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Cómo tratar la piel áspera en el embarazo

Aunque la piel puede mostrarse más iluminada y vital durante el embarazo, también es posible que surjan algunos síntomas y problemas menos agradables, como la sequedad y la aspereza. Por suerte, mantener una adecuada hidratación es fundamental para tratarlas.

Es normal que la piel sufra muchos cambios a lo largo de todo el embarazo, debido no solo a la influencia de los diferentes vaivenes hormonales, sino por el aumento de volumen originado por el crecimiento del bebé (lo que puede causar la formación de las temidas estrías).
Es más, suele ser bastante habitual que muchas futuras mamás señalen que, durante el embarazo, su piel cambió mostrando un aspecto y una apariencia únicas, debido al aumento en la producción de sangre, que ayuda a que la piel se muestre más iluminada y brillante.
Sin embargo, muchos de los cambios que ocurren en la piel durante la gestación no tienen por qué ser positivos. Al contrario, pueden acabar siendo sumamente incómodos y molestos.
Por ejemplo, un exceso en la secreción de aceite puede aumentar la formación de brotes de acné. Y, como no podría ser menos, también es posible que la piel se vuelva áspera y seca.
Es común que las mujeres, durante el embarazo, tengan la piel seca. Por un lado, es necesario tener en cuenta que toda la sangre y los fluidos corporales adicionales que el organismo necesita para el desarrollo y sostenimiento del bebé en crecimiento, puede originar que la humedad sea literalmente “absorbida de la piel”, puesto que se precisa de cada gota adicional para ayudar a que el bebé crezca.
Debido a ello, el volumen de líquido corporal aumenta tanto que no es del todo posible mantener una hidratación normal, especialmente en extremidades, como brazos y piernas.
Pero no es la única causa relacionada. Los cambios hormonales causan que la piel pierda humedad y elasticidad, sobre todo según se estira y se tensa (en especial cuando la gestación avanza), con la finalidad de adaptarse al crecimiento del bebé.
Esto puede causar la aparición de piel escamosa y con picazón, además de otros síntomas que, a menudo, se asocian con la piel seca, como cierta aspereza y una falta evidente de hidratación.
La mayoría de las embarazadas tienden a experimentar piel áspera y seca en el área del vientre, debido a que es esta zona la que sufre mayores cambios, así como un excesivo estiramiento, a medida que el bebé empieza a crecer.
Pero no es el único lugar donde también es posible que la piel se vuelva seca, áspera y pique. De hecho, puede surgir en los pechos, brazos y muslos (al igual que el rostro), mientras que, a lo largo del tercer trimestre, algunas embarazadas pueden desarrollar una serie de protuberancias de color rojo con picazón en el abdomen.

Qué hacer para hidratar la piel seca y áspera en el embarazo

Por suerte, existen algunas pautas y consejos sencillos de seguir para tratar la piel seca y áspera en el embarazo.
En primer lugar, muchos expertos aconsejan beber mucha agua, hidratando la piel de adentro hacia afuera, puesto que durante esta etapa mantener una hidratación más o menos adecuada es fundamental. Debido a ello, es muy común que, cuanta más agua se beba, más suave permanecerá la piel.
Foto: Istock

Tratamiento para la piel áspera en el embarazoFoto: Istock

También es recomendable optar por productos humectantes que, aplicados de forma tópica, ayuden a retener la humedad naturalmente presente en la piel, además de haber sido formulados con ingredientes activos de reconocida acción hidratante.
Por ejemplo, tanto el aceite de coco como el aceite de oliva son dos aceites vegetales que ayudan a brindar una hidratación completa en la piel, con la ventaja añadida de que también están repletos de nutrientes y antioxidantes.
Además, su aplicación es sumamente sencilla, bastando con aplicarse unas cuentas gotas sobre las palmas de las manos y de ahí sobre el área de la piel a tratar, siempre aplicando mediante suaves masajes.
Eso sí, para evitar esa incómoda sensación pegajosa que suelen dejar este tipo de aceites corporales, lo ideal es aplicarlo siempre sobre la piel húmeda.
Otros productos igual de naturales, como podría ser el caso de la manteca de cacao o la manteca de karité son opciones cien por cien naturales para nutrir la piel con suavidad, a la vez que se consigue humectarla e hidratarla al máximo.
Finalmente, ¿sabías que pasar demasiado tiempo en la ducha o en el baño con agua caliente puede acabar incidiendo negativamente en la sequedad de la piel? Dado que el agua caliente puede eliminar los aceites naturalmente presentes en la piel, es conveniente usar solo agua tibia.

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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