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Orzuelo en bebés y niños: toda la información

Aunque puede no ser un problema tan común en el bebé o en el niño pequeño, un orzuelo puede aparecer en cualquier momento. Lo cierto es que identificarlo suele ser bastante sencillo por los síntomas que produce, y lo más habitual es que desaparezca por sí solo pasadas unas pocas semanas.

Los ojos tanto de los bebés como de los niños, especialmente cuando todavía son pequeños, tienden a ser muy delicados, de manera que es común que surjan en algunos momentos algunas condiciones, afecciones y molestias que, en la mayoría de las ocasiones, necesitan de tratamiento.
Un buen ejemplo lo encontramos en la conjuntivitis, una de las afecciones oculares más habituales, y que consiste en la inflamación del tejido delgado que recubre el interior del párpado (conjuntiva) y la parte blanca del ojo. Pero también existe una afección igual de habitual, y cuyos síntomas suelen ser a su vez bastante evidentes: el orzuelo.

¿Qué es el orzuelo?

Un orzuelo consiste en una pequeña protuberancia, de color rojo o amarillo, la cual se forma en el párpado y puede legar a ser dolorosa. Ocurren generalmente porque una glándula presente en el párpado del bebé se ha infectado con bacterias, y también por la presencia de alguna pestaña.
La bacteria Staphylococcus aureus suele ser una de las más habituales en este sentido, y también puede surgir como consecuencia de tocarse los ojos con las manos sucias, algo muy común en los niños pequeños.
Lo más posible es que el bebé únicamente presente un único orzuelo en un ojo, aunque también puede ocurrir que tenga más de uno al mismo tiempo. Es más, además de la misma protuberancia en sí, también es posible notar que los ojos del bebé, o del niño pequeño, tienden a llorar mucho.
Cuando aparecen lo más normal es que preocupe tanto al mamá como al papá, en especial cuando se forma en el ojo del bebé o del niño pequeño. Pero debes estar tranquila: aunque es cierto que puede resultar incómodo, sobre todo cuando se toca, no tendría por qué ocasionar ningún daño duradero.
Es más, en la mayoría de las ocasiones lo más común es que los orzuelos tiendan a desaparecer por sí solos en el plazo de una a dos semanas aproximadamente.

¿Cuáles son los síntomas del orzuelo en el bebé y en el niño?

Foto: Istock

Síntomas del orzueloFoto: Istock

Como te hemos mencionado brevemente en el apartado anterior, uno de los síntomas más evidentes del orzuelo es la aparición de un grano de pequeño tamaño en el párpado.
De hecho, lo más común es que se muestre como una especie de protuberancia redondeada y elevada, pudiendo apuntar hacia afuera o hacia adentro. Es más, suele ser tan evidente que en la mayoría de las ocasiones el pediatra lo diagnostica rápida y fácilmente por su apariencia.

¿Cómo se trata?

Dado que el orzuelo puede ser algo molesto, es posible llevar a cabo algunos consejos básicos a la hora de ayudar a disminuir los síntomas y las molestias. Por ejemplo, el uso de una compresa tibia con manzanilla sobre el ojo del bebé puede ayudar a reducir la hinchazón, a la vez que ayudará a que el orzuelo sane más rápido.
Elaborarla es bastante sencillo, dado que solo debes preparar un té de manzanilla y dejar que se enfríe ligeramente, sin que queme (debe estar a la misma temperatura que el agua que usaríamos habitualmente a la hora de bañar al bebé). Luego, sumergimos en el interior una compresa o una franela limpia, y la colocamos sobre el ojo del pequeño, dejando actuar entre 5 a 10 minutos, tres o cuatro veces al día.
Dado que lo más probable es que el bebé o el niño no nos deje mantenerlo el tiempo deseado, simplemente debemos tener paciencia y dejárselo puesto todo el tiempo que nos permita.
También bastará únicamente con usar compresas tibias, sin ningún ingrediente más añadido. Es más, en raras ocasiones el pediatra podría prescribir la aplicación de un ungüento antibiótico en el orzuelo, dado que en muchas ocasiones, las compresas tibias y húmedas son más que suficientes.
Eso sí, lo que nunca se debería hacer es intentar perforar o apretar el orzuelo con la finalidad de liberar la pus, puesto que podría acabar empeorándolo.
En caso de que el orzuelo sea muy doloroso, se encuentre inflamado o no mejore en unas pocas semanas (recuerda que lo más común es que sane por sí solo entre una a dos semanas después de haber aparecido), lo más conveniente es acudir al pediatra.

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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