Comportamiento infantil

Mi hijo se porta mal: ¿qué puedo hacer?

Si crees que tu hijo se porta mal, con comportamientos que no son socialmente aceptables o con conductas que no corresponden a su edad, y quieres saber por qué sigue leyendo. Te contamos qué podemos hacer para saber por qué lo hace y cómo ayudar a cambiar de actitud.

A todos nos es familiar la frase “es que el niño se porta mal”. Esto es habitual, ya que todos los niños, en diferentes etapas de su crecimiento, tienen comportamientos que no son socialmente aceptables, porque se encuentran en fase de aprendizaje de límites y hábitos.

Pero hay casos en los que estas conductas traspasan la línea de la normalidad. Son conductas llamadas “inadaptadas” que, o bien se dan en edades que no corresponden con la suya, o bien pueden obedecer a diferentes motivos. Precisamente como padres tenemos que ver por qué nuestro hijo se está comportando de esa manera, para poder actuar de una u otra forma.

Así, antes de empezar con los castigos o a intentar modificar su conducta tenemos que averiguar el por qué se está portando de esa manera. Así, entre los posibles motivos de que nuestro hijo tenga conductas incorrectas se pueden encontrar:

Carácter y situaciones familiares específicas

-Dificultades de adaptación ante un cambio: Los cambios son duros para cualquier adulto y hay ver que, a pesar de que los niños consiguen adaptarse mucho más fácilmente que nosotros, una modificación en su carácter puede ser la consecuencia de transformaciones en algún factor en nuestra vida. Así, por ejemplo, los cambios de colegio, de residencia, situación personal como un divorcio o la muerte de algún ser querido, pueden afectar de manera considerable al carácter del niño.

-Baja tolerancia a la frustración. Los niños no cuentan todavía con las herramientas necesarias para gestionar la frustración y algunos muestran su agresividad cuando las cosas no salen como ellos esperan.

-Demanda de atención. Hay muchas formas de demandar la atención en los padres. La mayoría de las veces los niños quieren unas caricias y abrazos, pero también pueden demandar esa atención con chillidos y comportamientos violentos, porque al final de lo que se trata es que los padres les presten atención.

-Niños poco afines a seguir las reglas. El carácter del niño también puede influir en su comportamiento, ya que algunos aceptan mejor el seguir las reglas que otros.

Posibles trastornos emocionales o psicológicos

-Ansiedad y trastorno del ánimo. Por ejemplo hay niños que sufren ansiedad porque tienen muchos miedos. Son niños que dudan ante todo lo que hacen, tienen miedo a equivocarse, sufren estrés excesivo cuando tienen exámenes y pánico a separarse de sus padres. También hay niños que sufren trastorno del ánimo y siempre están desmotivados. Estos niños son excesivamente sensibles y pueden tener cambios de humor muy bruscos.

-Falta de habilidades sociales. Hay niños que no saben expresar sus sentimientos de una manera asertiva y se comportan de manera pasiva o agresiva. Suelen tener baja autoestima y son muy inseguros (siempre necesitan la aprobación paternal)

-Capacidad intelectual limitada. Algunos niños presentan dificultades para seguir el ritmo de la clase y esta frustración puede traducirse en problemas de comportamiento y rebeldía. Son niños que dependen excesivamente del profesor, tienen baja tolerancia a la frustración y dificultad para controlar los impulsos.

-Trastornos como el TDAH (trastornos por déficit de atención con hiperactividad). Los síntomas que caracterizan este trastorno son la falta de atención, hiperactividad e impulsividad que les hace actuar “sin pensar”. Los niños con este tipo de trastorno pueden tener problemas de relación con los compañeros, de comportamiento y rendimiento escolar.

-Rendimiento en clase. El rendimiento del niño también puede afectar a su comportamiento. Mientras que el niño con bajo rendimiento no llega a su potencial de aprendizaje por falta de motivación, problemas emocionales o de comportamiento, el niño con rendimiento excesivo se esfuerza tanto en las tareas escolares que se olvida de todo lo demás: el trabajo escolar ocupa todo su tiempo libre.

Comportamiento de los padres

-Situación de depresión en uno de los padres: Un padre o una madre deprimidos son menos tolerantes porque no pueden poner límites consistentes. El niño será consciente de ello y conseguirá aprovecharse de esta situación. También debería tomarse en cuenta que, un niño con padres depresivos además estará expuesto a recibir mensajes negativos que afectarán también a su percepción de la realidad y autoestima.

-Modo en que los padres educan a sus hijos. En este sentido encontramos por un lado los padres que son muy permisivos con sus hijos y este método dificulta el aprendizaje de la autonomía, el autocontrol y puede provocar problemas de comportamiento por falta de límites. Y por otro hay padres con un modelo educativo basado en una autoridad excesiva. Los niños aprenden porque se les obliga a seguir unas pautas. Esto crea ansiedad, inseguridad y un comportamiento inadecuado en el niño.

Según Fernando Miralles, doctor en Psicología y Profesor de la Universidad CEU San Pablo de Madrid, se deben realizar unas estrategias psicológicas de modificación de conducta en este tipo de niños. Lo primero que se debe hacer es acudir a un profesional para que diagnostique el caso y a partir de ahí realizar una serie de técnicas dirigidas a la disminución de conductas negativas y el refuerzo de las positivas.

¿Qué tenemos que hacer los padres en estos casos?

– Antes de hacer algún cambio debemos observar el comportamiento y marcarnos unos objetivos.
– Para modificar cada conducta que se quiere cambiar, utilizar el mayor número posible de estrategias.
Retirar la atención ante conductas inadaptadas y premiar o reforzar positivamente con la atención las contrarias.
Plantear normas en casa para todos los niños y mayores, y no sólo para el niño que presenta conductas inadaptadas.
– Intentar evitar situaciones que sabemos que el niño no puede controlar.
Programar un sistema de registro para que el niño compruebe de forma visible que mejora. (Por ejemplo el sistema de “caritas felices y tristes” en niños pequeños suele funcionar muy bien).
– Dividir en pequeños pasos una conducta y reforzar cada paso, sobre todo para instaurar una conducta.
Evitar la competición de unos niños con otros porque no beneficia a nadie y provoca que algunos abandonen.
– Es mejor utilizar más dirección con un niño pequeño y más comunicación con los niños mayores.
– Las técnicas de modificación de conducta que hacen los profesionales, son imprescindibles para que el niño conozca sus límites, pero también es importante que mantengamos una buena relación padre/madre- niño.
Los padres deben saber en todo momento cómo se sienten sus hijos y éstos cómo se siente los padres ante una situación determinada.

Por último una idea fundamental: Si tu hijo empieza a portarse mal en casa, normalmente es el preludio de que se portará mal en el colegio, solo hay que dejar pasar el tiempo sin hacer nada con el niño. Tienes que ser valiente, ponerle límites y si ves que siguen los problemas, acudir a un psicólogo. Cuanta más rápida sea la mejoría del niño mayor será la tranquilidad de la familia. 

Artículo ofrecido por Mª Carmen y Susana Sanz, periodistas y creadoras del blog www.trucosdemamas.com

Fernando Miralles Muñoz. Doctor en Psicología y Profesor de la Universidad CEU San Pablo de Madrid. www.fernandomiralles.es

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