Niños en el agua

Mito o verdad: ¿Meterse en el agua después de comer es malo?

Hemos oído esta cantinela infinidad de veces y seguimos con dudas ¿podemos, entonces, dejar a nuestros niños bañarse después de comer? ¿Deben dejar pasar dos horas antes de meterse en el agua? ¿Existe realmente el corte de digestión? Resolvemos dudas.

“¡Ahora a esperar a hacer la digestión! ¡No te puedes bañar hasta dentro de una hora y media!” O dos. O tres. Todo dependía de lo agonías que fuera nuestra madre con este tema. Todos hemos escuchado (y sufrido) esta frase y la realidad es que soportábamos sudores en balde, mirábamos el mar o la pisci con añoranza, preguntando cada veinte minutos cuánto faltaba para poder darnos un chapuzón y ellas, estoicas, no nos restaban ni un mísero minutillo, pero… ¿era necesario? La respuesta es NO.

El mal llamado corte de digestión es en realidad un síncope reconocido médicamente como hidrocución. Y esto ¿qué es? Se trata de un shock que se produce por una diferencia térmica brusca, provocado por el contacto repentino de la piel y las vías respiratorias superiores con el agua fría. Esto puede desencadenar un reflejo de inhibición en la respiración y la circulación, provocando que el corazón se sobreactive y, en consecuencia, provoque una parada cardiorrespiratoria. Los síntomas más habituales de la hidrocución son mareo, palidez, náuseas, vómitos y visión borrosa, entre otros. Pero que no cunda el pánico, para evitar que esto pase sólo hay que meterse gradualmente en el agua, poco a poco y sin prisas: pies, piernas, barriguilla, mojarnos las muñecas, la nuca, la cara y así hasta estar por completo dentro del agua. Sí, eso que veíamos hacer en la playa a las personas mayores y nos parecía un exceso de cuidado de los más "delicados" con el agua fría es lo que se debe hacer para evitar el "choque" de temperatura de nuestro cuerpo con agua demasiado fría. No se trata, por tanto, de un corte de digestión como tal, ya que puede suceder independientemente de que se haya comido antes de darse el baño o no. La reacción del llamado de manera equívoca corte de digestión es una cuestión de temperatura corporal. 

Lo hemos llamado mal durante mucho tiempo porque al producirse el choque térmico se producen vómitos, entre otros síntomas, y esto llevaba a pensar que se trataba de una interrupción de la digestión. Entre algunas de las consideraciones para tratar de evitarlo, se recomienda no tomar el sol durante largos ratos, ya que esto hace aumentar la temperatura corporal y la diferencia de nuestra temperatura con la del agua será mayor. También es conveniente evitar las comidas copiosas (ya que también hacen aumentar la temperatura del cuerpo) antes de meternos en el agua. Meterse a darse un baño con el estómago muy lleno no es una buena idea. Según los expertos, las aguas de las zonas más frías son más propensas a provocar este tipo de choques térmicos. 

Así que, a partir de ahora, cuando los peques nos pregunten si pueden bañarse nada más comer la respuesta que daremos será: ¡Sí! Pero métete en el agua como hacemos los mayores, poco a poco. Nada de tirarse de golpe ni de hacer competiciones a ver quién se lanza primero y aguanta mejor el agua fría. 

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