Motivación infantil

Cómo motivar a los niños hasta los 5 años

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El ser humano se mueve en base a la motivación y los niños no son menos. Por ello, hay que motivarles en las distintas etapas de su desarrollo.

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Cómo motivar a los niños hasta los 5 años

Dentro del sistema educativo los niños pasan por etapas que van evolucionando a lo largo del tiempo. Según el ciclo en el que se encuentren van a primar diferentes cosas. Así:

  • Durante la Educación infantil y el primer ciclo de primaria lo que importa es que los niños se socialicen, disfruten y se integren.
  • En el segundo ciclo de primaria la demanda curricular es la lectoescritura y el cálculo. Entonces es cuando los niños van pasando del disfrutar al tener que hacer.

La motivación es el hilo conductor

La motivación es un principio básico para el ser humano. Son los estímulos que mueven a la persona a realizar determinadas acciones y persistir en ellas para su culminación. Por tanto, constituye, sin duda alguna, la clave del aprendizaje despertando en ellos una acción positiva en todas las tareas que realizan durante su vida cotidiana.

En los primeros años de su educación escolar, es importante que jueguen de manera activa varias veces al día. Por ello, los niños aprenden mediante la diversidad de actividades en las que predominan los juegos. Estos, son la clave de cómo motivar a los niños para que aprendan. Un aprendizaje “sin darse cuenta”.

Después, en la siguiente etapa, alrededor de los 3 años comienzan a dar forma a sus garabatos, en un intento de “escribir” algo. Es en este momento cuando por parte de los padres y de los profesores comienzan a aparecer los estímulos en los que se va a apoyar el niño para realizar sus acciones.

Que los adultos de referencia del niño le digan que lo que hace está bien o mal, cambia la percepción que los pequeños tienen sobre el resultado de sus esfuerzos. Por tanto, los mensajes que padres y profesores les dan son fundamentales.

Cómo motivarles

Cuando los niños se encuentran en las primeras etapas como educación infantil o el primer ciclo de primaria es importante que los adultos de referencia:

  • Fomentar la diversión. Se deben identificar cuáles son las actividades adecuadas para la edad en que se encuentra el niño y después poner por objetivo pasarlo bien. Por ejemplo, si queremos que el niño corra no llevarle a correr sin más, para hacerlo más divertido podemos ir a andar por el bosque, y disfrutar de la naturaleza.
  • Comprendern las capacidades del niño. Si sabemos que hay alguna actividad que le guste mucho, debemos conocer hasta qué punto y por qué le gusta. Por ejemplo, si un niño se divierte jugando a la pelota con sus padres, no quiere decir que se divierta si le apuntamos a jugar en un equipo de baloncesto o fútbol donde existen reglas de juego.
  • Alentar a los niños a jugar libremente. El tiempo libre es muy importante. Un poco de libertad puede motivar a los niños de esta etapa a ser activos. Es bueno dejarles que tomen decisiones, que salgan de la rutina de actividades estructuradas por los adultos y elijan la actividad que deseen hacer. Como, por ejemplo, explorar el jardín de casa, disfrazarse, etc.
  • Conocer al niño. Ayudar en todo lo posible a encontrar actividades que le gusten y dar la oportunidad al niño de poder llevarlas a cabo.

Cuando son más mayores...

Cuando los niños pasan a otras etapas, como el segundo ciclo de primaria, empieza a tener más importancia el feedback que los pequeños reciben de los adultos sobre el resultado de sus acciones. Por tanto es importante que los adultos

  • Fomenten la capacidad de reflexionar sobre la manera de aprender. Que el niño adopte estrategias eficaces para solucionar problemas. Dejar de lado así la estrategia de “ensayo y error” eliminando la percepción de falta de control y aumentando su autoestima.
  • Ajustar el tipo de tareas a las capacidades reales del niño. Si se encuentran fuera de su capacidad, le producirán frustración y desmotivación, si son demasiado fáciles o no constituyen un reto, le desmotivarán y aburrirán.
  • Emitir elogios o alabanzas con razón de ser. Si empezamos a elogiar sin más, esto puede tener efectos contraproducentes: en algunos casos basta que un niño reciba un signo de aprobación del adulto, para que se detenga en su actividad. Es más efectivo apoyar el elogio en una evidencia objetiva de la actividad que está desarrollando en ese momento.
  • Tener en cuenta que las críticas reiteradas pueden llevar a que el niño se comporte como cree que se espera de él. Si cree que los adultos piensan que no tiene capacidad, se desmotivará y no querrá mostrar de los que es capaz.
  • Deben tener expectativas correctas y coherentes. Debemos tratar de describir los resultados más que aportar sólo elogios o críticas.

Etiquetas: autoestima

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