Embarazo

¿Puedo bañarme en la piscina?

El verano hace que las molestias típicas del embarazo se agraven. Así que no te lo pienses, el agua es una excelente ayuda para combatir el calor.

¿Puedo bañarme en la piscina?

La piscina es un medio ideal para hacer ejercicio durante el embarazo. Dentro del agua, la futura mamá se siente ligera y relajada, a pesar de la tripa, y deja de notar por un rato la tensión de la espalda. Como el cuerpo pesa menos, puede realizar, sin apenas esfuerzo, movimientos que fuera costarían mucho. Además, la presión que ejerce el agua evita movimientos bruscos y, por tanto, posibles traumatismos. Un rato de natación suave o gimnasia acuática tiene muchas otras ventajas:

  • Mejora el tono muscular ya que el agua ofrece una resistencia que obliga a trabajar piernas, glúteos y pelvis.
  • Favorece la circulación de la sangre, favorecida por la posición horizontal que se adopta al nadar y, por lo tanto, previene varices, hinchazón y calambres.
  • Aumenta la resistencia pulmonar, al trabajar de forma aeróbica (es decir, sin fatiga).

 

¿Hasta cuándo podré bañarme?

Los especialistas no se ponen de acuerdo. Unos defienden que nadar es bueno hasta el mismo momento del parto, ya que precisamente al final del embarazo es cuando más se necesitan los beneficios que el agua aporta. Otros, sin embargo, recomiendan abandonar la actividad en el octavo mes, ya que a partir de entonces existe mayor riesgo de perder el tapón mucoso durante el ejercicio, sin ser consciente. De cualquier forma, lo mejor es hacer caso al ginecólogo y al sentido común.

¿Embarazada puedo nadar?

La embarazada puede nadar a espalda, crol y braza. A medida que aumenta el tamaño de la tripa es necesario modificar las posiciones del cuerpo y los diferentes estilos. La espaldaes un buen estilo para quienes nadan de vez en cuando. En el tercer trimestre conviene hacerlo en una posición semisentada, con la tripa hundida, para que el peso del bebé no limite la circulación. El crol puede resultar más complicado por la coordinación y quizá sea el que más cansa, pero ofrece el beneficio cardio-respiratorio más completo. La braza trabaja de forma más concreta glúteos, aductores y periné, aunque hay que prestar especial atención a las extensiones de la zona lumbar. Si molesta, es mejor realizarla en posición dorsal. Conviene hacer paradas para realizar relajarse flotando boca arriba, para estar más cómoda se pueden poner churros de gomaespuma bajo las rodillas y el cuello.

A tener en cuenta (precauciones)

  • Ducharse antes de entrar al agua para evitar cambios bruscos de temperatura.
  • Entrar lentamente en la piscina por la escaleras, de espaldas al agua y con cuidado para evitar los resbalones.
  • Realizar la actividad de forma progresiva comenzando por un calentamiento y no exceder de 140 pulsaciones por minuto.
  • Evitar los buceos prolongados y nadar en compañía.
  • Ducharse al salir y quitarse el bañador mojado cuanto antes.
  • Poner una toalla seca antes de sentarse (no conviene hacerlo sobre el borde de la piscina para evitar infecciones).
  • Fuera del agua, usar un calzado de goma que sujete bien.

El baño se desaconseja cuando…

El ginecólogo lo prohíbe expresamente por:

  • ser un embarazo de alto riesgo.
  • amenaza de parto prematuro.
  • existir placenta previa.
  • retardo en el crecimiento uterino.
  • problemas vasculares.
  • dilatación del cuello del útero.

 

También si la futura madre ha expulsado el tapón mucoso o sufre alguna enfermedad de la gestación incompatible con el ejercicio como la hipertensión o una fisura en la bolsa amniótica.

 

Asesora: Ara Braso, monitora especialista en natación para embarazadas del centro Chapoteos (Madrid)

 

Etiquetas: embarazo

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