Ser Padres

Preocupaciones que todas las embarazadas tienen relacionadas con su cuerpo

Recién estrenado el embarazo las preocupaciones normales por el desarrollo del bebé se mezclan con algunas (e inevitables) preocupaciones como los cambios que se viven a nivel físico.

El nacimiento de un hijo o hija representa y lleva consigo una gran cantidad de adaptaciones en distintos aspectos de la vida de la mujer y de su pareja, si la tiene. Supone un reto que puede generar distintos estados emocionales, sentimientos y percepciones según la experiencia, las habilidades y la forma de ser de la persona para afrontar las situaciones nuevas.
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Qué cambios se producen en el embarazoFoto: Istock

Está comprobado que, en general y sobre todo en el caso de mujeres que afrontan su primer embarazo (“primerizas”), el embarazo y el nacimiento de un bebé generan ciertos miedos, dudas e inseguridades que hay que tratar para procurar el bienestar de la madre, de su pareja y del recién nacido.
Es importante que tanto la mujer como su pareja conozcan el embarazo como un proceso natural que hay que vivir con placer, satisfacción y expectativas positivas de cambio. Aun así, debemos tener en cuenta que, en el embarazo, el parto y el puerperio pueden darse ciertas situaciones de riesgo que, si se detectan a tiempo, se pueden reducir o resolver adecuadamente.
Para garantizar un proceso sano y satisfactorio en todos los momentos de la gestación, nacimiento y crianza del recién nacido, es necesario dotar a la madre y a su pareja de conocimientos, estrategias y habilidades que le preparen para afrontar las adaptaciones físicas, emocionales y de estilo de vida. Estas indicaciones deberían completarse con programas educativos que preparen a la madre y a su pareja ante el reto de una nueva vida en aquellas cuestiones sobre las cuales sientan más inseguridades.
La preparación para el nacimiento es una realidad que, hoy en día, se desarrolla de forma diferente según las tradiciones de cada institución o de los profesionales de la salud. Sin embargo, existe una demanda explícita de adecuación de los programas y los recursos a la realidad actual y a las necesidades emergentes, así como de garantizar la formación en todos los ámbitos de los cuales se derivan necesidades, es decir, desde las dimensiones emocional, cognitiva, física y social.

Adaptaciones durante el embarazo

Desde que se inicia el embarazo, la madre experimenta una serie de adaptaciones fisiológicas y anatómicas, provocadas y a la vez reguladas por cambios hormonales que abarcan, casi sin excepción, a todos los órganos y sistemas. Estos cambios tienen el fin de cubrir las necesidades maternas, del feto, así como prepararse para el momento del parto y la lactancia. Además, se producen cambios a nivel psicológico, en el cual, el medio ambiente familiar y el entorno social cumplen roles trascendentales para la salud del binomio madre-hijo.
Los eventos biológicos más importantes, van desde cambios en el aspecto físico de la mujer, como son el progresivo aumento de peso y de volumen, alteración en la coloración de la piel y en las mucosas genitales, hiperflexibilidad de las articulaciones, hasta cambios fisiológicos mayores como son los ocurridos en el sistema cardiovascular, urinario, digestivo, respiratorio, de coagulación y órganos reproductivos.
Las hormonas sexuales aumentan su producción y la mujer está en desbalance inmunológico, lo que la hace susceptible a agresiones a la salud, respecto de la mujer no embarazada. En cuanto a los cambios psicológicos, éstos son más importantes cuantas más condiciones desfavorables rodeen la gestación, el parto y el puerperio.
Es importante que las embarazadas conozcan todas las fases que recorrerán durante su embarazo, así como las recomendaciones científicas y validadas por expertos sobre su alimentación, dieta, higiene o ejercicio.  Además de diferenciar los síntomas normales de los anormales y sepan en qué momento acudir al servicio de urgencias. Así, los programas de educación maternal y paternal deben ser promovidos y ser una buena herramienta para aumentar el conocimiento en las mujeres gestantes sobre su alimentación, conducta higiénico-dietética, ejercicio, recomendaciones para paliar los síntomas del embarazo y reconocimiento de los más alarmantes.

