Ser Padres

A mi hijo le huelen los pies, ¿qué puedo hacer?

Aunque no son soluciones milagrosas, es interesante reiterarlas porque seguimos cometiendo errores que son fácilmente corregibles en hábitos cuya correcta ejecución pueden suponer el fin de este desagradable problema.

Autor: Rubén García
Si a tu hijo le huelen los pies, no es su culpa. Ni tuya. Bueno, no lo es en parte. Porque las que hacen que las extremidades inferiores emitan un olor desagradable son las bacterias que se multiplican en ambientes húmedos como los que provoca el exceso de sudoración.
Así lo explica la ciencia. Pero la responsabilidad de que así sea es compartida con los seres humanos a los que les huelen los pies, y en el caso de los niños, de sus padres, porque se puede prevenir y también se puede intentar ponerle solución al problema, o por lo menos limitarlo.
Estos son los consejos más eficaces para combatir el mal olor de pies y también para prevenirlos. Son útiles y eficaces en los niños, pero también en los adultos, así que puedes hacer extensible la lista a todos los miembros de la casa que tengan este problema.

Higiene diaria

Lavarlos con algún tipo de jabón desinfectante y no solo “de pasada”, sino asegurándote de que también se limpia entre los dedos.

Calcetines

En este sentido hay dos cosas fundamentales que se deben hacer. Una de ellas, cambiarlos a diario, y con mayor frecuencia todavía si es una época de calor, en la que el pie suda más de la cuenta. La otra, que el calcetín repela la humedad, algo que hacen mejor los de lana y algodón.

Calzado

Hay que evitar el uso de calzado muy apretado, que no es lo mismo que mal ajustado. Además, si bien esto entra en conflicto con cuestiones relacionadas con la sostenibilidad, es recomendable que el calzado esté fabricado en piel porque el sintético suele favorecer más la concentración de humedad. Por otro lado, conviene que los niños no abusen de las deportivas, sobre todo en los meses cálidos, donde el calzado abierto es recomendable para que el pie transpire, y es fundamental que no se comparta con nadie.

Airear el calzado

No tiene nada que ver con el tipo de calzado este consejo porque es aplicable a todos ellos, incluso a las sandalias. Se debe dejar aireando el calzado antes de guardarlo de nuevo en el zapatero o de usarlo otra vez para que no acumule humedad y malos olores.

Si tiene plantillas independientes, lavarlas periódicamente

Hay niños que usan plantillas independientes del calzado, por lo que es importante mantener una correcta higiene con ellas. Es tan sencillo como lavarlas periódicamente y sacarlas para que se ventilen, favoreciendo así que también se ventile el propio zapato o deportiva.

Aerosoles

Hay productos desinfectantes especializados para combatir el mal olor que emana a veces del calzado. Si la prevención ya no es posible porque dicho olor es una realidad, es recomendable utilizarlo en el interior del zapato para acabar con las bacterias que causan ese olor desagradable como un desodorante específico.
Estos consejos son generales. Sirven tanto para niños que ya caminan con autonomía, adolescentes y adultos. En el caso concreto de los bebés, además de lo descrito, es interesante dejar que estén descalzos, con los pies al aire, durante el tiempo que sea posible si no están en contacto directo con el suelo y la temperatura lo permite.
Además, en el caso de los niños que padezcan exceso de sudoración, existe la posibilidad de utilizar tratamientos específicos, pero en estos casos especiales lo recomendable es consultar primero al pediatra o directamente al podólogo para que analice el caso y dictamine si es conveniente actuar de algún modo concreto.
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