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Educación del niño

Cómo enseñar a los niños a tener empatía

La empatía es una capacidad maravillosa. Y aunque todos los niños nacen con ella, lo ideal es intentar siempre fomentarla desde que son pequeños.

De acuerdo a muchos de los estudios que se han publicado hasta el momento, los niños empáticos tienden a tener sistemas nerviosos que reaccionan más fuerte y rápidamente a los estímulos externos, incluyendo especialmente tanto el estrés como la ansiedad.

Y si tuviéramos que definir a la empatía (un elemento que, sobre todo en determinados momentos y situaciones de la vida) tiende a convertirse en una virtud, podríamos decir que consiste en la capacidad de identificarse y sentir por otra persona. Dicho de otra forma, es la cualidad poderosa capaz de instarnos a tratar a los demás con amabilidad, y a detener cualquier tipo de comportamiento violento (y cruel).

Básicamente, es tener la capacidad de ponernos en la piel del otro, e intentar -al menos- sentir lo que esa persona o individuo está sintiendo en un momento dado, en especial en circunstancias adversas y momentos duros.

La empatía surge de manera natural, y además lo hace de forma bastante temprana. Esto significa que nuestros hijos nacen con una gran ventaja añadida, que los “dirige” hacia la felicidad y el éxito. Sin embargo, aunque los niños/as nacen con esta capacidad, se requiere de un compromiso por parte de los padres y tutores, y debe ser nutrida todos los días, sin dejarla al azar. Por tanto, ¿cómo podemos enseñar a que los niños sean más empáticos?.

Cómo ayudar -y enseñar- a que un niño/a sea más empático

Como padres, es de vital importancia saber qué puede estimular, de forma excesiva, a los niños empáticos, y evitar según qué actividades. Mantener la calma, y hacerlo relajadamente, puede ayudar a evitar la ansiedad, las rabietas y el agotamiento.

Tanto si tienes un hijo/a empático, como si deseas fomentar esta capacidad con el fin de ayudar a que tu pequeño sean buenas personas, con corazones más afectuosos y mentes más fuertes, a continuación te proponemos algunas formas simples que te serán de mucha ayuda:

  • Hablar de sentimientos. Los niños necesitan de un vocabulario de emociones para poder identificarlas más fácilmente. Una opción útil es señalar sentimientos y emociones en películas, libros o personas.
  • Conviértete en un entrenador de emociones. Es necesario encontrar momentos naturales para conectarte con tu hijo, cara a cara, escucharlo y validar sus sentimientos, a la vez que aumentamos la conocida como alfabetización emocional. ¿Quizá está cansado, o triste? Hablar con el niño/a acerca de sus sentimientos y emociones lo ayudarán a identificarlos más fácilmente.
  • Comparte acciones amables. No debemos suponer que los niños saben cómo mostrar sus sentimientos o su amabilidad a los demás, en especial a aquellas personas que más les importan. Por tanto, es mejor intentar “sintonizarlos” con frases como “apuesto a que ese niño quiere jugar contigo”, o “parece que esa chica necesita un abrazo”. En este sentido, es muy importante hacer que la amabilidad sea siempre fundamental. Por ejemplo, en lugar de decir “quiero que seas feliz”, enfatizar “quiero que seas amable”.
  • Desarrolla una mentalidad más afectuosa. Ayuda a tu hijo/a a verse a sí mismo con un buen corazón, alabando a su vez aquellas emociones que así lo sean, y en los momentos en los que es útil hacerlo.
  • Conviértete en su modelo. Nuestros hijos, en especial cuando son algo más pequeños, tienden a fijarse mucho en la mamá y el papá  (incluso en el hermano mayor si tienen), e imitan todo cuanto ven. Por tanto, si quieres que tu niño/a sea más empático, es de vital importancia que tu también lo sean. ¿Quieres un niño más cariñoso y empático? Entonces debes modelar tu comportamiento, para que también pueda adoptarlos.

¿Cómo saber que un niño es empático?

Cuando no se nos entiende como niños, es común que pasado un tiempo acabe por pasarnos factura, y en un futuro no muy lejano -esto es, en la etapa adulta- termina por afectarnos psicológicamente. Por este motivo, es de vital importancia reconocer a un niño/a empático, y ofrecerle todo el amor y el apoyo que tanto necesitan.

¿Por qué es esto fundamental? Muy sencillo: a menudo, los niños empáticos suelen necesitar de más ayuda y apoyo para poder lidiar con emociones abrumadoras, de manera que si no somos capaces de tratar sus diferentes necesidades con sensibilidad, es muy fácil hacerlos sentir peor.

Así, un niño puede ser empático si muestra los siguientes signos:

  • Sensibilidad extrema a las diferentes emociones que los rodean. Es algo fundamental. Cuando un niño es empático tiende a ser más capaz de captar todas las emociones presentes en su entorno, y son capaces de captar ciertas pistas sutiles como el lenguaje corporal o la atmósfera que rodea una determinada situación. Además, también sienten las emociones de los demás directamente, por lo que en un principio esto puede ser muy angustiante para ellos.
  • Pueden surgir algunos síntomas físicos. Es común que muchos niños empáticos sufran dolores de estómago, dolores de cabeza u otros síntomas físicos. Los expertos están de acuerdo en señalar que, posiblemente, la aparición de estos síntomas sea debido posiblemente a una forma de expresar los sentimientos, y de pedir ayuda.
  • Tienden a ser más responsables. Es habitual que un niño empático suela ser más responsable, llegando incluso a asumir no solo más responsabilidades, sino más preocupaciones que, para su edad, en realidad es capaz de asumir. Pueden incluso llegar a sentirse responsables de la felicidad de otras personas.
  • Reaccionan mal ante ciertas situaciones (o personas). Si el pequeño no es amoroso y/o amable con un determinado miembro de la familia, o incluso con algún amigo, puede ser posible que no se sienta a gusto ante la presencia de esa persona, quizá porque está recogiendo una “energía” de la que el papá o la mamá no es consciente. Puede incluso que sienta cierto temor ante esa persona, en especial cuando se encuentran solos.
Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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