Cambios en el útero

  • Altura uterina: el útero pasa de pesar 60 gr a 1000gr. La altura uterina a las 20 semanas de gestación se encuentra a la altura del ombligo, a las 30 s.g. entre el ombligo y la apófisis xifoides del esternón; y después, hacia el final del embarazo llegará hasta las últimas costillas.
  • Movimientos fetales: a medida que el bebé crece tiene menos espacio para moverse dentro del útero por lo que se reducirán los movimientos, aunque se debe notar a éste todos los días. En el caso de no sentirle, debemos tumbarnos de lado pues así se favorece la circulación a la placenta y tomarnos algo dulce. Si tras estas condiciones, el feto continúa sin moverse, acudiremos a urgencias.
  • Contracciones de Braxton-Hicks: se caracterizan por ser esporádicas, impredecibles y de baja intensidad (indoloras). Aparecen a partir de la 20-22 sg notando que el útero se endurece con cierta frecuencia hasta el final del embarazo.

Cambios en el aparato digestivo

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Alimentación en el embarazoFoto: Istock

  • Estreñimiento: como consecuencia de la disminución del tono y la motilidad intestinal. Para solventarlo lo mejor es aumentar la ingesta diaria de fibra (fruta, verdura, cereales) y de agua.
  • Hemorroides: se producen como consecuencia de la dificultad del retorno venoso y el estreñimiento. Se debe evitar el estreñimiento, realizar actividad física y evitar estar mucho tiempo de pie o sentada.
  • Ardores: se producen como consecuencia del desplazamiento del estómago por el útero, la influencia de la progesterona y la incapacidad del esfínter para cerrarse. Para disminuir los síntomas, se debe comer menos cantidad y más frecuentemente, evitar acostarse enseguida tras las comidas (esperar al menos 2 horas); así como evitar comidas grasas, pesadas y picantes, y bebidas gaseosas.

Aparato musculo-esquelético

  • Dolor lumbar: el centro de gravedad se desplaza hacia delante. Como consecuencia aparece una mayor curvatura lumbar (lordosis lumbar) para compensarlo, y existe una tendencia a colocar las piernas más separadas para mejorar la base de sustentación, lo que da una sensación de “marcha de pato”. Para reducir el dolor y molestias, es aconsejable realizar ejercicios lumbares.
Recomendaciones posturales para prevenir el dolor lumbar y la ciática:
  1. Al caminar, hacerlo de forma erguida, con la espalda recta, los glúteos duros, la tripa hacia dentro, la cabeza alta y los brazos balanceándose rítmicamente a los lados.
  2. Al subir escaleras, mantener la espalda recta, sin doblarla hacia delante, y apoyar toda la planta del pie en cada peldaño, no sólo la punta. Te puedes ayudar del pasamanos para no perder el equilibrio.
  3. Dormir de lado izquierdo, y al levantarte, apoyar el codo izquierdo y hacer fuerza con la mano derecha sobre el colchón hasta lograr incorporarte. Liberar las piernas del colchón hasta quedarte sentada con ellas fuera de la cama, tocando el suelo, y levantarse.
  4. Al sentarse, llevar los glúteos hasta el final del asiento para mantener recta la espalda. Si la parte lumbar no queda bien apoyada, utilizar un almohadón.
  5. Al trabajar en el ordenador, si el tamaño de la tripa impide acercarse a la mesa, bajar un poco la silla o subir la altura de la mesa para que se pueda “meter” la tripa dentro del hueco entre mesa y silla.
  6. Al montarse en el coche, sentarse en el asiento con los pies fuera del coche, girarse introduciendo primero una pierna y después la otra haciendo fuerza con las manos sobre el asiento.  

Aparato respiratorio

El diafragma comienza a elevarse y la respiración se realiza fundamentalmente con los músculos del tórax, sin ayuda abdominal, lo que dará una sensación de mayor dificultad respiratoria, a lo que se une un aumento de la frecuencia de respiraciones. Por ello, evita los ambientes con humo, practica ejercicio moderado y duerme con la cabecera más incorporada.

