¿Lo conoces?

Reflejo de Babinski en el bebé: ¿qué es?

Los reflejos que tienen los bebés nos dan información acerca de su desarrollo y de la posible existencia de ciertos problemas. El reflejo de Babinski aparece cuando se estimula el pie del niño y según cómo responda puede suponer que haya o no alguna complicación neurológica.

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Fuente: iStock

¿Conoces el reflejo de Babinski? Se trata de una de las respuestas innatas que tienen los bebés ante algún contacto o estímulo. En este caso, se da cuando se frota con fuerza la planta del pie del niño y según cómo reaccione podemos obtener información sobre su salud neurológica. Veamos cuándo aparece y en qué consiste más detalladamente.

El reflejo de Babinski es uno de los reflejos automáticos que tienen los bebés cuando nacen. Es también conocido como reflejo plantar extensor y aparece cuando la planta del pie del niño se frota con fuerza.

La respuesta a ello es el dedo pulgar moviéndose hacia arriba (mirando hacia el empeine) y los demás dedos abriéndose en forma de abanico.

Aunque parezca un movimiento sin más, lo cierto es que el reflejo de Babinski nos permite evaluar que la médula espinal esté integrada y tenga un buen funcionamiento. Es por eso la importancia que tiene la evaluación de su existencia, porque si se mantiene o no, según el momento que sea puede ser que exista alguna lesión neurológica.

¿Cuándo desaparece?

Una vez el niño se ha ido desarrollando fisiológicamente, este tipo de respuesta motora desaparece y no se mantiene en la edad adulta. Puede presentarse hasta los 2 años, aunque también puede desaparecer antes de cumplir los 12 meses.

Normalmente, el reflejo de Babinski suele eliminarse de manera natural cuando el bebé empieza a gatear, reptar y posteriormente a dar sus primeros pasitos. Por lo general, entonces, en torno al año y medio los niños ya no cuentan con él.

Como decimos, es fundamental prestar atención a que su desaparición se da antes de los 24 meses porque si no podría ser la señal de alguna complicación en el sistema nervioso central. En caso de detectarlo es importante consultarlo con el especialista médico del niño, él será el que mejor indique los pasos que deben seguirse.

También es crucial estar atentos al caso contrario, pues si en los primeros 6 meses de vida no aparece el reflejo, el niño padecería reflejo de Babinski negativo y esto podría traducirse en parálisis cerebral, retraso mental o retraso motor. Así también, si solo vemos que aparece el reflejo en un solo lado del cuerpo, también podría suponer algún daño en el cerebro del pequeño.  

¿Qué respuestas pueden darse?

Cuando se analiza la existencia o no de este reflejo y se estimula al bebé, puede que este tenga las siguientes reacciones:

  • Flexión. Esta respuesta implica que los dedos del pie miren hacia abajo y hacia el interior. Es la reacción que se da cuando ya no se tiene el reflejo de Babinski y es la que normalmente tienen los adultos.
  • Extensión. Esto significa que el dedo gordo mira hacia el empeine y los demás de abren en abanico. Así actúa un bebé que sigue teniendo el “reflejo de Babinski positivo”.
  • Respuesta ambigua. Puede ser que el niño reaccione de manera ambigua, por ejemplo, que en un lado sí responda, pero del otro se quede quieto. Para asegurarse de que no existe una complicación grave lo más adecuado es realizar otros análisis más.
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Claudia Escribano

Periodista y curiosa. Aunque lo último es por naturaleza, para eso no existen títulos universitarios. Me encanta descubrir cosas nuevas y transmitirlas a los demás. Y para eso utilizo las palabras, la fotografía o todo aquello que me permita comunicar. ¡Mi objetivo aquí es haceros llegar muchas de ellas!

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