Antes del embarazo

Fecundación y anidación: cómo se produce paso a paso

Mucho antes de tener una prueba de embarazo positiva, es necesario que se den una serie de y factores básicos para que la concepción pueda producirse. Además, es fundamental que la relación se practique en el momento en el que la mujer ovula, o está próxima.

¿Sabías que en cada relación sexual sin protección anticonceptiva, y siempre y cuando ambos miembros de la pareja no tengan ningún tipo de problema relacionado con la fertilidad, las probabilidades de embarazo son de entre un 20 y un 30 por ciento? Esto hace que, las posibilidades de concepción, sean en realidad más bajas de lo que podríamos pensar en un primer momento.

Es posible que hayas escuchado casos (de una familiar o una amiga), que consiguió quedarse embarazada apenas un mes después de proponérselo; incluso aunque siguiera un tratamiento anticonceptivo, y lo mantuviera durante bastantes años. Como ya te hemos explicado en algunos momentos, los métodos anticonceptivos -en especial la píldora, sobre la que existen bastantes mitos y creencias poco reales-, no afectan a las posibilidades de embarazo, de manera que todo tiende a volver a la normalidad en el siguiente ciclo menstrual después de haberla dejado.

Sin embargo, aunque la mayoría de las parejas consiguen quedarse embarazadas en los primeros tres meses, se considera normal que el tiempo aproximado en conseguir la concepción oscile especialmente entre los 6 a los 12 meses. De acuerdo a las estadísticas, el 85 por ciento de las parejas -sin ningún problema de fertilidad- logran el embarazo a lo largo del primer año, siempre y cuando practiquen relaciones sexuales regulares y sin ningún método anticonceptivo.

Aún cuando tengamos en nuestras manos la tan ansiada prueba de embarazo positiva, la realidad es bastante más complicada de lo que podría pensarse en un primer momento. 

Y es que, para que se produzca, es necesario no solo que ambos miembros de la pareja no tengan ningún tipo de problema de fertilidad; es también imprescindible que la relación sexual sin protección se practique en el momento más oportuno, cuando la mujer ovula o está próxima a la ovulación (los espermatozoides pueden vivir en el interior del cuerpo de la mujer hasta un máximo de 5 días), que los espermatozoides alcancen el óvulo, y que uno -o dos- lo fecunden.

Pero esto no acaba aquí: también es esencial que se produzca la implantación, que consiste en que el óvulo fecundado se adhiere finalmente al útero, para permitir su crecimiento y desarrollo.

Cómo es la fecundación: paso a paso

Aproximadamente dos semanas después de que una mujer tenga su período menstrual, se produce la ovulación, y los ovarios liberan el óvulo que finalmente ha madurado. Este óvulo puede ser fecundado durante 12 a 24 horas después de que haya sido liberado, mientras viaja por la trompa de Falopio hacia el útero. Así, si el óvulo se encuentra con un espermatozoide, que ha conseguido introducirse en la trompa de Falopio, se combina en una célula (un proceso que se conoce como concepción o fertilización).

Pero antes de que todo esto se produzca, es necesario conocer cómo surge el proceso, paso a paso. Cada mes, en el interior de los ovarios, un grupo de óvulos empieza a crecer en pequeños sacos llenos de líquido, conocidos con el nombre de folículos. Finalmente, cuando haya madurado completamente, uno de los huevos sale del folículo, produciéndose la ovulación.

Justo a partir de este momento, el folículo pasa a convertirse en el cuerpo lúteo, el cual libera una hormona útil para engrosar el revestimiento del útero, preparándolo para la llegada del óvulo. Una vez se ha liberado el huevo, éste se mueve hacia la trompa de Falopio, donde permanece durante aproximadamente 24 horas, a la espera de que un posible espermatozoide lo fecunde (o fertilice).

Si un espermatozoide es capaz de alcanzar la trompa de Falopio, y se introduce en el óvulo, lo fertiliza. Inmediatamente el óvulo cambia con el fin de que ningún otro espermatozoide pueda entrar a él. Justo en este momento, se establecen tanto los genes como el sexo del bebé. Así, si el espermatozoide tiene un cromosoma X, el bebé será una niña, y si tiene un cromosoma Y, será un niño.

El momento de la implantación

El óvulo fecundado permanece durante 3 a 4 días en la trompa de Falopio. No obstante, dentro de las primeras 24 horas, empieza a dividirse rápidamente en muchas células. Continúa dividiéndose a medida que se mueve lentamente a través de las trompas de Falopio, hasta llegar al útero. Y ahora llega un momento fundamental: la adherencia al revestimiento del útero, lo que se conoce como implantación.

Algunas mujeres pueden notar ligeras manchas en su ropa interior o en el papel higiénico, o un sangrado leve, durante 1 o 2 días alrededor al momento en que la implantación ha ocurrido. Dado que en estos momentos la mujer todavía no sabe que está embarazada, es común que piense que se trate de una menstruación muy ligera o leve. Es el sangrado de implantación.

Luego, el revestimiento del útero se vuelve más grueso, y el cuello uterino se sella con un tapón mucoso, con el fin de proteger al bebé. De hecho, este tapón permanecerá en su lugar hasta que sea el momento del nacimiento del bebé.

En aproximadamente 3 semanas, las células empiezan a crecer en grupos, y ya se han formado las primeras células nerviosas del bebé.

Christian Pérez

Christian Pérez

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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