Mujer y madre

¿Problemas con la cuidadora de tus hijos?

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El número de horas que el pequeño pasa con su cuidadora la convierte en un referente para él. Por eso, si vemos que esa persona influye positivamente en su desarrollo, lo mejor es no marear al niño con cambios.

1. Mi hija pequeña adora a la niñera y la mayor no la soporta
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Eso no significa que sea perfecta ni que los padres tengan que soportar circunstancias incómodas. Aún así, muchos conflictos pueden resolverse con facilidad. Te contamos cómo.

1. Mi hija pequeña adora a la niñera y la mayor no la soporta

Puede haber dos razones para este comportamiento:

  • La más habitual son los celos entre hermanos, sobre todo si la cuidadora se encargaba de atender a la hermana mayor antes de que naciera la pequeña.
  • La otra posibilidad es que, a medida que la mayor ha ido cumpliendo años, la niñera no se haya adaptado a su evolución y siga practicando con ella juegos y distracciones que ya no despiertan su interés.

Solución: En cualquiera de los casos, una posibilidad para solventar la situación es que la niñera busque puntos en común con la mayor y trate de ganarse su atención con lo que le interese a la niña. Así establecerá diferentes prácticas con cada hermana.

2. Nos mudamos, y la niñera, que se llevaba genial con mis hijos, no puede seguir cuidándolos

He encontrado a otra que me gusta, pero no domina nuestro idioma. Los niños la rechazan y no paran de preguntar por la anterior.

El rechazo a una persona extraña es normal en los niños. Lo que no entraría dentro de la normalidad es que ese rechazo continuara una vez superado el periodo de adaptación. Es decir, todo cambio puede crear una situación de tensión en los pequeños. Pero también es verdad que ellos suelen adaptarse más rápido y con menos esfuerzo que nosotros a lo nuevo.

Solución: Con una buena predisposición por parte de la niñera y dando a los niños algo de tiempo, es muy posible que en pocas semanas se hayan hecho a ella. Pedirle que intente aprender nuestra lengua ayudará mucho. Además, puede ser positivo que la persona que cuida a los niños tenga un origen diferente, si aprovechamos para que la familia aprenda aspectos de su cultura.

3. La niñera malcría a mis hijos y luego, cuando yo les niego algo, parece que me odian

La comunicación fluida entre los adultos que cuidan a los pequeños es una de las bases para que todo marche sobre ruedas. En cualquier caso, que nosotros seamos más rígidos que la cuidadora no tiene por qué hacer que nos odien. Pero sería positivo para los niños no tener como modelos adultos dos referentes contradictorios.

Solución: Parte de esa comunicación con la cuidadora consistirá en explicarle qué valores queremos inculcar a nuestros hijos. Si todos los adultos con los que los niños tienen más contacto les transmiten los mismos valores, no sufrirán contradicciones ni se acostumbrarán a lo que los padres no quieren.

4. Tengo la sensación de que la niñera se aprovecha de mí

Como el niño se lleva muy bien con ella, siempre me está pidiendo más y hace menos tareas.

El hecho de haber dado con una cuidadora que nos guste y aplique nuestros criterios educativos no implica que tengamos que doblegarnos a sus condiciones. Es decir, si la niñera no está de acuerdo con las tareas que consideramos que debe realizar y que nosotros creemos necesarias, puede ser sustituida, por buena que sea su relación con los niños.

Solución: Es importante establecer unos límites desde el principio, dejándole claro cuáles son sus obligaciones y sus derechos. A partir de ahí, es fundamental no modificar las normas, las tareas encomendadas o los horarios cada poco tiempo, a no ser que sea realmente necesario.

5. Mis hijos me han dicho que la niñera queda a veces con su novio en el parque

Que el novio de la cuidadora esté presente cuando ella lleva a los niños a realizar cualquier actividad fuera de casa no tiene por qué afectar negativamente al desarrollo de los pequeños, siempre que la pareja se comporte con normalidad delante de ellos.

Solución: Si los padres no ven con agrado la situación, es una opción personal establecer los límites. Sobre todo si consideran que esos encuentros pueden distraerla y no estar tan pendiente de su trabajo como debería. Esta misma razón es la que se puede aducir cuando se le explique por qué no consideran conveniente que quede con su pareja en horario laboral.

6. He contratado a un estudiante de Educación Infantil para que cuide a mis hijos

¿Se sentirán extraños porque su cuidador es un hombre?

Los niños tienen muchísimos menos prejuicios que los adultos.Si han vivido la situación con normalidad desde el principio, no hay motivo para que se sientan «extraños» en el futuro.

No necesita solución: Contar con otro rol masculino en casa les resultará igual de positivo que si contasen con otro rol femenino. Si, además, el padre está menos presente en su vida (por su trabajo, porque estáis separados o por lo que sea), puede ser incluso beneficioso.

7. La niñera impone demasiada disciplina a mi hija

En estas situaciones es fundamental la comunicación.

Solución: Hay que llegar a un consenso con la niñera para que los pequeños no reciban órdenes opuestas de sus padres y de su cuidadora. A los niños les beneficia que haya un cierto orden en sus actividades y aprender a asumir un principio de autoridad superior, pero dentro de una lógica. Es necesario que vivan en un marco de autoridad, pero siempre el que los padres elijan y dentro de unos límites.

8. Tengo celos de la niñera

Mi hija pasa tanto tiempo con ella y le tiene tanto cariño que creo que ve en ella mi figura, la de madre.

Aunque los padres contemos con el apoyo de otro adulto para criar a nuestros hijos y el tiempo que disfrutamos con ellos sea menor, los niños tienen muy claro quiénes son sus padres. Y no van a dejar de querernos porque nos vean menos que a otra persona.

No necesita solución: Los psicólogos insisten en que es mucho más importante la calidad del tiempo que pasamos con nuestros hijos que la cantidad. Por eso, si las horas que estamos con ellos son realmente compartidas (las disfrutamos al cien por cien, jugamos, les escuchamos, nos interesamos por ellos), nuestro vínculo será cada vez más sólido y feliz. Que los niños tengan cariño a su cuidadora es la mejor señal de que se encarga bien de su cuidado, les está influyendo positivamente y ellos son felices. Por lo tanto, no hay nada de qué preocuparse.


Asesor: José González, psicólogo de AB Psicólogos.

Etiquetas: cuidadora, familia, madre, mujer, padres

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