Alimentación en la lactancia

La grasas que consuma la madre durante la lactancia influyen en el intestino del bebé

Según un estudio científico, el tipo de grasas que consumen las madres durante la lactancia podría influir de una manera diferencial en el aparato digestivo del bebé y su desarrollo inmunitario.

bebe lactancia
Fuente: iStock

Los hábitos alimenticios siempre han sido y serán importante para las mamás, y más sabiendo que todo lo que comen repercute en la leche materna. Un estudio de la Universidad UBC Okanagan, en Canadá, ha constatado que el tipo de grasas que consumen las madres lactantes pueden influir en la salud intestinal del bebé a largo plazo, pero no solo a su aparato digestivo, también a su sistema inmunitario. 

El estudio, que se ha llevado acabo en ratones, tenía un objetivo claro: "investigar cómo los hábitos dietéticos de las madres pueden influir en las comunidades microbianas intestinales (…) y que pueden resultar importantes en las respuestas inmunitarias a las enfermedades infecciosas", comentaron los expertos en una nota de prensa de la universidad canadiense. Los investigadores han concluido que el tipo de grasa que consuma la madre durante la lactancia llega a afectar a las comunidades microbianas intestinales, el desarrollo inmunológico y el riesgo de enfermedad del bebé. 

Según este estudio, el tipo de grasas que consumen las madres durante la lactancia podría influir de una manera diferencial en el aparato digestivo del bebé y su desarrollo inmunitario. Las propiedades beneficiosas de las grasas lácteas durante el embarazo, y después de este, podrían mejorar la protección contra las enfermedades intestinales infecciosas durante la edad adulta.

¿Qué tipo de grasas son las más importantes?

La investigación ha versado sobre las carnes y los productos lácteos, que tienen ácidos grasos saturados, los aceites líquidos de origen vegetal, que son monoinsaturados, y, por último, los poliinsaturados que se encuentran en los frutos secos, pescados y mariscos. "Nuestros hallazgos desafían las recomendaciones dietéticas actuales y revelan que la ingesta materna de grasas tiene efectos transgeneracionales en la susceptibilidad de su descendencia a las infecciones intestinales, probablemente a través de las interacciones microbio-inmunes", afirman los académicos canadienses.

Y añaden que, aunque, los últimos estudios decían que las dietas ricas en grasas pueden alterar directamente las respuestas inflamatorias, deberían volver a estudiarse porque podría no ser así; mientras que las concentraciones de proteínas e hidratos de carbono de la leche materna son inertes porque no se producen cambios en ellos, los alimentos con contenidos de ácidos grasos varían considerablemente y esto está relacionado con la ingesta de las grasas.

"En general, llegamos a la conclusión de que el consumo materno de diversos tipos de grasa en la dieta altera el establecimiento del bacterioma del bebé y puede tener consecuencias duraderas en su capacidad para responder a las infecciones durante la edad adulta", explican desde la universidad.

Según el estudio, la bacterioma intestinal se establece durante la infancia porque desempeña un papel fundamental en la ayuda a la maduración del sistema inmunitario, que puede proporcionar una barrera contra posibles patógenos. Gracias a estas investigaciones vamos conociendo poco a poco las innumerables características que tiene la leche materna, pero también los alimentos que deben tomar las madres para fortalecer la salud de sus bebés. Al igual que cuidamos todo lo que toman nuestros hijos asimismo deberíamos atender todos los beneficios que tienen los nutrientes que tomamos.  

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