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Rigoberta Bandini cuenta el sufrimiento que vivió durante su parto

Parto inducido: hasta aquí ningún drama. Pero, Paula Ribó, más conocida como Rigoberta Bandini, vivió un auténtico drama con esta experiencia. Ella misma lo ha contado.

Dar a luz es un momento que se quedará grabado en la retina y en los sentimientos de todo padre y toda madre para toda su vida. Muchas embarazadas temen el momento del parto; otras, sin embargo, desean que lleguen para vivir la experiencia. Paula Ribó, más conocida como Rigoberta Bandini, estaba dentro del grupo de las segundas, pero su parto no fue como ella esperaba.
Su personaje está de actualidad por la canción ‘Ay, mama’, un homenaje a la feminidad y a la maternidad con la que esperaba representar a España en el próximo festival de Eurovisión, aunque no ha podido ser. Sin embargo, detrás de su música, se esconde una mujer que ha decidido hablar alto y claro sobre su experiencia dando a luz a su único hijo, Nico.

Un parto inducido más complicado de lo normal

Hace un mes, Paula Ribó acudió de invitada al programa de Flooxer ‘Las Uñas’, conducido por Sindy. Fue ella la que le preguntó qué tal había sido su parto, puesto que tiene un hijo pequeño.
“Fatal”, concluía la artista. Y es que, tal y como ella cuenta, estando de 41 semanas de gestación acudió al hospital donde daría a luz a pedir expresamente que no le indujesen el parto: “Me dijeron que si el 1 de junio no había dado a luz, tenía que venir a que me indujesen el parto, pero me informé y me enteré de que estaba en mi derecho de no inducir, pese a lo que me dijesen, así que yo advertí de que no quería inducir, y no me pusieron ningún problema”, explica a Sindy.
Sin embargo, al llegar el 1 de junio al hospital, el equipo médico le dijo que su bebé estaba en peligro porque “la placenta ya no estaba alimentándolo”, expone. Así que, pese a no querer esa opción, pidió que naciera ya, aunque fuese por una cesárea. “Me dijeron que por cesárea no, que tenían que intentar que fuera inducido, así que me pusieron oxitocina y estuve 30 horas dilatando, y no dilataba bien”. De hecho, explica cómo fue la rotura de bolsa: “Me rompieron la bolsa con un daño horroroso”.

Una cesárea de urgencia, sin esperarlo

Sin embargo, sin ella saberlo, al parto todavía le quedaba mucho recorrido. “Una matrona me dio mucho poder y, gracias a ella y concentrándome, fui capaz de dilatar hasta 8 centímetros, el bebé ya estaba encajado y me dijeron que iba a empezar a empujar”, dice Paula. Pero en ese momento, todo se torció.
Al bebé se le paró el corazón varias veces y la tercera se le paró más rato, así que tuvieron que hacerme cesárea de urgencia”, cuenta a Sindy.

El drama de la cesárea

Aunque siempre hemos dicho que dar a luz por cesárea es igual de válido que el parto vaginal. Que su cicatriz es la que siempre te recordará y te unirá a tu hijo, hay una experiencias mejores que otras. De hecho, Paula recuerda con estupor cómo a ella le ataron de pies y de manos para que no pudiera moverse: “Nadie me lo había explicado” y cómo, justo en plena operación, empezó a vomitar hasta el punto de no poder hacer piel con piel con su bebé hasta diez minutos después de nacer.
“Tuve la sensación de estar en la cima de una montaña y que me tirasen de golpe”. Y es que, recuerda, lo peor de su parto fue pasar tantas horas intentando dilatar para, finalmente, hacer cesárea de urgencia.
Aquí te dejamos su testimonio al completo:

La redactora de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo.

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