Tripa y embarazo

Tocar la tripa a una embarazada: ¡solo con permiso!

¿Por qué al ver a una embarazada hay personas que sienten la necesidad irrefrenable de tocar su tripa? Y lo que es peor, ¿por qué lo hacen?

tripa embarazada

Pongamos una situación, nos encontramos con una persona con la que tampoco tenemos demasiada confianza o nos presentan a alguien, seguro que a ninguno de nosotros nos saldría empezar a acariciar la tripa de esa persona, ni acariciar cualquier parte del cuerpo de esa mujer, porque si lo hiciésemos sería raro, inapropiado, violento y nos estaríamos excediendo, esto como poco...

Sin embargo, cuando esta situación se produce con una mujer embarazada es como si la cosa cambiase, como si el cuerpo de esa mujer hubiera dejado de ser tal cosa y eso nos diera derecho a tomarnos la libertad de tocarle la tripa, total, ¿qué más da, es algo bonito, por qué le va a importar? Pues puede que a algunas embarazadas no les importe, pero seamos realistas...que alguien te toque la tripa en la fila del supermercado solo porque estás embarazada no tiene por qué ser cómodo... se puede interpretar como una falta de respeto. El cuerpo de cada mujer es suyo y eso no cambia por el hecho de estar embarazada.

Quizá la tentación de acariciar esa acogedora tripa que va a ser habitada por un  bebé durante nueve meses es muy grande para todas aquellas personas que se encuentran alrededor de la madre, pero ¿nos hemos preguntado alguna vez cómo puede sentirse esa madre ante ese contacto físico no solicitado?

La psicóloga Noa Sánchez-Cabezudo Hernández, de Psicólogos Pozuelo, explica que todos tenemos necesidad de contacto con los demás, para un ser humano no hay nada más interesante que el contacto con otro ser humano. Buscamos el contacto porque buscamos la confianza, la intimidad, la complicidad, el sentirnos vistos y reconocidos. Ahora bien, ¿qué ocurre cuando esa persona que busca el contacto con nosotros, no goza de nuestra confianza? En vez de intimidad o complicidad podemos sentirnos invadidos por la otra persona, podemos sentirnos no respetados o que no se tienen en cuenta nuestros sentimientos. “La maternidad, además de cambiar nuestras vidas, también modifica nuestro cuerpo, cambiando su forma, su funcionamiento, cambiando incluso su sensibilidad y el estado de ánimo. Una futura madre puede pasar por diferentes estados de ánimo a lo largo del día dependiendo de las demandas físicas de la gestación. Resulta conveniente por ello ser prudentes al entrar en contacto con ella y su tripa. Para algunas personas que no quieren o no necesitan ese contacto la situación de que las toquen sin quererlo, puede ser vivida como estresante y durante el embarazo conviene cuidarse de facotres estresantes”, aclara Sánchez- Cabezudo. 

Con permiso y con cuidado

Cuando se trata de una persona conocida, damos por hecho que podemos tocar su tripa en cualquier momento sin que le importe. Sin embargo, no debemos darlo por sentado: “Puede aceptarlo por no resultar maleducada o antipática, pero si la persona no quiere ese contacto y contantemente es invadida, puede vivir esas situaciones con angustia”, explica la psicóloga.

Obviamente, hay mujeres embarazadas a las que ese contacto no les incomoda y les resulta agradable. Además, la sensación que la futura mamá puede tener si el contacto proviene de alguien cercano es de satisfacción, de compañía y complicidad: “cuando el contacto es aceptado y se realiza de la forma adecuada, la embarazada puede sentir una agradable sensación de complicidad, de compartir el embarazo con otras personas de su confianza. Si la persona que acaricia la barriga es el futuro padre o un familiar, la sensación que puede tener la futura mamá es la de una profunda satisfacción, la de no sentirse sola en la gestación” argumenta la experta.

A la hora de tocar la tripa de una embarazada, siempre que ese contacto sea consentido y a ella le agrade, hay que tener especial delicadeza: “es importante tener cuidado y poder hacer un contacto suave, porque la persona puede estar hipersensible dependiendo del trimestre del embarazo. En el último trimestre se suele subir mucho de peso y esto genera incomodidad y más sensibilidad en algunas embarazadas, por lo que hay que tenerlo en cuenta para emitir un contacto lo menos brusco posible. Se debe tener en cuenta el estado de ánimo de la futura mamá si tenemos intención de acariciar su tripa para evitar tener un “contacto embarazoso”, concluye Sánchez-Cabezudo.

Ya sabemos por qué hay gente que puede sentir esa necesidad de contacto, pero deberíamos pensar antes si a esa persona le puede resultar cómodo que lo hagamos o plantearnos si tenemos confianza como para eso. ¿Por qué no mejor pedir permiso y evitar incomodar a la futura madre?

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