmadita en la espalda para ofrecer ánimo ante un nuevo día.

Soy periodista y algún día también seré escritora. Me gusta jugar con las palabras para crear mundos y derribar muros, para contar historias, informar, concienciar, emocionar e inspirar. Vivo de atardeceres líquidos, escapadas al monte y recuerdos en hojas de papel.

tracking