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Miomas en el embarazo: tipos, causas y soluciones

Los miomas son tan comunes que se estima que hacia la quinta década de la vida cerca del 80 por ciento de las mujeres tienen uno. Sin embargo, en su gran mayoría suelen incluso no llegar a saberlo nunca. No obstante, dependiendo del tamaño es posible que puedan afectar a la gestación, por lo que los controles médicos son siempre importantes.

Un mioma es un crecimiento anormal que se desarrolla sobre o en el interior del útero de una mujer, el cual también puede ser conocido con distintos nombres, como mioma uterino, fibroma o leiomioma. En ocasiones, pueden volverse tan grandes que originan dolor abdominal intenso y menstruaciones mucho más abundantes. Mientras que, en otros casos, no tienden a causar ningún tipo de problema, síntoma o signo.
En cualquier caso, si bien es cierto que muchas de las mujeres que son diagnosticadas con ellos se preocupan acerca de si la evolución podría ser peligrosa, en realidad los miomas suelen ser benignos y por tanto, no cancerosos.
Se calcula que alrededor de un 70-80 por ciento de las mujeres los presentan al llegar a la edad de 50 años de edad. Sin embargo, dado que en muchas ocasiones no suelen causar síntomas o molestias, es posible incluso que la mujer nunca sepa que tiene miomas.
En lo que a las dudas que podría ocasionar el diagnóstico de un mioma se refiere, nos encontramos con el temor de que pueda causar problemas en el embarazo, o que un diagnóstico temprano pueda afectar a la fertilidad o a la propia gestación en sí.

¿Qué efectos puede tener un mioma sobre el embarazo?

Aunque la mayoría de las mujeres no tienden a experimentar ningún tipo de efecto, síntoma o molestia relacionado con los miomas a lo largo de la gestación, una revisión llevada a cabo en el año 2010 sugirió que entre un 10 a 30 por ciento de las mujeres con fibromas sí desarrollaban algún tipo de complicación durante el embarazo.
Los investigadores señalan que, en realidad, una de las complicaciones más comunes es el dolor, algo que tiende a verse con mucha más frecuencia en mujeres embarazadas con miomas con un tamaño superior a los 5 centímetros, y especialmente en los dos últimos trimestres de gestación.
No obstante, también se ha encontrado que los miomas pueden aumentar el riesgo de otras complicaciones no solo en el embarazo sino en el parto, entre los que se encuentran:
Desprendimiento de la placenta
Ocurre cuando la placenta se desprende de la pared uterina antes del nacimiento, debido a la existencia de un mioma que bloquea su posición normal y natural. Si esto ocurre, es posible que se reduzca el correcto aporte tanto de oxígeno como de nutrientes al bebé, con el riesgo que ello conlleva para su desarrollo y supervivencia.
Reducción del crecimiento del bebé
Los miomas grandes o muy grandes pueden evitar que el feto crezca completamente, debido a la presencia de un menor espacio en el útero.
Parto prematuro o por cesárea
El dolor causado por los miomas puede aumentar el riesgo de contracciones uterinas, lo que podría, a su vez, acabar en un parto prematuro, que es aquel parto que se produce antes de la semana 37 de embarazo.
Foto: Istock

Diagnóstico del mioma en el embarazoFoto: Istock

A su vez, también se ha encontrado que la presencia de miomas pueden aumentar las probabilidades de necesitar un parto por cesárea (alrededor de seis veces más), en comparación con las mujeres que no presentan fibromas.
Aborto espontáneo
En el caso de mujeres con miomas, las distintas investigaciones publicadas hasta el momento señalan que el riesgo de aborto espontáneo se duplica.

¿Qué ocurre con el mioma durante el embarazo?

Aunque la presencia de un mioma puede preocupar, sobre todo durante el embarazo, la realidad es que a lo largo de la gestación la mayoría de los fibromas no cambian de tamaño, aunque algunos sí podrían hacerlo ligeramente, en especial en el primer trimestre.
Se cree que el estrógeno podría influir en el crecimiento de los miomas, por lo que si tenemos en cuenta que los niveles de estrógeno tienden a aumentar considerablemente durante el embarazo, esto podría conducir a un aumento de tamaño.
No obstante, también se ha encontrado todo lo contrario: para otras mujeres, los miomas pueden encogerse, algo que podría ocurrir en un 79 por ciento de los casos.

Tratamiento del mioma en el embarazo

Debido a los posibles riesgos para el feto en crecimiento, durante el embarazo el tratamiento de los miomas es bastante limitado. En caso de uno de los síntomas sea el dolor, es posible que el médico recomiende analgésicos suaves (compatibles con la gestación), reposo en cama y una mayor hidratación.
En casos raros es posible la realización de una miomectomía en la segunda mitad del embarazo, aunque, por lo general, aquellos miomas que crecen en el interior de la cavidad uterina suelen dejarse en su lugar, especialmente para evitar posibles riesgos.

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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