Trastorno

Neofobia alimentaria: qué es y por qué es tan habitual en los más pequeños

Se trata de un trastorno alimentario de reciente descripción clínica que hace referencia al rechazo a los alimentos por motivos como el olor, la textura o el sabor, entre otros.

Foto: iStock
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Recientemente tratamos una cuestión que preocupa a muchísimos padres y madres de niños pequeños: por qué los niños pueden a partir de los tres o cuatro años rechazar alimentos que anteriormente se tomaban con gusto

Hablamos entonces de que esto es habitual porque los niños crecen y empiezan a saber diferenciar mejor entre lo que les gusta y lo que no, y también sienten rechazo por aquello que no conocen. También mencionamos que los casos más graves se pueden deber a un cuadro de neofobia alimentaria, trastorno alimentario en el que profundizamos a continuación.

¿Qué es la neofobia?

Introducido recientemente en el DSM-5, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales editado por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, la neofobia alimentaria se define, a grandes rasgos, como el rechazo a los alimentos nuevos o desconocidos de forma selectiva por cuestiones como su apariencia, sabor, olor, textura o presentación. También por algún trauma previo. 

No es lo mismo que ser quisquilloso o comer regular, estamos hablando de casos graves que además suelen alargarse en el tiempo. De hecho, este cuadro es común desde los 2 a los 6 años, y afecta sobre todo a las frutas y las verduras. 

Hay que tener en cuenta para entender por qué no ocurre tanto con alimentos dulces, por ejemplo, que el cuerpo humano nos predispone a preferir desde el nacimiento los sabores dulces mientras que hace justo lo contrario con los amargos, ácidos y agrios. Además, de manera innata también, el ser humano rechaza aquello que no conoce, cosa que ocurre con alimentos que no hemos probado antes. 

Por este motivo, los expertos, tanto en nutrición como en psicología -la neofobia también puede afectar a los adultos pero no tiene una incidencia tan importante- recomiendan introducir en cuanto sea posible todos los alimentos saludables y nutritivos en la dieta de los niños. Que los conozcan antes de los dos años limitará muchísimo la posibilidad de que aparezca la neofobia alimentaria en ellos porque el aprendizaje de los sabores se consigue mediante la exposición reiterada a los mismos. 

Consejos para evitarlo

No solo debemos presentárselo a los peques de forma repetida, sino que debemos hacerlo en clave positiva. Esto es, en diferentes elaboraciones y presentaciones variadas, con muchísima paciencia y comunicación positiva, en pequeñas cantidades dentro de grandes platos hasta que vayan consiguiendo asimilar y tolerar con gusto cada alimento que les provoca rechazo -mejor que repitan que se quede en el plato-, y sobre todo, sin forzarles a comerlos. Esto no funciona con ningún niño que coma mal, y en el caso de los niños y niñas neofóbicos es muy contraproducente porque lo único que se consigue obligando es que lo sean más. 

Los especialistas alertan en este sentido que tampoco es aconsejable utilizar el chantaje o soborno ni los premios para que comen por mucho que sirva en ese momento, y también es importante evitar las distracciones durante las comidas -nada de tele, móviles y videojuegos, por ejemplo- y también limitar todo lo posible darles comida entre horas.

Por último, en la medida de lo posible, es muy recomendable comer en familia, todos juntos, porque el niño o niña tendrá muy buenos ejemplos delante dando por descontado que los demás miembros del grupo familiar le dais ejemplo con vuestra dieta.

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