Vacaciones

Cuál es el mejor horario para salir de viaje con niños

En base a la experiencia personal te recomendamos lo que suele salir mejor si priorizas a los peques.

Estamos en unos días donde los viajes familiares se multiplican. A la playa, en avión, road trips por distintos sitios, escapadas en tren… Toca planificar y elegir cuidadosamente a qué hora del día ponerse en marcha o a qué hora sacar el billete de turno.

Quizá no te hayas preguntado hasta ahora cuándo es mejor desde el punto de vista de los críos. Lo cierto es que, si es en coche, podéis priorizar al conductor o conductora y será también una manera de planificar el viaje acertada. En verano, el bajón de la siesta o el riesgo que conlleva conducir de noche son aspectos que debemos tener en cuenta.

En cambio, si no tenéis problema en conducir a la hora de la siesta o turnarnos si se hace de noche, podéis priorizar lo que sea mejor para los niños. Y aunque no hay un horario concreto que sea el ideal, lo recomendable es salir de día porque a nadie le sienta bien dormir muchas horas en un coche y encima ya sabes que no es recomendable que los niños pequeños pasen más de dos horas, dos horas y media, sin bajarse de la silla de seguridad y estirar los pies. Esto, de madrugada, es difícil de cumplir.

Vacaciones en coche

Salir por la mañana, pronto, cuando desayunéis, tiene una ventaja: evitar las horas de más calor en el coche. En esas sillas en las que viajan los peques el calor se hace notar mucho más. Pero si vuestros hijos e hijas son de los que preguntan cuándo llegamos nada más salir de casa, en base a la experiencia te proponemos una alternativa: calcular para que la comida sea la parada larga en el medio del viaje. 

De esta forma, dividiréis en dos bloques la aventura y se les hará más corto aunque dure más. Y, sobre todo, es altamente probable que se duerman o bien en la primera mitad o bien en la segunda, “acortando” el viaje y dando un respiro a los adultos que hacéis lo que podéis para entretenerles.

¿Y en tren o avión?

El tren tiene una ventaja diferencial con respecto al coche o el avión, que los peques en un momento se pueden levantar y que sabéis la hora de salida y de llegada (salvo cuando ocurre algo excepcional durante el trayecto). Además, no hay esperas: llegáis y en cuanto abran, montáis si queréis hacerlo con tiempo. Y se pueden entretener con múltiples actividades porque hay más espacio que en el avión y que en el coche. 

Dicho esto, si vais a viaje en tren, lo recomendable es evitar los horarios extremos. Esto significa que no saquéis un vuelo a las 7 u 8 de la mañana porque os tocará sacarles de la cama muy pronto, con lo que ello conlleva a nivel de rutina, estrés y cansancio físico para los peques. 

Tampoco cojáis el último tren de vuelta, ese que llegue a vuestro destino casi a la media noche, mucho más tardes de la hora a la que suelen ir vuestros hijos e hijas a la cama. Ni mucho menos el último avión, porque con los retrasos que se suelen acumular en estas fechas, es probable que lleguéis más tarde de lo previsto y que la espera se haga eterna en el aeropuerto de origen. 

Por todo ello, nuestra recomendación es el término medio: a poder ser, viajar por la mañana, a partir de las 10 de la mañana, o a primera hora de la tarde si eso os permite llegar al destino a una hora aceptable para la rutina a la que estén acostumbrados los peques. 

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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