Ser Padres

Los cuentos sobre el mar más bonitos para niños

Te damos hasta seis ideas distintas combinando tanto en las historias clásicas, con las que tú mismo creciste, como cuentos contemporáneos que merece mucho la pena descubrir en las distintas etapas de la niñez.

Autor: Rubén García
Si el universo de la literatura infantil fuera una casa grande, porque tiene que ser muy grande para que puedan entrar todos “sus habitantes”, nada más abrir las puertas de la misma tendríamos una enorme biblioteca del universo Disney. Como esos grandes stands en las ferias contemporáneas, donde todo el mundo se pelea por tener posición centrada y en primera línea.
Esa biblioteca está genial da para muchas horas de ocio y aprendizaje para los niños, y sobre todo es una gran oportunidad para que le cojan el gusto a la lectura, pero si ellos por sí solos o con la ayuda de sus padres siguen avanzando al resto de habitaciones de la casa, se les abre un mundo increíble de libros maravillosos, llenos de talento, emoción y conocimiento.
Un lugar en el que todo tiene su espacio exclusivo, desde la llegada de un hermano, a los miedos, los animales, el pañal y cómo despedirse de él, el espacio, o el mar, por citar ejemplos antagónicos. A la mayoría de ellos les hemos ido dedicando textos específicos para recomendarte libros y cuentos que versen sobre dichas temáticas, que es justo lo que vamos a hacer a continuación el mar, el último ejemplo de la lista.
Sí te hablamos de piratas en su día, pero en el universo marino hay muchísimas más cosas en las que inspirarse para escribir y contar grandes historias a los más pequeños. Criaturas mitológicas, animales fascinantes, seres humanos que lo surcan a bordo de sus embarcaciones, aves que necesitan abastecerse de él para sobrevivir…
Aquí tienes seis cuentos perfectos para que los peques de la casa descubran todo esto y mucho más en las distintas etapas de la niñez, desde la de recién nacido hasta los ocho años, aproximadamente. Ya verás que combinamos historias de ahora con las de antes, esas con las que tú creciste y con las que ahora también puede hacerlo tu hijo.
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