Aparato cardiovascular

Entre los cambios cardíacos destacan:
  • Aumento de la frecuencia cardiaca, el gasto cardiaco y el volumen sistólico.
  • El corazón se desplaza hacia la izquierda, hacia arriba y hacia delante rotando su eje longitudinal por la elevación del diafragma.
  • Anemia fisiológica: en este momento del embarazo se pone de manifiesto una disminución de la concentración de glóbulos rojos y hemoglobina en sangre que originan un cierto estado de anemia. Suele estar causada por el aumento del volumen de sangre que provoca una disminución en la concentración relativa de los glóbulos rojos. Otras veces, se acompaña de falta de hierro. Por ello, puedes aumentar en la dieta su ingesta y cantidad con ciertos alimentos.
Principales fuentes de hierro:
  • Carnes (ternera, aves de corral) e hígado.
  • Mejillones, almejas, bacalao seco…
  • Verduras (espinacas, brécol…).
  • Legumbres (lentejas…).
  • La vitamina C, presente en los cítricos, facilita la absorción de hierro; mientras que el café y el té o el calcio (lácteos) pueden interferir en su absorción intestinal.
A su vez, la tensión arterial, como norma general, se encuentra disminuida durante el primer y segundo trimestre. Durante el tercero, tiende a normalizarse.
Pero también es normal que ocurran otros cambios, como:
  • Hipotensión y mareos al tumbarse boca arriba: por el peso que ejerce el útero sobre la vena cava y la arteria aorta, dificultando la entrada y salida de sangre al corazón.
  • Edemas en los pies, varices y pesadez en las piernas: debido al aumento de la presión venosa por la presión mecánica que ejerce el útero y la cabeza sobre las venas ilíacas y cava. Se agudizará sobre todo al final del día. Empeora si se pasa mucho tiempo de pie o sentada y mejora al caminar o al poner los pies en alto. Se debe a que el útero tiene un gran tamaño y dificulta el retorno venoso al comprimir la vena cava.
Para facilitar el retorno venoso y mitigar la aparición de varices o pesadez en las piernas, conviene dar paseos cortos, usar zapatos cómodos de tacón bajo, aplicar duchas alternando agua fría y tibia y utilizar medias de compresión media.  Para reducir estos síntomas es conveniente realizar ejercicios circulatorios.

Aparato urinario

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Embarazada en el bañoFoto: Istock

Sensación de orinar más frecuentemente: por la presión que realiza el útero sobre la vejiga.

Cambios en la piel

  • Pérdida de cabello: suele volver a la normalidad tras el parto. Sin embargo, aumenta el vello en zonas como la cara, brazos, piernas, espalda y región suprapúbica como resultado del aumento de los niveles de andrógenos producidos por el ovario y la placenta.
  • Estrías: para evitarlas se debe mantener buena hidratación de la piel.
  • Línea alba y melasma: como consecuencia del aumento de los niveles de melatonina en el embarazo.

Aparato reproductor

  • Aumento del flujo vaginal: se debe vigilar que no cambie de color ni aparezcan picores ni otros síntomas que tratar. Se deben utilizar braguitas transpirables de algodón; así como evitar protegeslip.  
  • Mamas: se van preparando para la lactancia por lo que se puede notar más sensibilidad y hormigueo, aumentan de tamaño y de peso. Y en el tercer trimestre se puede expulsar calostro.  
  • Relaciones sexuales: si el embarazo cursa con normalidad, no es necesario modificar los hábitos sexuales, siempre y cuando no resulten molestos.
  • Expulsión del tapón mucoso: secreción pegajosa transparente o de color marrón. Este hecho no es indicativo de que se vaya a producir el parto, todavía puede faltar tiempo.

Diplomada en Enfermeriìa por la Universidad Autoìnoma de Madrid y especializada en Obstetricia y Ginecología, trabajo como matrona poniendo en praìctica un cuidado personalizado, humanizado y cercano hacia la mujer embarazada y su pareja, para asiì poder disfrutar de este momento tan importante sin miedos, empoderada y segura de siì misma.

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