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Mononucleosis infecciosa: qué es, síntomas, causas y tratamiento en niños y adolescentes

Conocida popularmente como la "enfermedad del beso", se trata de una infección viral muy común en adolescentes y jóvenes.

La mononucleosis infecciosa consiste en un grupo de síntomas que, en la mayoría de las ocasiones, son causados por el virus de Epstein-Barr, un miembro de la familia del virus del herpes, el cual se caracteriza por ser uno de los virus más comunes. De hecho, se estima que la mayoría de las personas contraerán el virus en algún momento de sus vidas.
Así, mientras que generalmente en los niños no tiende a causar síntomas (es decir, la infección cursa asintomática o muy leve), tanto en los adolescentes como en los adultos causa la mononucleosis infecciosa. No en vano, se estima que entre un 35 a un 50 por ciento de los casos la tendrán.

¿Qué es la mononucleosis infecciosa?

Es popularmente conocida como la enfermedad del beso, debido principalmente a la edad en la que suele aparecer (en algún momento de la adolescencia), y porque se transmite a través de la saliva. De hecho, es raro que se transmita a través de otros fluidos corporales, como la sangre.
En cualquier caso, cuando se contrae la infección en realidad es muy poco probable que, con el paso del tiempo, pueda volver a contraerse otra. Esto significa que cualquier niño, adolescente o adulto que contraiga el virus de Epstein-Barr por primera vez, muy probablemente será inmune para el resto de su vida.
No obstante, cuando se produce la mononucleosis infecciosa, y surgen síntomas, se ha encontrado que es posible que, cada cierto tiempo, el virus puede volver a reactivarse, lo que significa que pueden surgir nuevamente síntomas, aunque por lo general mucho más leves.
Esto es debido a que, después de la infección, el virus permanece inactivo en el cuerpo durante el resto de la vida, y aunque puede reactivarse, por lo general no se presentan síntomas.

¿Cuáles son las causas? ¿Cómo se transmite el virus de Epstein-Barr?

El virus se transmite a través del contacto directo con la saliva de la boca de una persona infectada (y con el virus activo), o a través de otros fluidos corporales, como la sangre, aunque esto último no suele tan común.
De esta forma, es posible exponerse al virus fácilmente al besar, compartir alimentos o bebidas, toser o estornudar, estando cerca de una persona infectada.
Foto: Istock

Síntomas de la mononucleosis infecciosaFoto: Istock

A diferencia de otros virus, dado que el período de incubación es tan largo, en realidad lo más probable es que no sepamos que tenemos mononucleosis infecciosa hasta que aparezcan los síntomas.
No obstante, se ha encontrado que la mononucleosis puede seguir siendo contagiosa durante 3 meses o más después de que se experimenten los síntomas.

Principales síntomas de la mononucleosis infecciosa

Después de la infección, los síntomas tardan entre 4 a 8 semanas en aparecer. Cuando se presentan, lo más habitual es que la persona con mononucleosis infecciosa tenga fiebre elevada, dolor de garganta, inflamación de los ganglios linfáticos (tanto del cuello como de las axilas), y un cansancio en ocasiones extremo.
También pueden surgir otros síntomas, como dolor de cabeza, debilidad muscular, hinchazón de las amígdalas y sudores nocturnos. Y, ocasionalmente, puede originar la inflamación del hígado o del bazo.

¿Cómo se trata?

No existe un tratamiento específico para la mononucleosis infecciosa, pero sí es posible que el médico recomiende o recete algunos medicamentos con la finalidad de reducir las molestias y los síntomas, como podría ser el caso de corticosteroides, útil para tratar la inflamación de garganta y la hinchazón de las amígdalas.
No obstante, en la mayoría de las ocasiones no es necesario ningún tratamiento médico específico, pero sí se persigue la finalidad de aliviar los síntomas y los signos clínicos. Pero todo dependerá de los síntomas y molestias que surjan.
Dado que la mononucleosis infecciosa puede cursar con fatiga y debilidad muscular, especialmente durante varios días o semanas (la persona puede sentirse continuamente cansada, sin saber exactamente por qué), es fundamental el descanso y la ingesta de líquidos continuamente.
Es posible incluso que la sensación de cansancio o fatiga persista durante algunos meses después de la infección aguda de la enfermedad, por lo que después de la aparición de los síntomas, se recomienda evitar llevar a cabo actividades extenuantes o intensas durante tres o cuatro semanas.

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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