Cocinar en familia

Cómo hacer tomate frito casero

La salsa que nunca falta en los hogares españoles, adictiva para pequeños y mayores, se puede elaborar de forma muy sencilla en casa con un resultado que está tan rico, o incluso más, que cualquier versión industrial, y mucho más saludable que estas.

Tomate frito casero
Tomate frito casero (Foto: depositphotos)

Pocos cosas en la cocina tienen el consenso entre pequeños y mayores con paladares de todos los gustos del que goza la salsa de tomate frito. Con los niños, su efecto es casi mágico; podrías bañar cualquier cosa con ella y conseguir que a estos les sepa a gloria. Eso hace, de hecho, que se utilice mucho en los hogares con niños, aunque en la mayoría de las ocasiones se recurre a las versiones industriales. Por pereza, por falta de tiempo o por desconocimiento, no se suele hacer salsa de tomate frito casero, de modo que vamos a acabar de golpe con al menos dos de estas tres excusas para no hacerlo. Así se hace este manjar de forma saludable. 

No podemos darte la solución a la pereza. Este muro lo tienes que escalar sin ayuda, pero sí podemos darte un empujón para que la venzas compartiendo los consejos a seguir para hacer una salsa de tomate tan rica que solo de pensarla puedas paladear lo sabrosa que estará. En cuanto a la falta de tiempo, el truco es bien sencillo: hacer mucha y congelarla. Y se acabó ese problema. Solo necesitas dejarle un espacio reservado en tu congelador porque este acompañamiento tan versátil queda exactamente igual al descongelarla. 

La elección de los tomates

Aclarado esto, toca ponerse el delantal. Antes, eso sí, hay que pasar por el supermercado para comprar muchos tomates. La cantidad exacta dependerá de cuánta salsa de tomate quieras hacer, pero mínimo necesitarás alrededor de dos kilos de tomates maduros. El tipo, aunque algunas recetas especifiquen uno en concreto, no es tan importante como el detalle de la madurez, al que hay que darle prioridad. Es más, son muchos cocineros los que no tienen problema en combinar distintos tipos de tomate -rama, pera, canario, etc.-, incluso poniendo una pequeña cantidad de cherries, para obtener más matices siempre y cuando estén maduros.

Combinar variedades de tomate o no es una opción con la que experimentar en casa hasta dar con la mezcla que más te guste. La opción rápida, aunque no sea exactamente igual el resultado, es utilizar la cantidad citada, dos kilos, de tomate ya triturado.

Paso a paso

Salsa de tomate
Salsa de tomate (Foto: depositphotos)

Toda salsa de tomate frito comienza por una buena base, pero tampoco en este punto crítico vamos a cerrar puertas. Todo lo contrario, te las abrimos de par en par con varias opciones. Es imperativo pochar una cebolla, pero hay quien incluye también ajo. Otros, en cambio, añaden una zanahoria y pimiento verde. Estos tres últimos ingredientes aportan matices potentes de sabor que cambiarán bastante el resultado final de la salsa, por eso solo son opcionales para aquellas personas que quieran encontrarse su sabor. Para la versión más pura de salsa de tomate frito casero, con una cebolla grande es más que suficiente. 

Cuando esta esté bien pochada, es el momento de añadir los tomates a la cazuela -de tamaño generoso- después de lavarlos bien. La piel de los tomates no interesa para nada, pero para retirarla hay también distintas vías: pasar muy bien la salsa al final del cocinado, pelarlos previamente con un pelador de patatas para no llevarte mucha carne en la operación, o hacer este paso tras escaldarlos. Para esto último, hay que hacer una doble incisión en forma de cruz en los tomates e introducirlos en agua hirviendo durante, exclusivamente, unos segundos. De esta forma se pelarán sin esfuerzo. 

A partir de este punto de la receta, lo que necesita la salsa de tomate frito es tiempo. Como el tomate tiende a salpicar mucho, puedes mantenerlo tapado, pero son muchos los cocineros que recomiendan dejar abierta la cazuela. Como lo ideal es dejarla al menos un par de horas, pon el fuego bajito y así evitarás que se queme por un lado, y que salte y te ponga toda la cocina perdida por otro. Pero más allá de esto, lo más importante es que de esta forma el sabor se concentrará mucho más.

El toque final

Además, es imprescindible darle el punto adecuado con los condimentos que quieras. Por supuesto, sal, pero también se puede utilizar una pizca de pimienta negra recién molida y, si quieres corregir un posible exceso de acidez, otra pizca de azúcar. Evidentemente, cuanto menos azúcar utilices más saludable será la salsa, pero no te preocupes por añadir un poco porque en cualquier caso será una cantidad muy inferior a las que llevan las salsas de tomate frito industriales. 

Por último, si quieres darle un toque personal a tu versión de la salsa de tomate, te damos dos pequeños consejos que funcionan de maravilla: el pimentón de La Vera, que le aporta un toque ahumado y potente muy especial, o la albahaca fresca, que aporta todo lo contrario, un matiz fresco, aromático y vegetal que según qué paladares también valorarán muy positivamente. La diferencia entre ambos es que el pimentón se añade al comienzo de la receta y las hojas de albahaca se añadirían cuando ya está reposando, al final del cocinado, como esa dosis de colonia que nos ponemos justo antes de salir de casa. 

También te puede interesar:
Vídeo de la semana

Continúa leyendo