Adolescencia

Mi hija me odia, no quiere hablar conmigo

Es normal que, cuando el niño o la niña empiezan a crecer, surjan conflictos en la familia. Y, llegada la adolescencia, es posible que esos conflictos vayan a más.

Los niños pequeños cuando se enfadan con sus madres suelen decir “ya no soy tu amiga” y cuando crecen les gritan “te odio eres la peor madre del mundo”, espero que tengas las capacidad de entender que en ese momento se sienten tan mal que no pueden expresar de mejor manera lo que sienten, pero ni te odian ni te echan de su vida, más bien te están diciendo “espero que no te creas lo que te digo y que te quedes muy cerca porque si no me soportas yo no voy a poder soportar lo que siento” ¿Aceptas el reto de estar presente y no ausente?

Mi hija me odia, no quiere hablar conmigo
Foto: Istock

Son muchos los beneficios que se obtienen en la adolescencia si desde la infancia se adquieren competencias emocionales. Algunos de esos beneficios tienen que ver con la salud, menos síntomas físicos y de somatización o menos estrés social y ansiedad. Otros beneficios tienen que ver con la gestión emocional, sin duda, mejores habilidades interpersonales y sociales, mejores relaciones con amistades y un mayor apoyo social y familiar.

Sabemos que cuando un niño o niña se siente bien, su comportamiento es mejor porque se expresa desde emociones placenteras, ríe, colabora, escucha, atiende y no pone tanta resistencia. Y también es cierto que los niños lo hacen todo mejor cuando sus padres se muestran cariñosos y comprensivos, pasan tiempo en familia y comprenden su conducta respondiendo a las inadecuadas con medidas justas y explicaciones en lugar de castigos severos.

¿Qué le puedes decir a tu hija cuando te echa de su lado?

Recuerda que cuando peor se porta, más te necesita, cuando peor se expresa, peor se siente, cuando más te rechaza, más te pide ayuda pero de la peor manera. Algunas frases que le ayudan son:

  • Ahora no voy a tener en cuenta lo que me has dicho porque veo que estás muy enfadada.
  • Voy a esperar a que te calmes y podamos hablar de lo que ha sucedido
  • Agradezco saber lo que piensas aunque no me gusta cómo me lo estás diciendo, voy a esperar a que podamos hablarlo otra vez.
  • Quizás de aquí a un rato logres decirme de otra manera lo que necesitas
  • No tengo problema en esperarte a que te sientas mejor para que me digas lo que necesitas.
  • Veo que estás muy disgustada y yo tampoco estoy bien con tanta tensión, vamos a darnos un poco de espacio que seguro más tarde nos entendemos mejor
  • Me doy cuenta que tienes motivos para estar enfadada, vamos a darnos un tiempo porque no nos estamos escuchando.
Consejos cuando la niña odia a su mamá
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Cuando una hija o un hijo no está en condiciones de expresarse tampoco está para escuchar, le ayuda más saber que no está solo, que no importa tanto lo que hace porque en ese momento sus padres saben que lo que más necesita es calmarse y le ayudarán a lograrlo, ¿cómo? siguiendo alguna de estas recomendaciones: 

  • Prioriza atender la emoción y no le des tanta importancia a la conducta porque no es una falta de respeto, es una mala gestión emocional y por eso te necesita tanto.
  • Recuerda que cuando peor se expresa, más te necesita.
  • Puedes hablar con ella pero cuando esté preparada para escuchar, ahora desde luego no es un buen momento.
  • Cuando retomes la conversación, exprésale tu deseo de ayudarle y si no sabes cómo, pídele ayuda, “ayúdame a ayudarte”.
  • Si el ambiente empeora, busca una distracción para ti, toma tu tiempo y vuelve cuando el diálogo sea posible.

A veces interpretamos las conductas de mala gestión emocional como faltas de respeto, pero realmente no pueden expresarse bien si lo que sienten no les permite pensar y menos regularse. A nivel cerebral podemos decir que tienen niveles muy altos de cortisol, esto les impide relajarse, no pueden ver más allá de su necesidad, su capacidad para empatizar es baja y su amígdala, centro de las emociones, está tan activada que sólo puede reaccionar.

Sabemos que de los 9 a los 24 años, en las personas sometidas a estrés crónico agudo, se producen alteraciones permanentes en las conexiones neuronales, especialmente en la amígdala. Esto genera problemas para manejar las emociones negativas y predisposición a las reacciones agresivas, por eso es tan importante entender que las respuestas emocionalmente competentes que les podamos dar les ayudarán toda su vida.

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