Educación del niño

¿Sabes qué es la crianza consciente?

Todos deseamos ser unos buenos padres, y aunque es difícil, tener algunas pautas o consejos útiles puede ser de enorme ayuda. La crianza consciente puede sernos de mucha utilidad.

Aunque es cierto que la crianza consciente es una palabra que en los últimos años se ha puesto muy de moda, la realidad es que se trata de una filosofía que, de alguna u otra forma, siempre ha estado presente en muchos padres y madres, a pesar de tratarse de una tendencia creciente en muchos círculos de mamás, y a pesar de que se considere como una auténtica tendencia ‘New Age’. Sea como fuere, es también entendida como un tipo de paternidad consciente, o incluso como crianza pacífica.

Muchos padres y madres, cuando esperan su primer hijo, suelen tener una especie de crisis existencial acerca del tipo de padre o madre que serán. Y muchos se hacen la siguiente pregunta: ¿Cómo se supone que deberíamos educar a nuestro hijo para que se convierta en un ser humano seguro de sí mismo, cuando, sobre todo, nosotros mismos todavía nos podemos sentir deficientes en muchos sentidos?

¿Qué es la crianza consciente?

La conciencia, concebida como un concepto, es algo que podemos entender, pero que en la mayoría de los casos es algo complicada de practicar. Sin embargo, una práctica constante puede ser útil para ayudarnos a mejorar.

En lo que se refiere a la crianza consciente, consiste en ser consciente en todas las interacciones que tenemos con nuestro hijo. Se trata, en definitiva, de conectarnos con él a un nivel mucho más profundo, y nutrir su esencia.

Es evidente que, en la mayoría de los casos, requiere y necesita un cambio en la forma en la que vemos el comportamiento del niño, y responder de forma total y completamente consciente a sus diferentes necesidades. En pocas palabras: significa ver a nuestros hijos cómo son, viendo incluso el “espíritu o la auténtica esencia de su ser”.

La crianza consciente no opera sobre reglas específicas, pero esto no significa que los niños no tengan límites. Suele ser, de hecho, un error bastante común.

Una de las mayores defensoras y una de las principales responsables de la difusión de la crianza consciente es la Doctora Shefali Tsabary, quien en su libro ‘The Conscious Parent’ dice: “Si bien puedes creer que tu desafío más importante es crear bien a tus hijos, hay una tarea aún más esencial que debes atender, que es la base de una crianza efectiva. Esta tarea es elevarte a la persona más despierta y presente que puedas ser”.

Algunos aspectos fundamentales de la crianza consciente

Son varios los elementos o aspectos imprescindibles en los que se centra la conocida como crianza consciente. Y lo podemos explicar incluso a modo de unos sencillos ejemplos:

  • El control del medio ambiente. Cerrar la puerta de la despensa, en lugar de castigar al niño que se escabulle después de haber abierto su paquete de galletas sin nuestro permiso (y cuando no era el momento oportuno para ello).
  • La regulación emocional de los padres. Especialmente en los momentos de mayor tensión, realizar respiraciones profundas, tratando de mantener una voz lo más tranquila y sosegada posible.
  • La conexión con el niño/a. Porque, en definitiva, la mayor influencia en el comportamiento de los más pequeños tiene una relación directa con la propia conexión emocional.

Qué se debe hacer y qué no cuando practicamos la crianza consciente

La paternidad tradicional hace especial hincapié en mostrar las diferencias entre el padre y el hijo. Es decir, hace especial hincapié en expresiones como ‘Soy tu padre y tu eres mi hijo, debes seguirme, porque me criaron de esa manera’. Sin embargo, la paternidad -o crianza consciente- se trata del cambio de paradigma de la paternidad tradicional.

Así, necesitas tener en cuenta algunas de las siguientes cuestiones si deseas empezar a ser un padre o una madre muchísimo más consciente:

  • Concéntrate en tu objetivo, pero siempre a largo plazo. La indisciplina y la desobediencia del niño pueden desencadenar emociones negativas. Si no es posible regular nuestras emociones, no lograrás ser un padre consciente. La clave, de hecho, es concentrarse en cumplir con el objetivo a largo plazo, ya que el tiempo es fundamental a la hora de construir una relación basada en el amor, la empatía y la confianza, en lugar de perder la calma.
  • Aprende a perdonar. Errar es humano, y es aún más humano en los niños. En lugar de castigarlos por sus faltas, lo que debemos hacer es ayudarlos a comprender su error. Perdónalos. De esta forma, serán más conscientes de ello y tratarán de no repetir sus errores.
  • Escucha más, habla menos. Siempre debemos escuchar lo que nuestros hijos tienen que decir. Hacerles preguntas y escuchar sus respuestas nos ayudará a la hora de comprender su perspectiva. De esta manera, además, se sentirán escuchados y mucho más valorados.
  • Resuelve tus problemas. En ocasiones, las acciones de nuestro hijo pueden afectar a una memoria sensible con la que no hemos hecho aún las paces. Por tanto, es esencial primero resolver nuestros propios problemas, antes de que nos afecten a nosotros mismos y posteriormente a nuestros hijos. Puedes hacerlo, por ejemplo, conectándote con tu yo interior o hablando con tu pareja. Es fundamental que las inseguridades no afecten a tu paternidad.
  • Comunícate siempre de forma cortés. Habla con tu hijo como si estuvieras hablando con un adulto, respétalo y trata siempre de ser cortés. Como padre o madre, debes tener en cuenta que eres el primer maestro/a del pequeño. Por lo tanto, enséñale cómo debe comunicarse y responder. No debes olvidarte de algo fundamental: el pequeño toma todo el aprendizaje emocional de sus padres, y lo usará más tarde en sus interacciones con los demás.
  • Compórtate como quieres que sea tu hijo. En lugar de lo que dices, los niños en realidad aprenden de lo que haces. Entonces, antes de decirles algo, muéstraselo con tu comportamiento. Debes ser consciente en tus palabras y también en tus acciones, por lo que si no coinciden, es común que el niño/a acabe por confundirse. Por ejemplo, si no quieres que tu hijo grite, no debes decirle que no lo haga a la vez que tú sí alzas la voz, porque es una completa incongruencia. Es más, es probable que el niño acabe por preguntarte: “¿Entonces por qué gritas mamá/papá?”.
  • Sé empático/a. Antes de responder a tu hijo/a, haz una pausa y reflexiona sobre cómo actuarías si estuvieras en el lugar de tu hijo, en una situación particular. Esto podría serte útil a la hora de obtener cierta perspectiva, y responder en consecuencia. De esta manera, cuando eres empático/a, tu hijo comenzará a confiar más en ti, y te pedirá consejo.
  • Ámalo incondicionalmente. A todos nos gusta ser amados, y a los niños también. El amor les brinda una red de seguridad y confianza, los hace sentir seguros. Los niños perciben enormemente las emociones de sus padres, por lo que cualquier sentimiento negativo que proyectemos sobre ellos puede confundirlos o asustarlos.

Aunque es fácil gritarle al niño o imponernos por encima de él, lo cierto es que intentar llevar a cabo una crianza mucho más consciente será mucho más positivo no solo para ti como padre/madre, sino también para el pequeño.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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