Alimentación infantil

¿Qué leche debe tomar el niño? ¿Entera, semidesnatada o desnatada?

Cuando se pasa de la leche materna a la leche de vaca, o de la leche de fórmula a la leche de origen animal, es normal que las mamás y los papás tengan dudas acerca de qué variedad de leche escoger. Aunque la leche entera es la opción más común, dependiendo de algunos casos es posible que el pediatra aconseje optar por otras variedades con menos grasa.

Qué leche debe tomar el niño
Foto: Istock

La leche puede desempeñar un papel ciertamente importante en la nutrición infantil, desde que el bebé toma leche materna hasta el niño pequeño que desayuna leche con cereales, pasando por el adolescente que elabora un batido de frutas al que también le añade un poco de leche.

La leche de vaca, es cierto, proporciona una amplia diversidad de vitaminas, minerales, proteínas y otros nutrientes que los niños necesitan para su crecimiento y desarrollo. Aunque es cierto que, en la actualidad, existen otras variedades igual de interesantes y nutritivas, como podría ser el caso de la leche de cabra o incluso la leche de oveja, que pueden adquirirse fácilmente en la mayoría de supermercados.

Respecto a la propia leche de vaca en sí, es normal que en algún determinado momento surjan diferentes dudas, sobre todo en relación a qué tipo de leche debería tomar el niño: entera, semidesnatada o desnatada.

De forma natural la leche de vaca contiene proteínas, calcio, vitamina B12 y potasio. Además, es común que hoy en día también haya sido enriquecida con vitamina D, mientras que la vitamina A suele ser incluida en los lácteos bajos en grasas.

¿Entera, semidesnatada o desnatada? ¿Cuál es mejor?

Es cierto que, a partir de los 12 meses de edad, el niño puede empezar a tomar leche de vaca. Como opinan muchos pediatras, lo más aconsejable en estos casos es comenzar con leche de vaca entera, lo que significa que contendrá toda la grasa que aporta este alimento.

De acuerdo a la propia Asociación Española de Pediatría, dado que a esas edades tienen un estómago pequeño, pero al mismo tiempo crecen muy deprisa, conviene que consuman alimentos con muchas calorías.

Además, la grasa naturalmente presente en la leche ayuda a que tanto la vitamina A como la vitamina D sean mejor absorbidas. Y puede ser aún más interesante cuando, por ejemplo, el niño es muy quisquilloso para comer, de forma que si no obtiene la suficiente cantidad de grasas y calorías del resto de la dieta, la leche podría ser una forma útil de complementarla.

Salvo que el niño presente sobrepeso o tienda a consumir demasiados lácteos. En estos casos, lo preferible es optar por la leche de vaca semidesnatada o desnatada, aunque siempre bajo consejo del pediatra.

Es lo que aconseja también la Academia Estadounidense de Pediatría, quienes recomiendan cambiar a la leche desnatada para aquellos niños que tienen entre 12 meses y 2 años de edad cuando ya tiene sobrepeso o el niño tiene familiares con colesterol elevado, sobrepeso u otros factores de riesgo relacionados para la salud.

Cuánta cantidad de leche necesitan los niños

Dado que estos nutrientes son importantes para el crecimiento y el desarrollo de los niños, la Asociación Española de Pediatría (AEP) indica que con una ingesta de medio litro de leche, o derivados, podría obtener la cantidad de calcio diaria necesaria. Además, también es necesario tener en cuenta que la cantidad recomendada de leche, y derivados lácteos, depende de la edad que tenga el niño.

La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP), recomienda que los niños más pequeños tomen alrededor de 2 vasos diarios de leche, y los niños más mayores un total de 3 vasos al día.

Cuánta leche deben tomar los niños
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No obstante, no debemos olvidar que si al niño no le gusta la leche de vaca, presenta intolerancia a la lactosa o su familia sigue un estilo de vida vegano (en la que no se consume ningún tipo de alimento de procedencia animal), los nutrientes que encontramos en la leche de vaca se encuentran disponibles en otros alimentos, por lo que, a diferencia de lo que se pensaba hasta hace pocos años, la leche no es indispensable ni imprescindible para los niños.

Es más, los niños todavía pueden satisfacer sus necesidades nutricionales diarias sin el consumo de leche, mediante el seguimiento de una alimentación bien planificada, que incluya igualmente otros alimentos ricos en calcio, potasio, proteínas y vitaminas A y D.

No ocurre lo mismo, dicho sea de paso, con la leche materna. Por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja la lactancia materna exclusiva durante 6 meses, para posteriormente comenzar con la alimentación complementaria, aunque recomienda continuar con la lactancia materna hasta los 2 años de edad (o más).

Eso sí, en algunos casos el consumo de leche de vaca podría limitarse. Por ejemplo, cuando el niño está tomando algún suplemento de hierro porque padece anemia. En estos casos, lo habitual es limitar el consumo de leche, puesto que un consumo excesivo de calcio influye negativamente en la correcta absorción del hierro.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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