Ser Padres

Padres agotados psicológicamente: señales que lo indican

¿Te sientes agotado psicológicamente? Mira estas señales habituales para identificar el problema. Es importante que intentes buscar una solución.

Si tienes hijos seguramente tengas bastante claro de lo que hablamos, la paternidad, además de ser una experiencia maravillosa, es un tanto agotadora. El problema llega cuando ese cansancio que pueden sentir algunos padres afecta demasiado a su calidad de vida. En ese caso es importante actuar.
Ser padre implica muchas cosas, no solo consiste en el mero hecho de tener hijos, se trata de un trabajo a tiempo completo. Hay que cuidar a los niños, darles de comer, asearlos, educarlos, llevarlos al colegio, jugar con ellos, pasar tiempo juntos… Claro que, sumado a eso, no debemos olvidar que los padres son personas que también tienen sus vidas, sus trabajos y de que también se tienen que hacer cargo de la casa.
Esto hace que, en algunos casos, muchos progenitores, en lugar de disfrutar de la paternidad, la vivan como un proceso de desgaste total. Un agotamiento que afecta a muchos ámbitos de la vida y que también acaba influyendo a la familia. Para evitar llegar a eso, lo mejor es identificarlo a tiempo y ponerle remedio cuanto antes. Fíjate en las señales que nombramos a continuación para reconocerlo.

Señales que indican agotamiento psicológico

  • Sientes un cansancio extremo y te muestras apático. Es muy habitual en esta situación sientas un tipo de cansancio mu intenso que no desaparezca ni descansando un rato ni durmiendo muchas horas. Esto es porque es un agotamiento físico, pero también mental.
  • No tienes un sueño reparador. Aunque te sientas agotado durante el día, es posible que tu sueño no sea reparador porque estás inquieto y porque tienes un sueño a plazos. Es probable que te despiertes antes de que suene la alarma del despertador.
  • Te cuesta concentrarte. Si tienes un agotamiento extremo hay una gran probabilidad de que tengas dificultades de concentración. Puede que sientas una especie de niebla mental.
  • Te sientes muchas veces irritable. Cuando descansamos poco y estamos agotados estamos más irritables e irascibles. Puede que te enfades más de lo normal con tus hijos y pareja o que grites, aunque no te guste.
  • Sueles tener un hambre atroz. Cuando te sientes muy cansado es probable que te entre hambre a menudo, como si quisiera pedirte energía. El problema es que normalmente suelen apetecer alimentos poco saludables.
  • A veces tienes problemas de memoria. Si la mente se encuentra muy saturada también es normal que se le olviden cosas. Puede que te olvides qué era lo que querías comprar, o a qué hora era tu cita con el médico.
  • Tienes problemas para manejar tus emociones. Un signo común también puede ser tener dificultad para controlar las emociones. Puedes sentir tristeza, a veces culpa, puedes llorar con facilidad…

Reducir el agotamiento es esencial

Como decimos, el agotamiento puede afectar a muchos ámbitos de tu vida: a ti mismo, a tu trabajo, a la relación con tu pareja, al vínculo con tus hijos… Por eso es tremendamente importante poner atención al problema e intentar solucionarlo para que no se convierta en una situación peor.
Si tu cuerpo te está pidiendo que reduzcas el ritmo porque estás forzando la máquina, hazle caso e intenta cuidarte más. Una buena idea puede ser delegar tareas, pedir ayuda e incluso no ser tan exigente contigo mismo.

Periodista y curiosa. Aunque lo último es por naturaleza, para eso no existen títulos universitarios. Me encanta descubrir cosas nuevas y transmitirlas a los demás. Y para eso utilizo las palabras, la fotografía o todo aquello que me permita comunicar. ¡Mi objetivo aquí es haceros llegar muchas de ellas!

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